Tras un siglo de sequía goleadora, el Osasuna vuelve a tener un representante en la selección española. Víctor Muñoz (Barcelona, 2003) debutó con un gol ante Serbia, reviviendo la memoria de Severiano Goiburu, el último jugador del club navarro en marcar con la Roja, allá por 1926. El joven delantero, que apenas tuvo tiempo para demostrar su valía bajo las órdenes de Luis de la Fuente, dejó una impresión imborrable, no solo por su gol a los 9 minutos, sino por su potencia física, velocidad y el impacto general que generó, situándolo ya como un posible candidato para la lista del Mundial.
La historia de Muñoz es una de perseverancia y superación. Amigos de su infancia lo recuerdan como una bestia física desde temprana edad, destacando en pruebas como la Course Navette en el colegio. Criado en el Turó de la Peira, en el distrito barcelonés de Nou Barris, comenzó su carrera futbolística en el Sant Gabriel antes de ingresar a la Masia del FC Barcelona con 11 años. Allí coincidió con jugadores de su generación como Casadó, Fermín y Balde, pero su mayor apoyo fue Marc Pelaz, actualmente en la Kings League. Aquellos que lo conocen lo describen como un chico tranquilo, humilde y reservado , que necesita tiempo para confiar y abrirse.
Su paso por la Masia no fue eterno. En su año de cadete, el Barcelona decidió no renovar su contrato, un golpe duro para un joven con el sueño de triunfar en el club azulgrana. Sin embargo, esta adversidad no lo detuvo. Continuó trabajando con determinación y fichó por la Damm, donde tuvo a Luis García, actual entrenador del Las Palmas, como su mentor. Era un jugador diferente al resto porque tiene unas características muy especiales, muchísima velocidad y potencia. Además, tenía buena capacidad técnica. Tenía claro que era un jugador que llegaría al máximo nivel , afirma García.
Cuatro años después, llegó la oportunidad de volver a un grande, esta vez el Real Madrid, donde también coincidió con Luis García. A pesar de no haber sido internacional en las categorías inferiores, Muñoz fue ascendiendo en el club blanco, aunque no fueron años fáciles. Echaba de menos su entorno barcelonés y se escapaba a su ciudad natal siempre que podía.
Su debut con el primer equipo del Real Madrid llegó en un Clásico, a finales de la temporada pasada. Con el marcador 4-3 a favor del Barcelona, Ancelotti le dio la oportunidad de entrar al campo. Muñoz se encontró solo ante Szczesny, pero su disparo se fue por encima del larguero. Este fallo desató una oleada de críticas y odio en las redes sociales, obligándolo a bloquear los comentarios en su cuenta de Instagram. Sin embargo, este episodio lo fortaleció, según su entorno. Poco después, Xabi Alonso lo incluyó en la convocatoria para el Mundial de Clubes, donde tuvo la oportunidad de aprender de jugadores de talla mundial como Mbappé.
Ante la falta de oportunidades para crecer en el Real Madrid, Muñoz se unió al Osasuna en verano, aunque el club blanco conserva el 50% de su propiedad y puede recomprarlo por 8 millones de euros en los próximos tres años. Braulio, director deportivo rojillo, conocía bien al jugador a través de su hijo, Jesús Vázquez, compañero de generación de Muñoz. En Pamplona, encontró el ambiente ideal para desarrollarse. El club valora su esfuerzo en cada partido y no castiga sus errores, tanto en la grada como en el vestuario, donde los capitanes premian a jugadores como él. Tras un inicio de campaña complicado, Muñoz ha encontrado su lugar en el campo, jugando como segundo delantero y sumando seis goles y cinco asistencias.
La llamada de De la Fuente llegó de forma inesperada, mientras entrenaba. El seleccionador elogió su humildad y su rápida adaptación al grupo, instándolo a seguir mejorando. En Las Rozas, Muñoz ha conectado con los jóvenes talentos de la selección, como Lamine Yamal, Yeremy Pino y Dean Huijsen, quienes se han mostrado impresionados por su potencia física.
Ahora, con el Mundial a la vista, la bala roja , como se le ha apodado, apunta a convertirse en una pieza clave de la selección española. Su historia, desde el Turó de la Peira hasta la Roja, es un ejemplo de perseverancia, humildad y talento. Un camino que, a pesar de los obstáculos, lo ha llevado a la élite del fútbol español.











