A pesar de compartir la visión de que los pagos y el envío de dinero deben ser accesibles a todos, el sistema colombiano Bre-B y el brasileño Pix se encuentran en etapas diferentes de desarrollo. Pix, lanzado cinco años antes, cuenta con 170 millones de usuarios, mientras que Bre-B, operativo desde octubre pasado, supera los 34 millones.
El Banco de la República, al crear Bre-B, optó por construir sobre lo construido , integrando los sistemas existentes en un único canal administrado por el Emisor, a diferencia de Brasil, que creó un riel único para todos los bancos. Si bien Colombia emuló el modelo de Pix en cuanto a gratuidad para pagos entre particulares y experiencia de usuario, existen limitaciones debido a que el Banco de la República no tiene la misma capacidad regulatoria que el Banco Central de Brasil.
Expertos de la industria, como Mauricio Fernández de ACI Worldwide, destacan que ambos sistemas son plataformas para la innovación, abriendo puertas a nuevos casos de uso, menores costos y mayor inclusión financiera. Sin embargo, Bre-B aún enfrenta desafíos en aspectos como los acuerdos de servicio, el régimen sancionatorio y la gratuidad total.
Óscar Cadena, de Nu Colombia, señala la necesidad de eliminar los topes de transferencia, presentes en Bre-B pero no en Pix, y fortalecer la prevención del fraude. Además, el impuesto al 4x1.000, un disuasivo para la digitalización, debería ser reconsiderado, ya que en Brasil su reducción contribuyó a una disminución significativa del uso de efectivo.
La consolidación de Bre-B requiere abordar estos puntos para alcanzar el nivel de madurez de Pix y fomentar una mayor adopción de los pagos digitales en Colombia. Otros países de la región, como México, Costa Rica y Argentina, también están desarrollando sistemas similares, buscando impulsar la innovación y la inclusión financiera.
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