River Plate inicia un nuevo camino en la Copa Sudamericana tras una ausencia de 12 años de la Copa Libertadores, producto de un 2025 decepcionante que lo relegó a la segunda competición continental. El equipo de Núñez, que no disputaba la Sudamericana desde 2015, enfrentará a Blooming de Bolivia en Santa Cruz de la Sierra este miércoles, buscando revivir la gloria que alcanzó en 2014 bajo la dirección técnica de Marcelo Gallardo.
La no clasificación a la Libertadores, tras once ediciones consecutivas, representó un duro golpe para el club. River no pudo conquistar la Copa 2025 ni ninguno de los torneos locales (Apertura, Clausura y Copa Argentina), ni siquiera logrando un lugar en el podio de la tabla anual. Esta serie de fracasos, sumada a un mal inicio de 2026, condujo al fin del segundo ciclo de Gallardo al frente del equipo.
Ahora, con Gabriel Coudet como nuevo entrenador, River busca en la Sudamericana una oportunidad para reencontrarse con el camino del triunfo y recuperar protagonismo a nivel continental. La situación recuerda a la de 2014, cuando el club regresaba a la competencia internacional después de cinco años de ausencia, tras una ardua recuperación que comenzó con Matías Almeyda y continuó con Ramón Díaz.
En aquel entonces, Gallardo asumió el mando y la Sudamericana se convirtió en el inicio de una era dorada para River. El equipo se fijó como objetivo el certamen y lo conquistó, venciendo a Atlético Nacional de Medellín en una final disputada a doble partido (1-1 en Colombia y 2-0 en Núñez). River espera repetir esa historia, utilizando la Sudamericana como trampolín para volver a competir en la Libertadores y alcanzar nuevas metas.
Sin embargo, la directiva y el cuerpo técnico son conscientes de que no ganar la Sudamericana sería una decepción aún mayor que disputarla. La experiencia reciente de Boca, que quedó eliminado en octavos de final en 2024 y se quedó sin competencia internacional en 2025, sirve como advertencia.
Coudet, quien asumió el cargo hace un mes, deberá afrontar la triple competencia que implica disputar la Sudamericana, el torneo Apertura y la Copa Argentina. A pesar de que el grupo en el que se encuentra River en la Sudamericana parece accesible, el entrenador sabe que no puede confiarse. El primer clasificado a octavos de final avanza directamente, mientras que el segundo deberá disputar un playoff con un tercero de la fase de grupos de la Libertadores.
El debut ante Blooming en Santa Cruz de la Sierra, una ciudad boliviana sin la altura que caracteriza a otras localidades del país, representa una oportunidad para sumar los primeros puntos y sentar las bases de una buena campaña. Coudet se debate entre realizar pequeños retoques en el equipo que goleó a Belgrano en el Monumental (Ian Subiabre, con un golpe en el gemelo derecho, podría no jugar) o realizar cambios más significativos para dosificar cargas, teniendo en cuenta que el domingo próximo visitará a Racing en un clásico importante.
Más allá de las decisiones tácticas, Coudet es consciente de que la Sudamericana no puede ser descuidada. La Copa, después de más de una década, debe ser nuevamente la plataforma de despegue internacional para River Plate. El objetivo es claro: repetir la historia de 2014 y volver a hacer de River un protagonista indiscutido del fútbol sudamericano. La afición espera ansiosamente ver al equipo recuperar su nivel y volver a competir por los títulos más importantes del continente. El camino comienza en Santa Cruz de la Sierra, con la ilusión renovada de una nueva conquista.











