Tras la dolorosa eliminación de Italia del Mundial, el ministro de Deportes, Andrea Abodi, ha exigido una refundación completa del fútbol italiano, comenzando por una renovación profunda de la cúpula directiva de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). La selección italiana no participará en su tercer Mundial consecutivo, tras caer en la repesca ante Bosnia y Herzegovina en una tanda de penaltis (4-1) después de un empate 1-1, jugando gran parte del partido con un jugador menos por expulsión.
Abodi ha sido tajante al señalar que la responsabilidad por este fracaso no puede ser diluida y ha defendido la gestión estatal, rechazando cualquier intento de la Federación por atribuir la culpa a factores externos o a la falta de apoyo institucional. El ministro calificó como objetivamente incorrecto que los directivos justifiquen el fracaso acusando a las instituciones de incumplimientos o menospreciando otras disciplinas deportivas. Abodi enfatizó la necesidad de responsabilidad, humildad y respeto .
La eliminación ha generado una profunda consternación en Italia, donde una generación entera de aficionados crecerá sin ver a su selección en un Mundial. El actual presidente de la FIGC, Gabriele Gravina, ha convocado un consejo federal para la próxima semana en un intento por calmar las aguas, aunque las presiones para su dimisión son cada vez mayores. Gravina se ha remitido a los estatutos de la Federación, argumentando que las decisiones sobre su futuro corresponden al consejo federal.
Sin embargo, con el Gobierno presionando y la afición indignada, el margen de maniobra de la directiva actual es limitado. La exigencia de una refundación completa del fútbol italiano marca un punto de inflexión en el deporte nacional, buscando devolver a la Azzurra a la élite del fútbol mundial. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.











