La misión Artemis II ha capturado imágenes inéditas de la Luna, incluyendo un atardecer terrestre y un eclipse solar visto desde el espacio, ofreciendo una perspectiva única de nuestro planeta y su satélite. Las fotografías, tomadas durante el sobrevuelo lunar el 6 de abril de 2026, documentan detalles de la cara oculta de la Luna y fenómenos celestes raros.
Una de las imágenes más destacadas muestra la Tierra ocultándose tras el horizonte lunar, un registro que recuerda a la icónica fotografía tomada por la misión Apolo 8. Esta imagen del atardecer terrestre , capturada a las 6:41 p.m. EDT, revela una Tierra azul tenue con nubes blancas brillantes, mientras que la parte oscura del planeta experimenta la noche. Se pueden observar nubes arremolinadas sobre Australia y Oceanía en el lado diurno. En primer plano, el cráter Ohm presenta bordes en terrazas y un fondo plano interrumpido por picos centrales, formados por el impacto que licuó la superficie lunar.
Otra imagen muestra la Tierra poniéndose sobre el borde curvo de la Luna, con la cuenca Orientale visible en el borde de la superficie lunar. La cuenca Hertzsprung aparece como dos anillos concéntricos sutiles, interrumpidos por el cráter Vavilov, una estructura más joven superpuesta a la más antigua. Las líneas de hendiduras, cadenas de cráteres secundarios formadas por el material expulsado del impacto que creó Orientale, también son visibles. Al igual que en la imagen anterior, se observan nubes arremolinadas sobre Australia y Oceanía en el lado iluminado de la Tierra.
La misión Artemis II también documentó un eclipse solar completo desde su perspectiva única. La Luna, vista desde la nave Orión, bloqueó completamente al Sol durante casi 54 minutos, extendiendo la vista mucho más allá de lo posible desde la Tierra. La corona solar forma un halo brillante alrededor del disco oscuro de la Luna, revelando detalles de la atmósfera externa del Sol que normalmente permanecen ocultos por su brillo. Además, las estrellas, que suelen ser demasiado tenues para observarse al fotografiar la Luna, se hicieron evidentes durante la totalidad del eclipse. Este punto de vista ofrece una valiosa oportunidad para que los astronautas documenten y describan la corona durante el regreso de la humanidad al espacio profundo. El tenue resplandor de la cara cercana de la Luna, iluminada por la luz reflejada desde la Tierra, también es visible en la imagen.
Una imagen adicional muestra la Luna a contraluz del Sol durante el eclipse solar, capturada con una cámara en las alas de los paneles solares de la nave Orión. La Tierra refleja la luz solar en el borde izquierdo de la Luna, haciéndola ligeramente más brillante que el resto del disco. Saturno aparece como un punto brillante justo debajo del borde inferior derecho de la Luna, mientras que Marte se observa como un punto brillante en el extremo derecho de la imagen.
Otra fotografía muestra la Tierra diminuta en comparación con la Luna, tomada 36 minutos antes del atardecer terrestre. Nuestro planeta es visible en la negrura del espacio, junto al borde de la Luna iluminada. La Tierra se encuentra en fase creciente, con la luz solar llegando desde la derecha. La cuenca del mar Orientale, con su oscuro suelo de lava solidificada y sus anillos externos montañosos, cubre casi un tercio inferior de la superficie lunar captada. Los distintos colores en el mar lunar sugieren su composición mineral. Las líneas de pequeñas hendiduras sobre Orientale son cadenas de cráteres secundarios formados por material expulsado durante un impacto violento. Dos cráteres nuevos propuestos para ser nombrados por la tripulación de Artemis II, Integrity y Carroll, son claramente visibles. El borde de la superficie visible de la Luna, denominado limbo lunar , aparece casi como un arco circular, excepto cuando está a contraluz.
Finalmente, una vista cercana del cráter Vavilov, ubicado en el borde de la cuenca Hertzsprung, muestra la transición desde material liso dentro de un anillo interno de montañas hacia un terreno más accidentado alrededor del borde. Vavilov y otros cráteres, junto con su material expulsado, se destacan gracias a las largas sombras en el terminador, la frontera entre el día y la noche en la Luna. La imagen fue capturada con una cámara portátil con una distancia focal de 400 mm mientras la tripulación sobrevolaba la cara oculta lunar.
Estas imágenes, capturadas por la tripulación de Artemis II, no solo ofrecen una vista impresionante de la Luna y la Tierra, sino que también proporcionan valiosos datos científicos para el estudio de nuestro sistema solar y la historia de la Luna. La misión Artemis II representa un paso importante en el regreso de la humanidad al espacio profundo y en la exploración continua de nuestro universo.










