Dos petroleros chinos, Cospearl Lake y He Rong Hai , se dirigen desde el golfo Pérsico hacia el estrecho de Ormuz, potencialmente convirtiéndose en los primeros buques de su tipo en cruzar la vía tras el alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán, después de más de un mes de conflicto. La información proviene de la plataforma de seguimiento MarineTraffic.
Ambos buques, uno de bandera hongkonesa vinculado a la naviera estatal china Cosco y el otro de bandera china propiedad de un operador minoritario, navegaron durante la madrugada en dirección este. Los sistemas de localización de ambos muestran mensajes declarando su propiedad y tripulación chinas en el campo destinado al destino de navegación, una práctica que han seguido otros buques chinos para transitar por Ormuz a pesar del bloqueo de facto impuesto por Irán.
Según Bloomberg, si logran cruzar este jueves, estos dos petroleros serían los primeros grandes petroleros no iraníes en hacerlo desde el anuncio del alto el fuego. No obstante, el medio de comunicación matiza que en las últimas semanas se han registrado casos de naves que han dado la vuelta en el último momento.
Cosco, por su parte, ha adoptado una postura prudente durante las últimas semanas, manteniendo a sus petroleros atrapados dentro del Golfo y permitiendo únicamente la salida de algunos cargueros vacíos.
Los buques en cuestión transportan crudo iraquí y saudí, respectivamente. Esto plantea la interrogante de si Irán les permitirá pasar, dado que Teherán ha concedido la mayoría de los permisos a países que considera amistosos, como Irak, mientras que Arabia Saudí ha sido uno de los objetivos de sus represalias por los ataques de Estados Unidos e Israel.
El tráfico en el estrecho de Ormuz, que había experimentado caídas drásticas de hasta el 97% tras el inicio de la guerra, comenzó a reanudarse con cautela el miércoles, después de que Estados Unidos e Irán acordaran una tregua de dos semanas que permitiría el paso seguro por la vía.
Sin embargo, el mismo miércoles, Teherán anunció una interrupción de la navegación de los buques petroleros como respuesta a los bombardeos sorpresa lanzados por Israel contra el Líbano, una información que ha sido negada por la Casa Blanca.
Horas antes del acuerdo, Teherán había asegurado que su plan estipula un protocolo de seguridad para garantizar el control iraní de este paso estratégico, por el que antes de la guerra circulaba cerca del 20% de las energías fósiles mundiales.
La reapertura de Ormuz ha sido una demanda constante de la comunidad internacional, y especialmente del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente a Irán con atacar y arrasar sus centrales eléctricas y sus puentes si no reabría el estrecho. Incluso llegó a afirmar que todo el país podría ser aniquilado en una sola noche y que volvería a la Edad de Piedra .
Para China, la evolución de la situación en Ormuz es particularmente sensible, ya que por esa ruta transita alrededor del 45% de sus importaciones de gas y petróleo.
Durante las últimas semanas, la guerra ha provocado un aumento en el precio del crudo, un encarecimiento de los costes energéticos y logísticos en China, y ha obligado a las autoridades del país a intervenir temporalmente para limitar las subidas de los combustibles. La dependencia china de esta ruta marítima hace que cualquier interrupción tenga un impacto significativo en su economía. La cautela mostrada por Cosco en las últimas semanas refleja la preocupación de la empresa por asegurar el suministro energético del país, incluso a costa de retrasos y mayores costes. La decisión de enviar estos dos petroleros, por lo tanto, representa una señal de que China está dispuesta a desafiar el bloqueo iraní y a garantizar el flujo de petróleo necesario para su economía, al mismo tiempo que evalúa cuidadosamente los riesgos involucrados. La respuesta de Irán a la solicitud de paso de estos buques será un indicador clave de la efectividad del alto el fuego y de la voluntad de Teherán de cumplir con los términos del acuerdo.











