Hace una década, Jessica Luebbers no habría considerado apoyar a Marco Rubio para presidente. Su experiencia en la campaña de 2016 para frenar a Donald Trump dejó un sabor amargo. Sin embargo, en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) cerca de Dallas, Luebbers expresó su esperanza de que Trump le “pasara la antorcha” a su antiguo rival en 2028.
Luebbers, junto con otros simpatizantes de Trump, notó la efectividad de Rubio como Secretario de Estado, designado por Trump. Esta creciente comodidad con Rubio se reflejó en la encuesta anual informal de CPAC, donde el 35% de los asistentes lo eligieron como su candidato preferido para 2028, un aumento significativo desde el año anterior.
Rubio quedó en segundo lugar después del vicepresidente J.D. Vance, quien obtuvo el 53% de los votos, aunque con una disminución respecto al 61% del año anterior. Si bien la encuesta no es científica y representa solo a los asistentes a la conferencia, sí indica una creciente rivalidad entre los dos confidentes de Trump.
Rubio ha asumido un papel de liderazgo en la administración, especialmente en negociaciones diplomáticas sensibles. Vance, por otro lado, ha operado más discretamente, generando interrogantes sobre su postura en relación con las acciones militares de Trump. Algunos conservadores más jóvenes expresaron preferencia por Rubio, a pesar de su historial en política exterior.
Vance aún cuenta con un fuerte apoyo dentro del Partido Republicano, impulsado por su historia personal relatada en “Hillbilly Elegy”. El debate sobre el futuro del partido se desarrolla en ausencia de Trump, quien no asistió a la CPAC por primera vez en una década. Su posible respaldo a un candidato podría ser decisivo.
Otros nombres mencionados incluyen Rand Paul y Ron DeSantis, aunque ninguno obtuvo un apoyo significativo en la encuesta de CPAC. La posibilidad de una fórmula Vance-Rubio también ha surgido entre algunos asistentes. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.


