La tensión entre Estados Unidos e Irán se agudiza al cumplirse 37 días del inicio de las hostilidades en Medio Oriente, en un contexto de búsqueda infructuosa de un alto al fuego. El presidente Donald Trump endureció su discurso, afirmando que el régimen iraní está acorralado y su rendición es inminente, mientras que Teherán rechaza cualquier posibilidad de claudicación y advierte sobre ataques devastadores .
La situación se complica con la declaración de la Marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán, que anunció que el Estrecho de Ormuz jamás volverá a su estado anterior , marcando un punto de inflexión en el conflicto y desafiando la exigencia de Washington de liberar las rutas comerciales. Esta medida ha provocado un aumento en el precio del petróleo, con el crudo estadounidense WTI alcanzando los 113,62 dólares y el Brent los 110,30 dólares.
El presidente Trump advirtió sobre un posible ataque a Irán y anunció una conferencia de prensa crucial para el próximo lunes 6 de abril, donde se espera que detalle la estrategia estadounidense. Paralelamente, el Parlamento iraní, a través de su presidente Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que la persistencia en la ofensiva militar conducirá a un desastre sin precedentes .
Irán condiciona la reapertura del Estrecho de Ormuz a que los ingresos generados por el tránsito se destinen a compensar los daños sufridos durante la guerra. En medio de este escenario, el canciller chino, Wang Yi, se ofreció a colaborar con Rusia para reducir las tensiones en la región. El conflicto ha escalado con ataques a instalaciones petroleras en Kuwait y explosiones en Isfahán, Irán, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel neutralizaron a miembros de Hezbolá en la frontera con Líbano.
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