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TEIDE EN ALERTA: Vigilancia sísmica intensificada

TEIDE EN ALERTA: Vigilancia sísmica intensificada
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Científicos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) están llevando a cabo comprobaciones exhaustivas en Montaña Rajada, a 2.460 metros de altitud, para evaluar el estado de las estaciones sísmicas y detectar posibles cambios en la actividad volcánica del Teide. El equipo, compuesto por Jorge Pereda, Francisco Sánchez y Víctor Cabrera, realiza estos recorridos cada dos o tres semanas, sorteando los obstáculos del terreno para mantener operativa la tecnología que monitoriza el volcán.

La primera parada de esta campaña, retomada recientemente debido a la actividad inusual detectada en Tenerife, se centra en la medición de variaciones en el campo gravitatorio utilizando gravímetros portátiles. Según explica Jorge Pereda, de la unidad de control de deformación del IGN en Canarias, esta técnica permite detectar movimientos de magma bajo el volcán. La actividad del Teide ha mostrado señales poco habituales desde 2026, aunque su actividad interna se remonta a 2016.

A principios de febrero, los científicos comenzaron a registrar pulsos de actividad sísmica continua, descritos como vibraciones en una cavidad, que ya se habían detectado anteriormente pero nunca durante un período tan prolongado. Estos pulsos se entrelazaron con enjambres de terremotos de baja intensidad, superando en número a los registrados en los diez años previos. Sin embargo, tanto los pulsos como los enjambres cesaron repentinamente, dando paso a un silencio que solo se ha roto por algunos terremotos aislados.

Una de las principales preocupaciones durante esta fase de actividad sísmica es la posibilidad de que los movimientos estén relacionados con un ascenso de magma. Francisco Sánchez, técnico del IGN, está realizando mediciones precisas con un gravímetro en Montaña Rajada para intentar desentrañar este misterio. El aparato, colocado sobre puntos de referencia predefinidos, analiza las variaciones de gravedad en el campo magnético.

Además del gravímetro, la estación de Montaña Rajada cuenta con una estación multiparamétrica equipada con tecnología GNSS (similar al GPS) e inclinómetros. El GNSS permite medir la deformación del terreno con precisión milimétrica, actuando como un "estetoscopio" que capta la "respiración del volcán". En los últimos tres años, se ha detectado una deformación mínima en el terreno, de apenas un par de centímetros, que ha ido creciendo a un ritmo de uno o medio centímetro anual.

Aunque el motivo de esta deformación aún se debate en la comunidad científica, se descarta, por el momento, una erupción inminente. Para que se produjera una erupción, las señales deberían ser más claras y abruptas, como las registradas en La Palma antes de su erupción, donde la deformación alcanzó los 30 centímetros en la semana previa.

Las instalaciones de Montaña Rajada también albergan sismómetros instalados en 2004, que vigilan los terremotos bajo las faldas del Teide. Los datos obtenidos por estos sismómetros se transmiten en tiempo real al IGN, permitiendo un seguimiento constante de la actividad sísmica.

Tras completar las mediciones en Montaña Rajada, el equipo se dirigirá a Montaña Blanca e Izaña para continuar con la campaña de vigilancia. La labor de estos científicos es fundamental para comprender la dinámica del Teide y evaluar el riesgo volcánico en Tenerife, una de las islas más vigiladas del mundo en términos de actividad volcánica. La compañía telefónica ha cedido espacio en las antiguas instalaciones para la colocación de los sismómetros, facilitando el trabajo del IGN.

La reciente intensificación de la vigilancia sísmica y la detección de señales inusuales en el Teide subrayan la importancia de mantener un monitoreo constante y exhaustivo de la actividad volcánica en la isla. Los datos recopilados por el IGN son cruciales para evaluar el nivel de riesgo y tomar las medidas preventivas necesarias para proteger a la población. La combinación de diferentes técnicas de medición, como la gravimetría, el GNSS y la sismología, permite obtener una visión completa y detallada de lo que ocurre en las entrañas del volcán.

El equipo de científicos continúa trabajando incansablemente, recorriendo los escarpados senderos del Parque Nacional del Teide, bajo la atenta mirada del coloso volcánico, para garantizar la seguridad de la isla y sus habitantes. La vigilancia constante y el análisis riguroso de los datos son la clave para anticipar posibles cambios en la actividad volcánica y minimizar los riesgos asociados. La colaboración entre diferentes instituciones y la inversión en tecnología de vanguardia son fundamentales para mantener un sistema de monitoreo eficaz y garantizar la protección de la población ante posibles erupciones volcánicas.

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