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Limerencia: La obsesión que confunde con amor

Limerencia: La obsesión que confunde con amor

La limerencia, un estado mental caracterizado por pensamientos intrusivos e idealización hacia otra persona, se distingue del enamoramiento tradicional por su intensidad y potencial adictivo. Este fenómeno, estudiado desde 1979 por la psicóloga Dorothy Tennov, implica una necesidad imperiosa de reciprocidad y puede generar un profundo malestar en quienes lo experimentan.

A diferencia de un simple flechazo, la limerencia es una montaña rusa emocional donde incluso la señal más mínima del objeto de deseo puede provocar cambios drásticos en el estado de ánimo. Según la investigadora Giulia Poerio, de la Universidad de Sussex, cualquier señal de rechazo puede hacer que una persona toque fondo y cualquier señal de interés puede hacer que una persona alcance el cielo con las manos .

La psicóloga Ana Paula Rivadero explica que la limerencia genera un intenso malestar en quien la atraviesa, al quedar encapsulado en esa posición, sin poder correrse de ese lugar que se vuelve repetitivo y absorbente . El psiquiatra Walter Ghedin la define como una condición poco estudiada, aunque potencialmente relacionada con el espectro obsesivo compulsivo, que provoca cambios significativos en la vida de la persona debido a la angustia constante y la pérdida de funcionalidad.

Ghedin enfatiza que la limerencia es una forma de apego dependiente e ilusorio, donde la persona espera afecto y atención de alguien que no puede o no quiere brindarlos. El testimonio de Candela, de 27 años, ilustra esta experiencia: Me obsesioné mucho con un chico, a tal punto de que un mensaje, una vista a mi historia o un like modificaba el humor de mi día. Pensaba que estaba enamorada, pero cuando me imaginaba una relación seria me daba rechazo. Creo que solo me gustaba su atención .

Daniela relata una experiencia similar con su profesor de gimnasio: Me obsesioné con él. Me imaginaba muchos escenarios en mi cabeza, pero no me acercaba. Entendí que no era amor, porque no lo conocía en profundidad, pero cada vez que él me daba un mínimo de atención mi día mejoraba, y si no me hablaba, me deprimía. Yo luchaba para que él se fijara en mí, y me mataba la incertidumbre .

La diferencia clave con el enamoramiento tradicional, según Ghedin, reside en que la atracción no es meramente sexual o afectiva, sino que intenta llenar un vacío interno que no encuentra satisfacción. La repetición constante de pensamientos es otro rasgo distintivo. La incertidumbre por conseguir algún tipo de reacción satisfactoria por parte del otro provoca rumiación, pensamiento perseverante y conductas compulsivas: buscar y mirar fotos, leer, enviar mensajes, recordar situaciones , detalla Ghedin.

Este loop mental consume la atención y dificulta la concentración en otras actividades. La limerencia comparte paralelismos con las adicciones, ya que activa los mismos centros cerebrales relacionados con la recompensa y la dopamina. La separación del objeto de la limerencia puede incluso desencadenar síntomas de abstinencia como insomnio, inestabilidad anímica, pánico, irritabilidad y depresión.

Si bien no existe una única causa, Rivadero señala que algunas personas, debido a la falta de recursos y redes de apoyo, son más propensas a quedar atrapadas en este estado. Ghedin agrega que la limerencia no se limita al ámbito amoroso y puede manifestarse en otras áreas de la vida.

La persistencia de la limerencia es notable: puede durar desde semanas hasta décadas, con un promedio de 18 meses a 3 años, y puede repetirse con diferentes personas. Esta característica la convierte en un desafío para quienes la experimentan.

La psicoterapia cognitivo-conductual se presenta como una herramienta efectiva para abordar la limerencia. Interviene sobre los pensamientos rumiantes y las conductas compulsivas, ayudando a reducir la frecuencia de pensamientos intrusivos y las creencias distorsionadas sobre el objeto de deseo. Un estudio publicado en 2021 demostró que, a través de técnicas de la terapia cognitivo-conductual, se puede mejorar el funcionamiento cotidiano de las personas que sufren limerencia.

Las claves de este tratamiento incluyen la identificación y modificación de patrones de pensamiento negativos, la reducción de conductas compulsivas y el desarrollo de estrategias para afrontar la incertidumbre y el rechazo. En definitiva, la limerencia, aunque a menudo confundida con el amor, es un estado mental complejo que requiere atención y, en muchos casos, intervención profesional para evitar que afecte negativamente la calidad de vida.

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