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ADIÓS A LA INFANCIA: Cierra Bazar Arribas tras un siglo

ADIÓS A LA INFANCIA: Cierra Bazar Arribas tras un siglo
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Tras más de cien años de historia, Bazar Arribas, una de las jugueterías más emblemáticas de la Plaza Mayor de Madrid, bajará la persiana por última vez el 31 de marzo de 2026. El cierre no responde a dificultades económicas, sino al fallecimiento de su propietaria y alma, María Concepción Arribas, conocida como la abuela , quien mantuvo viva la tradición familiar durante décadas. La noticia supone el fin de un capítulo que abarca cuatro generaciones de la familia Arribas, desde que Juan Arribas, un relojero con pasión por los juguetes, comenzara a vender pelotas en su establecimiento en 1919.

Miguel Mauduit, nieto de María Concepción y responsable de la tienda en los últimos siete años, explica que la decisión de cerrar es inevitable. No cerramos porque nos vaya mal, sino porque la vida te obliga , afirma. Durante más de un siglo, esta tienda ha sido parte de la vida de muchas familias, pero ahora ha llegado el momento de cerrar una etapa. Queremos despedirnos y rendir homenaje a mi abuela por tantos años de lucha y trabajo .

El último mes, desde el fallecimiento de María Concepción a los 95 años, la juguetería ha vivido un ambiente agridulce. No se ha centrado en liquidar el género, sino en permitir que clientes de toda la vida se despidieran del lugar que atesoran en su memoria. Muchos de ellos, ya adultos, han regresado acompañados de sus hijos o nietos, reviviendo recuerdos de su infancia y buscando un último juguete como recuerdo. Han venido todos los clientes de siempre, incluso unas chicas que cogieron un avión desde Mallorca esa misma mañana para comprar la última muñeca , relata Mauduit.

Para Miguel Mauduit, la juguetería ha sido mucho más que un negocio. A sus 31 años, gran parte de su vida ha transcurrido entre las estanterías de Bazar Arribas. De niño, pasaba las tardes después del colegio en la tienda, haciendo los deberes en el mostrador mientras sus abuelos atendían a los clientes. Con el tiempo, ese vínculo se transformó en responsabilidad, y en los últimos siete años se ha encargado del día a día del negocio familiar, acompañando a su abuela y compartiendo momentos tanto laborales como personales. Son muchos recuerdos y mucho orgullo , confiesa.

La historia de Bazar Arribas se remonta a 1919, cuando Juan Arribas decidió trasladar su venta de juguetes, que había comenzado en su relojería, a un local en el número 16 de la Plaza Mayor. Décadas después, en los años 50, María Concepción Arribas tomó las riendas del negocio tras la muerte prematura de su padre. En una época en la que era poco común que una mujer fuera empresaria, logró mantener la tienda activa durante décadas, siempre al pie del cañón , incluso cuando ya no trabajaba directamente en el local, pero seguía pendiente de todo.

A lo largo de más de un siglo, la juguetería ha superado numerosas dificultades, desde la Guerra Civil hasta la pandemia de COVID-19, pasando por las obras en la Plaza Mayor que afectaron a los soportales. A pesar de estos contratiempos, la tienda supo adaptarse y mantenerse a flote. No todos los años han sido buenos, pero si hemos llegado hasta aquí es porque el negocio funcionaba , señala Mauduit.

El cierre de Bazar Arribas no se debe a la competencia con otras tiendas, bazares, grandes cadenas o la venta online, aunque reconoce que ha sido un desafío constante. Si se trabaja, todo se puede , afirma. Lo que ha motivado la decisión es la pérdida de su abuela, la figura clave que mantuvo viva la esencia de la tienda. El local, que es propiedad de la familia, cerrará sus puertas definitivamente tras la partida de María Concepción. No se contempla la posibilidad de que los nietos hereden el negocio ni de contratar a otra persona para continuarlo.

Mauduit recuerda que trabajar en Bazar Arribas siempre ha sido un desafío, pero también una experiencia única. Cada jornada dependía de la época del año, con días tranquilos y otros frenéticos, especialmente en diciembre, cuando el ritmo de trabajo era incesante. Los eventos en la Plaza Mayor, como las fiestas de San Isidro o las cabalgatas de Reyes, también marcaban el ritmo de la tienda.

Sin embargo, lo que realmente compensaba todo el esfuerzo eran las sonrisas de los niños. Estar en un negocio como este es duro, pasas muchas horas, pero sobre todo en una juguetería te acaba compensando con todas las sonrisas que salen de aquí , señala.

La tienda se ha ido vaciando poco a poco, con descuentos del 30% que han permitido que cada juguete encuentre un nuevo hogar. Entre las estanterías aún quedan algunas muñecas, juegos de ajedrez, decoraciones antiguas, imanes y otros recuerdos que solían llevarse los turistas, testigos silenciosos de décadas de historia. Todo lo que quede sin vender se donará a asociaciones benéficas, para que estos juguetes puedan seguir haciendo sonreír a otros niños.

Yo no he visto la tienda nunca tan vacía en mi vida , confiesa Mauduit, con una mezcla de risas, nostalgia y pequeñas compras. Con el cierre de Bazar Arribas, se pone fin a un negocio centenario que ha sido parte de la vida de muchas familias y se cierra un capítulo que quedará para siempre en la memoria de quienes alguna vez cruzaron sus puertas. La Plaza Mayor perderá uno de sus establecimientos más emblemáticos, un lugar donde generaciones de madrileños y visitantes han encontrado juguetes, recuerdos y, sobre todo, la magia de la infancia.

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