Washington – El presidente Donald Trump elevó drásticamente la tensión con Irán, amenazando con “destruir por completo” la isla de Jark, principal terminal petrolera iraní, si no se llega “pronto” a un acuerdo para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y poner fin a la escalada bélica. Las declaraciones, realizadas a través de su red social Truth Social, incluyen la amenaza de atacar centrales eléctricas, pozos petroleros y plantas desalinizadoras en territorio iraní.
A pesar de la retórica agresiva, The Wall Street Journal reportó que Trump estaría dispuesto a finalizar la campaña militar contra Irán, incluso si el estrecho de Ormuz permanece parcialmente bloqueado, lo que consolidaría el control de Teherán sobre esta vital ruta marítima y pospondría una operación para reabrirlo.
Trump insistió en que Estados Unidos está en “conversaciones serias” con un nuevo gobierno iraní, al que calificó de “más razonable” que el anterior, aunque no ofreció detalles. El presidente afirmó que determinará en una semana si Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, es un interlocutor válido para negociar en nombre de la nación asiática. “Lo vamos a saber”, aseveró Trump a The New York Post, añadiendo: “Te lo diré en una semana más o menos”.
Qalibaf ha sido identificado en las últimas semanas como el interlocutor preferido por Estados Unidos, a pesar de sus declaraciones públicas de línea dura y sus vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní.
El mandatario estadounidense también advirtió sobre una inminente represalia por un ataque iraní contra la refinería de Haifa en Israel. “Lo verán pronto”, declaró al ser consultado sobre el tema.
Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, reconoció que las negociaciones avanzan a pesar de la retórica pública de Teherán, señalando que Irán ha aceptado en privado algunos puntos. Leavitt informó que Trump busca cerrar el conflicto antes del 6 de abril, fecha en que expira la moratoria sobre ataques a instalaciones energéticas iraníes.
En una conferencia de prensa, Leavitt reveló que Trump está considerando solicitar a los países árabes que financien la guerra. “Es una idea que sé que él tiene y algo de lo que creo que oirán hablar más de él”, afirmó.
Por su parte, Esmaeil Baghaei, portavoz de la cancillería iraní, calificó las 15 exigencias de Trump para poner fin a la guerra como “poco realistas, ilógicas y excesivas”, precisando que fueron transmitidas a través de intermediarios.
El Parlamento iraní no descarta abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear, aunque Teherán insiste en que no busca desarrollar armas atómicas.
La amenaza de Trump revive declaraciones previas del propio mandatario sobre Irán. Russia Today recordó que, en una entrevista de 1987 con Barbara Walters, Trump ya expresaba su deseo de que Estados Unidos atacara a Irán. En ese entonces, Trump propuso invadir Irán para apoderarse de sus yacimientos petrolíferos.
Walters le preguntó cómo llevaría a cabo tal acción, a lo que Trump respondió: “La próxima vez que Irán ataque a este país, intervendremos y nos apoderaremos de una de sus grandes instalaciones petroleras. Y me refiero a apoderarnos de ella y quedárnosla, y esa manera recuperar parte de las pérdidas, porque nuestra nación ha perdido mucho por culpa” del país islámico.
La situación se desarrolla en un contexto de creciente tensión en el Medio Oriente, con implicaciones potenciales para la seguridad energética global y la estabilidad regional. La amenaza de Trump, combinada con las negociaciones en curso y las posiciones inflexibles de ambas partes, augura un futuro incierto para las relaciones entre Estados Unidos e Irán. La fecha límite del 6 de abril se perfila como un momento crucial para determinar si se logrará una solución diplomática o si la escalada bélica continuará. La posibilidad de que Trump busque financiamiento de países árabes para la guerra añade una nueva dimensión a la crisis, complicando aún más el panorama geopolítico.

