Los candidatos presidenciales se encuentran en plena campaña, concentrando sus esfuerzos en regiones estratégicas del país de cara a la primera vuelta del 31 de mayo. Según un análisis realizado por EL COLOMBIANO, los aspirantes están reforzando sus nichos electorales y buscando conquistar nuevos votantes, con una atención particular en la Costa Caribe, Bogotá, Antioquia y el Eje Cafetero.
La investigación, basada en información de redes sociales y datos proporcionados por las campañas, revela que todos los candidatos han visitado al menos dos veces la capital del país, al menos una vez el Valle del Cauca, y por lo menos dos veces Antioquia. Las visitas a departamentos más remotos han sido más limitadas, debido a las condiciones de seguridad.
La Costa Caribe emerge como una región crucial en esta contienda electoral, conocida por sus dinámicas particulares y la influencia de maquinarias políticas. Sin embargo, las intenciones de voto en esta zona son difíciles de medir, ya que los electores pueden dividir su voto entre candidatos locales y presidenciales. Fuentes cercanas a partidos políticos señalan que, en elecciones pasadas, como las de 2018, se observó una división en el voto, donde los ciudadanos podían apoyar a candidatos de la casa Char en Barranquilla y, al mismo tiempo, a Gustavo Petro a la Presidencia.
Esta complejidad hace que la captación y fidelización del voto en la Costa Caribe sea un desafío para los candidatos. Además, algunas maquinarias políticas no confían plenamente en su capacidad de persuasión en las elecciones presidenciales, recordando que en 2018 la casa Char limitó el transporte de votantes por temor a que la opinión pública se inclinara por Petro.
Abelardo de la Espriella ha sido uno de los candidatos más activos en la Costa Caribe, visitando Córdoba al menos dos veces, Sucre una vez y el Atlántico en cuatro ocasiones. Su espontaneidad y capacidad de conectar con el público, sumado a su condición de candidato local, podrían ser factores favorables para su campaña.
Otros candidatos también han intensificado su presencia en la región. Fajardo ha visitado el Atlántico tres veces, superando a Cepeda y Valencia en número de visitas. Valencia, por su parte, ha realizado tres visitas a Bolívar, mientras que Cepeda ha enfocado sus esfuerzos en departamentos como Nariño, Putumayo y Chocó, así como en La Guajira, lugares que no han sido visitados por otros candidatos.
Antioquia también se perfila como un territorio clave, especialmente para Paloma Valencia, cuyo partido, el Centro Democrático, obtuvo más de 810 mil votos en el departamento en las últimas elecciones legislativas. Sus frecuentes visitas a Antioquia, al menos cinco recientes, podrían indicar un intento por consolidar su base electoral en una de las regiones más importantes para su partido, y a la vez, competir directamente con De la Espriella.
Cepeda ha realizado dos visitas a Antioquia, destacando por sus discursos que han generado debate en la opinión pública y entre los mandatarios locales. Fajardo también ha visitado Antioquia dos veces, permaneciendo varios días en la región para replicar los logros obtenidos en Medellín en el resto del país. De la Espriella cuenta con el apoyo de Creemos, el movimiento político que llevó a Federico Gutiérrez a la Alcaldía de Medellín.
El Eje Cafetero, con sus departamentos de Risaralda, Quindío y Caldas, también ha sido visitado por todos los candidatos, al menos una vez.
Bogotá, por su parte, se presenta como un territorio en disputa, donde el Pacto Histórico obtuvo la mayor votación en las últimas elecciones legislativas, pero el Centro Democrático logró aumentar su representación en la Cámara de Representantes. Además, más de la mitad de los votos de Juan Daniel Oviedo provinieron de la capital, lo que podría beneficiar a Valencia. Todos los candidatos han realizado actos públicos en Bogotá, donde se toman decisiones clave y se emiten comunicados oficiales.
Según Felipe Murillo, doctorando en Ciencia Política y profesor de la Universidad Eafit, a pesar de que el Pacto Histórico y el Centro Democrático lograron mayorías y obtuvieron una votación muy marcada en algunas regiones Suroccidente y Bogotá para el primero y Antioquia-Eje Cafetero/Llanos por el segundo aún el apoyo electoral está disperso en múltiples partidos y líderes políticos en la región . Murillo argumenta que el país está lejos de un bipartidismo consolidado y que el voto se distribuye en múltiples fuerzas políticas sin una concentración dominante. Esto implica que un candidato necesita generar apoyos y coaliciones con otros partidos y líderes locales y regionales para tener posibilidades de ganar las elecciones presidenciales.
Daniel Yepes Naranjo, politólogo experto en comunicación política, señala que se está marcando una división más clara entre dos bloques ideológicos, que responden a diferencias entre estratos socioeconómicos medios-altos y medios-bajos. Yepes también sugiere que la estrategia de algunos candidatos es polarizar el debate para romper el escenario de segunda vuelta desde la primera instancia, y destaca el caso de Cepeda como un candidato que ha logrado este objetivo. Finalmente, Yepes observa una diferencia marcada entre las votaciones en el centro del país y en la periferia.
La campaña presidencial se presenta como un escenario complejo y dinámico, donde los candidatos buscan consolidar sus bases electorales y conquistar nuevos votantes en regiones clave del país. La Costa Caribe, Bogotá, Antioquia y el Eje Cafetero se perfilan como territorios cruciales para definir el resultado de las elecciones del 31 de mayo.










