Ronny Rodríguez y William Pittí, exagentes del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) durante el gobierno de Ricardo Martinelli Berrocal (2009-2014), se entregaron a las autoridades el jueves 26 de marzo de 2026, tras casi una década como prófugos de la justicia. Su entrega podría reabrir el caso conocido como Pinchazos , relacionado con la interceptación no autorizada de las comunicaciones de más de 150 personas.
Ambos agentes son requeridos por su participación en un esquema de espionaje que operó desde la planta alta del edificio 150 en Ancón. Allí, el CSN interceptaba las comunicaciones de políticos, periodistas, magistrados, dirigentes, empresarios y miembros de la sociedad civil. Para ello, se utilizaron equipos de alta tecnología adquiridos con fondos públicos, específicamente del extinto Programa de Ayuda Nacional (PAN).
La operación de espionaje se basó en dos sistemas principales: una máquina pinchadora comprada a la empresa israelí MLM Protection por $13.4 millones, y el software Pegasus, adquirido a la empresa israelí NSO Group por $8 millones. El paradero del software Pegasus sigue siendo desconocido.
Este caso ya ha tenido consecuencias legales. Gustavo Pérez y Alejandro Garúz, exdirectores del PAN y consuegro de Martinelli, fueron condenados a 5 años de prisión por su participación en la asignación de fondos para la compra de los equipos de espionaje.
Sin embargo, el expresidente Martinelli fue absuelto en dos ocasiones, a pesar de las pruebas que lo vinculaban con el caso. Su defensa argumentó que no existían pruebas de que él hubiera dictado órdenes directas para realizar los espionajes.
El testimonio de Rodríguez y Pittí era considerado crucial durante los juicios anteriores, pero ambos optaron por guardar silencio, a pesar de las órdenes de detención emitidas por el Juzgado Décimo Sexto Penal.
La Fiscalía Superior Especializada contra la Delincuencia Organizada ha recopilado evidencia que sugiere que las labores de espionaje no eran parte de un procedimiento ordinario del CSN, sino que estaban directamente vinculadas a la Presidencia de la República. Según declaraciones de Gustavo Pérez durante el juicio, los informes diarios de espionaje eran entregados directamente a Ricardo Martinelli.
Se presume que la motivación detrás del espionaje era la enfermiza egolatría del entonces presidente, quien deseaba conocer los detalles de las conversaciones y planes de sus opositores.
Ronny Rodríguez, conocido también como Alias Didier , era el encargado de entregar personalmente los informes de espionaje al Palacio de las Garzas. Estos informes contenían transcripciones de las comunicaciones interceptadas de los objetivos .
Además, un testigo protegido declaró que Rodríguez y Pittí eran responsables de operar los equipos adquiridos a MLM y NSO Group, e instalados en las oficinas del CSN. Ambos recibieron entrenamiento especializado y redactaron los informes basados en la información obtenida.
Rodríguez también fue identificado como la persona que ayudó a transportar el equipo de espionaje del CSN a las oficinas de Importadora Ricamar, propiedad de Martinelli en Monte Oscuro, una semana después de las elecciones de mayo de 2014, las cuales resultaron adversas para el gobierno.
Agentes del CSN, como Júbilo Graell y Javier Quirós, testificaron bajo juramento que, junto con Rodríguez, transportaron el equipo de espionaje en un vehículo oficial hasta las inmediaciones de la empresa operadora de los Super 99. Este traslado se realizó previa autorización telefónica de Jaime Trujillo, entonces director del Servicio de Protección Institucional (SPI).
La entrega de Rodríguez y Pittí abre la posibilidad de que se revele nueva información sobre el alcance y la responsabilidad de los involucrados en el caso Pinchazos . Se espera que ambos agentes declaren en dos audiencias programadas para el próximo mes de abril, donde podrían romper su silencio y aportar detalles cruciales sobre el funcionamiento del esquema de espionaje y la participación de Ricardo Martinelli.
La justicia panameña y la opinión pública aguardan con expectativa las declaraciones de Rodríguez y Pittí, con la esperanza de que se esclarezcan las circunstancias que rodearon el caso Pinchazos y se haga justicia con todas las víctimas del espionaje estatal. El caso, que ha estado marcado por la controversia y la impunidad, podría finalmente encontrar un cierre con la colaboración de estos dos exagentes del CSN.











