La frontera sur de Chiapas vive momentos de tensión tras un repunte alarmante en los índices de violencia durante el primer trimestre de 2026. Los municipios de Tapachula, Suchiate y Huixtla se han convertido en el epicentro de una disputa territorial entre grupos del crimen organizado, dejando un saldo de 23 homicidios, superando las cifras del mismo periodo en 2025, que oscilaban entre 12 y 16 casos.
El incremento en la violencia no solo se manifiesta en el número de homicidios, sino también en la brutalidad de los crímenes. En marzo, se registraron casos de víctimas desmembradas, una persona decapitada y cuerpos con signos evidentes de tortura, lo que sugiere una escalada en la confrontación entre los grupos criminales.
De acuerdo con los registros oficiales, en enero y febrero se contabilizaron 14 homicidios: cinco en Tapachula, cinco en Huixtla (todos perpetrados con armas de fuego) y cuatro en Suchiate. En marzo, la situación se agravó con nueve homicidios más, siete de ellos en Tapachula y dos en Suchiate.
La dinámica de los hechos ha cambiado significativamente en comparación con el año anterior. Si bien en 2025 se registraron 12 homicidios en Tapachula, la forma en que se están cometiendo los crímenes ahora refleja una mayor crueldad y un claro mensaje de disputa territorial. En Suchiate, se han encontrado cuerpos con señas de tortura, aunque las autoridades no han emitido información oficial al respecto. En Huixtla, los homicidios se han llevado a cabo por hombres que se movilizan en motocicletas, lo que dificulta su identificación y captura.
La situación ha generado preocupación entre la población, que se siente expuesta a la violencia y critica la falta de información por parte de las autoridades. Representantes de asociaciones civiles han señalado la necesidad de que los municipios coordinen estrategias de seguridad de manera clara y con seguimiento para abordar los cambios en la dinámica de la violencia.
Alfredo Cruz Cordero, integrante de una asociación civil, expresó su inquietud ante la situación: Es bastante temeroso. La sociedad vive con angustia e impotencia. No entendemos qué está pasando realmente. Hay consejos de seguridad, hay gente preparada dentro de las fiscalías y la secretaría de seguridad, pero los resultados no se ven. Esa es la realidad, la población está expuesta y no se sabe qué puede pasar más adelante .
Cruz Cordero también enfatizó que la percepción de la violencia no se limita a las cifras, sino que se extiende a la manera en que se ejecutan los homicidios y al desplazamiento territorial de los grupos criminales. Hizo un llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno, incluyendo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, para que intervengan y erradiquen la violencia en la frontera sur.
El comisario Manuel Alejandro Lluch García, Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana Municipal (SSPyPCM) en Tapachula, reconoció los desafíos que enfrenta la ciudad debido a su condición fronteriza y la presencia de múltiples intereses criminales. Aseguró que se están implementando estrategias de seguridad para proteger a los habitantes y visitantes, y que los resultados de las investigaciones se darán a conocer en cuanto estén disponibles.
Tapachula sigue siendo una ciudad segura. Hemos trabajado desde el 1 de julio para mantener la seguridad, conscientes de los retos que implica ser una ciudad fronteriza con múltiples intereses criminales , afirmó Lluch García.
A pesar de los focos rojos en la frontera sur, Chiapas se mantiene como una de las entidades federativas más seguras a nivel nacional. De acuerdo con el reporte de incidencia de delitos de alto impacto correspondiente a enero febrero de 2026 del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Chiapas ocupa el primer lugar nacional con la menor incidencia delictiva, con una tasa de 3.35 por cada 100 mil habitantes, en comparación con el promedio nacional de 33.19.
Sin embargo, esta tendencia a nivel estatal contrasta con la situación que se vive en los municipios fronterizos, donde los homicidios se concentran y la violencia se intensifica. La combinación de factores como la ubicación geográfica, la presencia de grupos criminales y la falta de coordinación entre las autoridades contribuyen a esta problemática.
La situación en la frontera sur de Chiapas exige una atención urgente y una estrategia integral que involucre a los gobiernos federal, estatal y municipal, así como a las fuerzas de seguridad y las organizaciones de la sociedad civil. Es fundamental fortalecer la coordinación entre las autoridades, mejorar la capacidad de investigación y persecución de los delitos, y garantizar la protección de la población civil. Además, es necesario abordar las causas estructurales de la violencia, como la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades, para lograr una solución duradera a este problema.












