El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán ha informado sobre el derribo de cinco aeronaves militares pertenecientes a Estados Unidos e Israel, en el marco de la oleada 93 de la operación Promesa Veraz 4 , una respuesta a la ofensiva aérea iniciada por Washington y Tel Aviv a finales de febrero. Según el reporte, un avión de ataque A-10 fue interceptado cerca del estrecho de Ormuz, mientras que un caza F-15E estadounidense fue destruido sobre territorio iraní.
La búsqueda de la tripulación del F-15E resultó en que dos helicópteros de rescate UH-60 Black Hawk fueran alcanzados por fuego iraní, con funcionarios estadounidenses confirmando que las tripulaciones resultaron heridas. Además, las fuerzas iraníes afirman haber derribado un caza F-35, el segundo de su tipo interceptado durante el conflicto, utilizando sistemas de defensa modernos. Dos misiles de crucero fueron interceptados sobre las regiones de Jomein y Zanyán.
En Isfahán, la red de defensa aérea derribó dos drones de ataque MQ-9 estadounidenses, y un dron Hermes de fabricación israelí fue destruido en la zona de Bushehr. Irán destaca que el 19 de marzo logró el primer impacto contra un caza F-35 Lightning II utilizando el sistema guiado por infrarrojos Mayid.
Ebrahim Zolfaghari, portavoz de la sede central de Khatam al Anbiya, enfatizó que estos resultados contradicen las afirmaciones del gobierno estadounidense sobre la supuesta degradación de las defensas iraníes, subrayando el despliegue de un nuevo sistema avanzado de defensa que mantiene la vigilancia precisa sobre el territorio nacional. El mando militar advirtió que el espacio aéreo iraní será vulnerable para cualquier agresor que intente atacar la soberanía del país.
Paralelamente, el CGRI anunció el lanzamiento de la oleada número 93 de la operación Promesa Veraz 4 , dirigida contra objetivos estratégicos en el norte y centro de los territorios ocupados por Israel, específicamente en zonas bajo control del ejército israelí. Los ataques alcanzaron centros de apoyo y concentración militar en la Galilea Occidental, Haifa, Kafr Kanna y la región de Krayot.
La Resistencia de Líbano (Hizbulá) participó de forma conjunta en la ofensiva, empleando drones de combate y misiles guiados de largo alcance para vulnerar los sistemas de defensa enemigos. El CGRI confirmó que las acciones militares continuarán de forma secuencial y que los detalles de los daños infligidos se anunciarán en futuros reportes.
En la oleada 92, la Armada iraní destruyó un punto de reunión de buques de asalto anfibio estadounidenses (LCU) en el puerto de Shuwaikh, Kuwait, e inutilizó el radar aéreo de alerta temprana tridimensional de largo alcance AR-327 en la base militar estadounidense de Jabal Al-Dukhan, en Baréin.
La escalada de tensiones se produce en medio de ataques contra Irán que han dejado al menos 13 muertos en un ataque contra el puente B1 en la ciudad de Karaj, según la Fundación de los Mártires de la provincia de Alborz. En Teherán, las autoridades evacuaron el hospital especializado Del Aram debido a daños estructurales sufridos por un impacto directo en sus instalaciones de salud mental.
Otro ataque golpeó una empresa farmacéutica iraní, única competidora regional de la industria israelí en la producción de materia prima para tratamientos de esclerosis múltiple, bajo la justificación de la presunta fabricación de armas químicas en la planta. Misiles también alcanzaron un edificio de investigación en la Universidad Shahid Beheshti, un acto calificado por la institución como un atentado contra la comunidad académica.
En la provincia de Juzestán, se registraron diez explosiones en la isla de Minoo, ciudad de Khorramshahr, como consecuencia de la incursión. Ante estos hechos, Irán ratificó que mantendrá la respuesta armada mediante ataques contra bases militares estadounidenses en la región y objetivos estratégicos en Israel.
La operación Promesa Veraz 4 es la respuesta de Teherán a la agresión iniciada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, buscando neutralizar la ofensiva extranjera y garantizar la integridad territorial de Irán frente a las violaciones sistemáticas de su soberanía nacional. La situación sigue en desarrollo, con ambas partes preparadas para posibles nuevas escaladas en el conflicto. La comunidad internacional observa con preocupación la creciente tensión en la región, temiendo una expansión del conflicto que podría tener consecuencias devastadoras. La precisión de los ataques iraníes y la efectividad de sus sistemas de defensa aérea son puntos clave en el análisis de esta nueva fase del conflicto.











