México enfrenta una creciente preocupación sanitaria debido a la expansión del gusano barrenador, una plaga que tradicionalmente afectaba al sector ganadero y que ahora ha comenzado a impactar significativamente a las mascotas, especialmente a los perros. Al corte del 31 de marzo de 2026, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) han reportado más de mil 440 casos activos de esta infestación a nivel nacional.
La situación es particularmente alarmante en el caso de los caninos, que se han convertido en la segunda especie animal con mayor número de contagios. Hasta el 1 de abril de 2026, se han registrado 349 casos activos en perros, con una acumulación de 3 mil 175 registros desde el inicio del brote, el 20 de noviembre de 2024. Más del 85 por ciento de estos casos se concentran en ocho entidades federativas, lo que sugiere una distribución geográfica específica de la plaga y la necesidad de focalizar los esfuerzos de control y prevención en estas zonas.
El gusano barrenador es causado por las larvas de la mosca *Cochliomyia hominivorax*, un parásito que se alimenta del tejido de los mamíferos. Esta característica convierte a la plaga en un peligro considerable, no solo para el ganado, sino también para los animales domésticos y, en casos raros, para los seres humanos. La mosca deposita sus huevos en heridas abiertas o áreas de piel dañada, y las larvas eclosionan para alimentarse del tejido vivo, causando lesiones graves y, en algunos casos, la muerte del animal afectado.
Las autoridades sanitarias han identificado características específicas de la plaga que facilitan su diagnóstico y control. Si bien no se detallan estas características en el reporte, la identificación temprana y precisa es crucial para implementar medidas de tratamiento efectivas y evitar la propagación de la infestación.
Ante esta situación, la Secretaría de Agricultura ha diseñado un plan de prevención que se centra en el establecimiento de dos barreras de defensa para fortalecer la protección zoosanitaria en Tabasco, Chiapas y en las áreas limítrofes con Guatemala. Estas zonas se han identificado como puntos críticos debido a su alta vulnerabilidad y a la proximidad con regiones donde la plaga está presente.
Las acciones implementadas en el marco de este plan incluyen el monitoreo constante de las poblaciones de moscas, la aplicación de insecticidas en áreas de riesgo, la promoción de prácticas de higiene y desinfección en las instalaciones ganaderas y veterinarias, y la capacitación de los productores y veterinarios en la detección temprana y el manejo adecuado de la plaga.
La expansión del gusano barrenador a las mascotas representa un desafío adicional para las autoridades sanitarias, ya que requiere la implementación de estrategias específicas para proteger a los animales domésticos. Se recomienda a los dueños de mascotas que mantengan a sus animales al día con las vacunas y desparasitaciones, que eviten que tengan contacto con animales enfermos o con heridas abiertas, y que revisen regularmente su piel en busca de signos de infestación, como lesiones, inflamación o presencia de larvas.
La colaboración entre los sectores público y privado es fundamental para controlar y prevenir la propagación del gusano barrenador. Los productores ganaderos, los veterinarios, los dueños de mascotas y las autoridades sanitarias deben trabajar juntos para implementar medidas de control efectivas y proteger la salud de los animales y la seguridad alimentaria del país.
El Senasica ha enfatizado la importancia de reportar cualquier caso sospechoso de gusano barrenador a las autoridades sanitarias locales para que se puedan tomar las medidas necesarias para controlar la propagación de la plaga. La detección temprana y la respuesta rápida son cruciales para minimizar el impacto de esta infestación en la salud animal y la economía del país.
La situación actual exige una vigilancia constante y una respuesta coordinada para evitar que el gusano barrenador se convierta en un problema de salud pública aún más grave. Las autoridades sanitarias están comprometidas a implementar todas las medidas necesarias para proteger la salud de los animales y garantizar la seguridad alimentaria de la población.









