Marcando el inicio de la Semana Santa, la Catedral Metropolitana cruceña fue el escenario de la celebración del Domingo de Ramos, presidida por el arzobispo de Santa Cruz, Monsen or Rene Leigue. La ceremonia congregó a fieles que se preparan para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Durante la liturgia, Monsen or Leigue invitó a los presentes a contemplar el gran desafío que propone Jesucristo: amar a todos sin condiciones. Este llamado a la caridad y la comprensión se presenta como el eje central de la reflexión durante estos días santos, instando a los creyentes a examinar sus propias vidas y a abrir sus corazones al prójimo, independientemente de sus diferencias o circunstancias.
La celebración del Domingo de Ramos, como es tradición, incluyó la bendición de palmas, que los feligreses sostuvieron en alto como símbolo de la aclamación a Jesús durante su entrada triunfal en Jerusalén. Este acto litúrgico rememora el reconocimiento de Jesús como el Mesías, pero también anticipa su inminente sufrimiento y sacrificio por la humanidad.
La Iglesia cruceña, a través de sus diversas parroquias y comunidades, ha preparado una programación de actividades para toda la Semana Santa, que incluye misas, vía crucis, y momentos de oración y reflexión. Se espera que miles de personas participen en estos eventos religiosos, buscando fortalecer su fe y renovar su compromiso con los valores cristianos.
La invitación de Monsen or Leigue a amar sin condiciones cobra especial relevancia en el contexto actual, marcado por la polarización, la intolerancia y la falta de empatía. El arzobispo enfatizó la importancia de superar las divisiones y de construir una sociedad más justa y fraterna, basada en el respeto mutuo y la solidaridad.
La Semana Santa es un tiempo de profunda reflexión espiritual para los cristianos, un momento para recordar el sacrificio de Jesús y para renovar la esperanza en la vida eterna. La Iglesia cruceña invita a todos, creyentes y no creyentes, a unirse a esta conmemoración y a dejarse tocar por el mensaje de amor y redención que encarna la figura de Jesucristo.
La celebración del Domingo de Ramos en la Catedral Metropolitana marcó un inicio solemne y esperanzador para la Semana Santa en Santa Cruz, con un llamado claro y contundente a vivir el amor incondicional como un principio fundamental de la fe cristiana y de la convivencia social. La comunidad católica se prepara ahora para seguir los pasos de Jesús en su camino hacia la cruz, con la firme convicción de que la resurrección es la promesa de una nueva vida y de una esperanza renovada para toda la humanidad.











