El gobierno de José Antonio Kast enfrenta la realidad de postergar una de sus promesas de campaña más emblemáticas: el denominado Chao Préstamo , que busca eliminar el aporte de los trabajadores al Estado para financiar mejoras en las pensiones. La iniciativa, que generó fuertes tensiones dentro de la coalición de gobierno durante el debate de la reforma previsional, ahora cede terreno ante la urgencia de abordar el alza de los combustibles y la reactivación económica.
Durante la campaña presidencial, Kast defendió con vehemencia que el 1,5% que actualmente se destina como préstamo al Estado, producto de la reforma previsional, debería ir íntegramente a las cuentas individuales de cada trabajador. Esta propuesta, sin embargo, enfrentó la oposición de sectores de Chile Vamos, quienes ya habían acordado con el gobierno del expresidente Gabriel Boric el avance de la reforma.
Ahora, con el gobierno en La Moneda, la situación ha cambiado, pero no en la dirección esperada por los partidarios del Chao Préstamo . La prioridad, según fuentes del gobierno y parlamentarios de la bancada republicana, se centra en la reactivación económica y la generación de empleo, además de asegurar la implementación del proyecto de Sala Cuna Universal.
El diputado José Carlos Meza, presidente de la Comisión de Trabajo de la Cámara, explicó que la iniciativa debe ser presentada por el Ejecutivo y que su avance dependerá de la capacidad del gobierno para mantener el financiamiento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) y, al mismo tiempo, ofrecer una fórmula que asegure que los fondos de los trabajadores vayan a sus cuentas de capitalización. En la medida que seamos capaces de mantener el financiamiento de la PGU y a la vez ofrezcamos una fórmula en la que los fondos de los trabajadores vayan efectivamente a su cuenta de capitalización, yo creo que vamos a contar con el apoyo mayoritario del Congreso , señaló.
El jefe de la bancada republicana, Benjamín Moreno, reconoció que la implementación de políticas como esta requiere prudencia y que algunas medidas tendrán una velocidad de implementación más lenta que otras. Defendió el fondo de la propuesta, argumentando que no es justo que los trabajadores formales financien ciertos beneficios y que es preferible sincerar este pasivo de manera transparente.
Otros parlamentarios republicanos, como Agustín Romero, respaldaron la necesidad de priorizar temas urgentes en materia económica, aunque reiteraron que la promesa de campaña debe cumplirse. El gobierno tiene que enfocarse hoy en temas urgentes; la economía chilena obliga, muchas veces, a replantear las prioridades , afirmó Romero.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta una fuerte resistencia dentro de Chile Vamos. Parlamentarios de la UDI y Renovación Nacional han manifestado su malestar y advierten sobre los riesgos políticos de avanzar con el Chao Préstamo .
El diputado Mario Olavarría (UDI) calificó la reforma de pensiones como buena y consideró que el Chao Préstamo fue una propuesta de campaña que no debería ser planteada ahora, ya que podría dispararse a los pies . Su compañera de bancada, Flor Weisse, coincidió en que este fue uno de los temas que generó mayores diferencias durante el debate de la reforma previsional y que, dada la situación económica y fiscal actual, no es viable presentar el proyecto.
Desde Renovación Nacional, la diputada Ximena Ossandón argumentó que la reforma previsional implica una inversión que asegura la propiedad de los recursos a los afiliados y que, en el contexto actual, no hay plata para aumentar las pensiones. Añadió que el mecanismo actual fue consensuado con varios economistas y que los cambios solo serían viables si la situación fiscal mejora considerablemente.
La tensión entre los republicanos y otros sectores de Chile Vamos refleja la fractura que generó esta propuesta durante la campaña presidencial. Los republicanos utilizaron el Chao Préstamo como una bandera ideológica en contra de Chile Vamos, lo que generó roces y desconfianza entre ambas colectividades.
El futuro del Chao Préstamo es incierto. Si bien los republicanos insisten en que es una promesa de campaña que deben cumplir, la realidad económica y la resistencia dentro de la coalición de gobierno sugieren que su implementación podría demorar más de lo esperado, o incluso ser abandonada. La prioridad ahora, según fuentes gubernamentales, es estabilizar la economía y abordar los desafíos más urgentes que enfrenta el país.











