La izquierda internacional se prepara para una reunión crucial en Moscú, del 25 al 29 de abril, bajo el nombre de Sovintern, un claro guiño a la histórica Internacional Comunista (Komintern). La convocatoria, según analistas y líderes de izquierda, responde a una necesidad histórica impostergable de articular una estrategia común frente a las agresivas manifestaciones del capitalismo contemporáneo.
El llamado a la unidad surge de la premisa de que el capitalismo, desde sus orígenes, ha operado como un sistema global, como lo describió Karl Marx en su obra El Capital , donde señala la necesidad de la colonización y la esclavitud para el desarrollo industrial en Inglaterra. En la era de la globalización financiera, esta dinámica se ha intensificado exponencialmente.
El texto, firmado por Patricio A. Brodsky, destaca la articulación política del imperialismo y la complicidad de las grandes potencias en acciones consideradas criminales, citando específicamente el apoyo a Israel en el conflicto palestino y las intervenciones en Afganistán, Irak, Libia, Somalia, Siria, Rusia, Venezuela, Cuba e Irán. Se enfatiza que los enemigos de clase priorizan sus intereses estratégicos, dejando de lado diferencias tácticas para unirse en defensa de su hegemonía.
Ante este panorama, la reunión en Moscú se plantea como un espacio para la articulación teórica y política, buscando la reflexión y la construcción de tácticas comunes para enfrentar al enemigo de clase a nivel local, regional e internacional. El objetivo central es reposicionar al movimiento de izquierda clasista a la vanguardia de la lucha por el socialismo.
Brodsky advierte que el mundo se encuentra en una etapa peligrosa, donde las fuerzas imperialistas, al sentir amenazada su hegemonía, se tornan más violentas. Como ejemplos de esta tendencia, se mencionan la violencia en Palestina, las acciones consideradas terroristas contra Venezuela incluyendo el asesinato de civiles y el supuesto secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa y la agresión militar contra Irán, con el asesinato del Ayatolá Ali Jamenei.
La necesidad de una Internacional de las fuerzas anticapitalistas se considera un atributo esencial del movimiento socialista y revolucionario, recordando que la Primera Internacional fue creada en 1864, siete años antes de la Comuna de París, el primer gobierno obrero de la historia.
El texto subraya la importancia de priorizar los intereses estratégicos del proletariado sobre las diferencias tácticas, resolviendo primero las contradicciones principales antes de abordar las secundarias. La reunión en Moscú debe servir para fortalecer los lazos fraternales entre organizaciones revolucionarias, construir un programa estratégico común y avanzar en la lucha contra el capitalismo.
Se enfatiza que es insoslayable dejar de lado las pequeñas diferencias tácticas para construir una estrategia unificada, superando los egos individuales y reconociendo la necesidad histórica de unidad para acabar con el capitalismo, en sus formas más agresivas: el neofascismo, el imperialismo y el sionismo. Se advierte que estas fuerzas colocan a la humanidad al borde de su extinción , citando a Marx, quien argumentaba que el capital destruye sus fuentes de riqueza: el hombre y la naturaleza.
Finalmente, el texto retoma el llamado de Rosa Luxemburgo en 1915, durante la Primera Guerra Mundial: Socialismo o Barbarie , resaltando la urgencia de elegir un camino que evite la devastación provocada por el imperialismo. La reunión en Moscú se presenta como una oportunidad crucial para revitalizar el movimiento de izquierda y construir un futuro socialista frente a las amenazas del capitalismo global. La articulación de fuerzas, la definición de estrategias comunes y la superación de diferencias tácticas se consideran elementos clave para enfrentar los desafíos actuales y avanzar hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa. La cita de Brodsky enfatiza la necesidad de una acción coordinada y unificada para contrarrestar la creciente agresividad del capitalismo y sus manifestaciones en el imperialismo, el neofascismo y el sionismo.












