Santiago de Compostela, 4 de abril Un equipo de científicos españoles ha identificado una nueva especie de calamar, bautizada como Mobydickia poseidonii , extraída del estómago de un cachalote hace 70 años durante una campaña de caza ballenera. El hallazgo, que ha sido incluido entre las diez especies marinas más extraordinarias de 2025 por el Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS), representa la primera nueva familia de calamares descrita en 27 años.
El espécimen, que permanecía catalogado erróneamente en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres, fue revisado minuciosamente por la estudiante Sam Arnold y el investigador Fernando Ángel Fernández-Álvarez, del Instituto Español de Oceanografía del CSIC. La revisión reveló que la morfología del calamar no coincidía con ninguna familia de cefalópodos conocida hasta la fecha.
Nos pusimos a mirar su morfología y vimos que no cuadraba con la de ninguna familia de cefalópodos descrita hasta el momento , explicó Fernández-Álvarez a EFE.
A pesar de la falta de dos tentáculos, los científicos estiman que el calamar de Poseidón alcanzaba una longitud total de entre 40 y 50 centímetros. Una característica distintiva del ejemplar es su falta de pigmentación, excepto en la zona de los ojos, y la presencia de ganchos en las ventosas de sus brazos con cúspides laterales que recuerdan a la forma de un tridente.
La combinación de su origen, asociado a la caza de ballenas y la figura de la ballena blanca de Moby Dick , junto con la forma de sus ganchos, que evocan al dios griego Poseidón, inspiró el nombre de la nueva especie.
La investigación se llevó a cabo íntegramente en las Colecciones Biológicas Marinas de Referencia del Institut de Ci ncies del Mar (ICM-CSIC) en Barcelona. El descubrimiento de una familia completamente nueva de calamares a partir de un único espécimen preservado subraya la inmensa cantidad de biodiversidad marina que aún se desconoce.
Es un evento extraordinario encontrar una familia de calamares oceánicos a estas alturas , afirmó Fernández-Álvarez.
El WoRMS destacó la importancia del hallazgo, señalando que el descubrimiento de una familia totalmente nueva de calamares por un único espécimen preservado subraya lo mucho que permanece desconocido en el océano profundo y lo importante que son los museos y las colecciones biológicas como un repositorio de la biodiversidad de la Tierra .
Fernández-Álvarez también resaltó la importancia de que la humanidad haya cambiado su enfoque hacia los cetáceos, evitando su caza. Pero también es un evento muy afortunado que alguien haya cogido ese animal, lo haya preservado y que un museo lo haya mantenido en condiciones adecuadas durante 70 años hasta que llegamos nosotros , añadió.
La historia del calamar de Poseidón recuerda al descubrimiento de la familia Magnapinnidae, la última familia de cefalópodos descrita hace 27 años. Esta familia permaneció sin identificar hasta que se analizaron vídeos submarinos obtenidos durante prospecciones petrolíferas. Las imágenes revelaron una criatura con apariencia de alien que emerge del fondo nebuloso , según la descripción del biólogo. Este calamar posee filamentos en sus brazos que utiliza para pescar, y que pueden alcanzar los seis o siete metros de longitud cuando se estiran.
Estos calamares de apariencia alienígena han captado la atención del público y han aparecido en videojuegos de exploración submarina, como subROV, desarrollado en Pontevedra por el gallego José González, quien contó con el asesoramiento de Fernández-Álvarez. Aún está por ver si la historia del calamar de Poseidón también inspirará a desarrolladores de videojuegos o a otros artistas.
El descubrimiento del Mobydickia poseidonii no solo amplía nuestro conocimiento sobre la biodiversidad marina, sino que también resalta el valor de las colecciones biológicas y museos como fuentes de información crucial para la investigación científica. La preservación de estos especímenes permite a los científicos estudiar especies que de otro modo podrían permanecer desconocidas, revelando secretos del océano profundo y contribuyendo a la conservación de la vida marina. La historia de este calamar, rescatado del estómago de una ballena y redescubierto décadas después, es un testimonio de la importancia de la curiosidad científica y la perseverancia en la búsqueda del conocimiento.










