En un momento de máxima tensión global, Irán ha presentado a Estados Unidos una propuesta de diez puntos, transmitida a través de la mediación de Pakistán, que busca redefinir las condiciones para detener el conflicto en curso. La respuesta llega justo antes de que expire el ultimátum del presidente Donald Trump, quien amenazó con ataques masivos a infraestructuras civiles si no se garantiza la reapertura del estrecho de Ormuz.
Teherán ha dejado claro que no aceptará un alto el fuego parcial, argumentando que las treguas temporales han fracasado en el pasado. Exigen una solución permanente que respete su soberanía, incluyendo el levantamiento inmediato de las sanciones económicas y el reconocimiento internacional de su autoridad sobre el paso de Ormuz, vital para el comercio petrolero mundial.
La propuesta iraní también incluye demandas de reparaciones de guerra y la implementación de mecanismos que prevengan futuros ataques contra su territorio por parte de Estados Unidos e Israel. Teherán exige el cese de lo que denomina "agresiones y asesinatos", y la creación de un nuevo protocolo de seguridad regional que garantice la reconstrucción del país tras los recientes enfrentamientos.
Mientras la situación se agrava, países como Turquía y Omán están intensificando sus esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada irreversible. Pakistán se ha ofrecido como sede para posibles "conversaciones significativas", facilitando una negociación que, hasta el momento, se ha mantenido en canales indirectos.
El mundo observa con cautela si esta contrapropuesta marcará el inicio de un diálogo real o si, por el contrario, desencadenará una ofensiva militar de consecuencias impredecibles.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.









