La escritora argentina Samanta Schweblin ha sido galardonada con el primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, un prestigioso galardón dotado con un millón de euros, por su libro de relatos El buen mal . El anuncio se realizó durante una cena literaria en el Museo Marítimo de Barcelona, donde la presidenta del jurado, la escritora española Rosa Montero, dio a conocer el veredicto.
Schweblin, quien previamente formó parte del jurado del Premio Clarín Novela en dos ocasiones, superó a otros cuatro destacados finalistas: el colombiano Héctor Abad Faciolince con Ahora y en la hora ; la chilena Nona Fernández con Marciano ; el español Marcos Giralt Torrente con Los ilusionistas ; y el español Enrique Vila-Matas con Canon de cámara oscura .
El jurado elogió los cuentos de Schweblin por su capacidad para crear nuevos mundos turbadores, fascinantes y complejos , destacando su maestría en el recorrido magistralmente las fronteras entre lo posible y lo imposible con una belleza hipnótica . Con este premio, Schweblin inaugura el palmarés de este nuevo y controvertido galardón.
Hoy este premio da su primer paso premiando la excepción. Me emociona de verdad pensar que estoy recibiendo un premio que es también un reconocimiento al género del cuento , expresó Schweblin al recibir el premio.
El Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, financiado por Aena, la empresa gestora de aeropuertos en la que el Estado español posee una participación del 51%, ha generado debate desde su anuncio. La irrupción de una empresa con participación estatal en el ámbito literario con un premio de tal magnitud ha suscitado diversas opiniones.
Los finalistas del premio recibirán una dotación de 30.000 euros, equivalentes a aproximadamente 35.000 dólares. Esta cifra se compara con el Premio Cervantes, otorgado por el Ministerio de Cultura español, que cuenta con una dotación de 125.000 euros. El premio busca emular la relevancia de galardones como el Booker Prize en lengua inglesa o el Premio Goncourt en Francia.
Un jurado compuesto por profesionales del mundo cultural y literario seleccionó a los cinco finalistas en marzo, entre una preselección de obras de narrativa publicadas en 2025. Aena se ha comprometido a adquirir miles de ejemplares de la obra ganadora y de las finalistas para distribuirlos entre sus empleados y administraciones locales.
El presidente de Aena, Maurici Lucena, defendió la creación del premio, describiéndolo como mecenazgo que sirve a todos y una modesta inversión en soft power de nuestra cultura hispana para toda América .
La dotación del premio iguala al Premio Planeta, un galardón anual otorgado por una importante editorial española a una novela inédita. El palmarés del Premio Planeta incluye a premios Nobel de Literatura como Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela, así como a otros escritores de renombre como Eduardo Mendoza, Jorge Semprún, Antonio Skármeta y Ana María Matute.
Héctor Abad Faciolince, uno de los finalistas, reflexionó sobre la situación de los escritores: Los escritores debemos hacer votos de pobreza, el destino más probable es el fracaso, pero la diferencia con los monjes es que tus votos no tienen por qué ser perpetuos si en algún momento uno tiene la suerte de recibir un premio .
Marcos Giralt Torrente, otro de los finalistas, argumentó: En el mundo del arte, las empresas públicas invierten. El mundo literario es tan pequeño y tan acanallado que surgen estas polémicas absurdas .
El jurado de la primera edición del Premio Aena estuvo integrado por Pilar Adón, Leila Guerriero, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, José Carlos Llop, Sergio Vila-Sanjuán, Jesús García Calero y Elmer Mendoza.
En una entrevista con Clarín, Schweblin expresó su incomodidad con la exposición pública: Hay algo ahí que sí me incomoda. No tiene tanto que ver con el éxito, sino con una cuestión de cuidado personal, para mí y para los que me rodean. Intento que el mundo de lo privado siga siendo privado. Cuidarse en las redes sociales, tratar, siempre que se pueda, de desaparecer .
Respecto a las historias que componen El buen mal , Schweblin recordó la primera imagen que la inspiró: La escena con la que larga el primer cuento, Bienvenida a la comunidad , la de esa mujer que aterriza en el fondo del mar como una astronauta en la luna, por el peso de las piedras que lleva en los bolsillos, y eso tan insólito que sucede a continuación, pero prefiero no adelantar acá . También mencionó la imagen del caballo desmayado en una calle de Hurlingham, que dio origen a Un animal fabuloso .
Después la de las protagonistas de La mujer de Atlántida cruzando el pueblo en la noche, aunque esa escena no terminó en el cuento porque ya no era necesaria, pero de ahí nació toda la historia. En El ojo en la garganta vi a esos padres atravesando el desierto pampeano con la ausencia de su hijo pequeño en el asiento trasero del auto, y la extrañeza, casi el imposible, de que sea el mismo niño el que los esté narrando. ¿Cómo puede un personaje narrar con precisión una escena en la que en realidad no está presente? A veces lo que me pone a escribir no es tanto lo que soy capaz de ver; sí lo que aún no termino de entender del todo , concluyó la autora.











