La expectativa inicial de un cambio político en Venezuela, tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero, se ha desvanecido para muchos venezolanos en la diáspora. La euforia inicial, con celebraciones en las calles y cantos del himno nacional, ha dado paso a la desconfianza ante el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, percibido como una continuidad del chavismo.
Venezolanos radicados en Colombia, México, Estados Unidos y España expresan su decepción. Argemiro Villero, un mecánico en Bogotá, lamenta que “todo sigue igual” a pesar de la salida de Maduro. Soranlly Casas, ingeniera de sistemas también en Bogotá, coincide en que “todos son iguales” y que las mejoras son superficiales. Colombia alberga a la mayor comunidad venezolana en el exterior, con 2.8 millones de personas.
Estados Unidos reconoció oficialmente a Delcy Rodríguez como jefa de Estado, justificando la medida como parte de una transición hacia un gobierno democrático. Sin embargo, la falta de elecciones libres genera escepticismo. Eriana Zuleta, residente en Madrid, destaca la restitución de derechos políticos y la liberación de presos como aspectos positivos, aunque organizaciones no gubernamentales cuestionan la transparencia de estos procesos.
Analistas como André Masuko, de la Economist Intelligence Unit, sugieren que el gobierno de Rodríguez ha implementado concesiones políticas y económicas para apaciguar a la administración Trump y evitar una mayor intervención estadounidense, incluyendo la reforma de la ley de hidrocarburos y el restablecimiento de relaciones diplomáticas.
La preocupación persiste por el vínculo entre Rodríguez y el gobierno de Trump, visto por algunos como una priorización de intereses petroleros sobre la transición democrática. María, una abogada en Miami, expresa dudas sobre las motivaciones de Trump, mientras que Gustavo Torres, en España, considera que la relación es de “conveniencia mutua”. La incertidumbre sigue siendo la constante en Venezuela, con un futuro incierto y un aparato de poder que, según la ONU, se está adaptando para mantener el control. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.
