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MADURO Y FLORES: UN JUICIO SIN PROTOCOLO

Maduro lucía más delgado. Abordó a sus representantes legales con apretones de manos y saludos también en español The post Sin guardias de honor ni insignias patrias: el día que vi a Nicolás Maduro y Cilia Flores vestidos de caqui en un tribunal de Nueva York appeared first on EL NACIONAL .

MADURO Y FLORES: UN JUICIO SIN PROTOCOLO

Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecieron ante un tribunal de Nueva York en una audiencia marcada por la ausencia total de los símbolos de poder que los acompañaban durante su década en el Palacio de Miraflores. La pareja, acusada de narcoterrorismo y otros delitos, ingresó a la sala judicial sin anuncios ni el protocolo habitual, vestida con el uniforme caqui de los detenidos.

Cilia Flores, visiblemente más relajada, saludó a sus abogados con besos en la mejilla en español, mientras que Maduro, más delgado, se limitó a apretones de manos y una mirada escrutadora hacia los presentes en la galería. A diferencia de su primera comparecencia, donde se proclamó presidente y prisionero de guerra, en esta ocasión Maduro guardó silencio.

La sala estaba estrictamente controlada. Los asistentes fueron advertidos de que no debían dirigirse a los acusados ni levantarse de sus asientos. Los celulares y cámaras fueron confiscados en la planta baja, limitando la documentación a notas escritas a mano. La primera fila estaba reservada para dibujantes que esbozaban los perfiles de los abogados, mientras que la segunda estaba ocupada por funcionarios del gobierno.

El contraste con las ceremonias en Caracas era abismal. En 2018, Maduro y Flores llegaron al Tribunal Supremo de Justicia rodeados de guardias de honor, portando insignias patrias y recibiendo reverencias de los jueces. En Nueva York, Maduro solo llevaba sus anteojos, audífonos para la traducción y una camiseta naranja que asomaba por el cuello de su uniforme carcelario. Flores, por su parte, llevaba el cabello recogido y un suéter gris.

Durante la audiencia, el abogado de Flores reveló que la ex primera dama padece un “prolapso de la válvula mitral”, una condición coronaria que requiere un ecocardiograma urgente para recibir tratamiento adecuado.

La presencia de activistas y víctimas del régimen de Maduro añadió una carga emocional a la jornada. Renzo Prieto, quien pasó cuatro años en el Helicoide y seis meses en las FAES, hizo fila desde la tarde anterior para asistir a la audiencia. “Queremos justicia, que fue algo que nosotros no tuvimos”, declaró, visiblemente emocionado. Pedro Rojas, quien increpó a Maduro en la primera audiencia, regresó con el objetivo de controlar su ira. “Muchos de nosotros terminamos en la cárcel por culpa del gobierno de Maduro”, afirmó. “Esta audiencia es una forma de justicia”.

La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro de conspiración narcoterrorista, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos. Flores enfrenta cargos similares. Es importante destacar que estos cargos no están relacionados con las violaciones de derechos humanos atribuidas al gobierno de Maduro, las cuales son investigadas por la Corte Penal Internacional.

Los abogados de los acusados han solicitado al juez Alvin K. Hellerstein que desestime el caso, argumentando que el Departamento del Tesoro está interfiriendo con su derecho a la defensa al negarles acceso a fondos del Estado venezolano para cubrir los honorarios de sus abogados. El juez Hellerstein rechazó la solicitud de desestimación, pero se mostró dispuesto a permitir que el gobierno venezolano asuma los gastos de la defensa, desafiando a la Fiscalía a justificar la negación de este derecho.

El juez también cuestionó si Maduro y Flores representan una amenaza para la seguridad nacional, dado que se encuentran bajo custodia estadounidense. La Fiscalía argumentó que el tribunal no puede obligar al Departamento del Tesoro a otorgar una licencia especial para cubrir los gastos de la defensa.

El abogado de Maduro, Barry Pollack, argumentó que sería injusto que los contribuyentes estadounidenses paguen los honorarios de los abogados de oficio, cuando el Estado venezolano tiene la capacidad de cubrir los costes del proceso. El juez Hellerstein coincidió en que una defensa privada tendría mayor capacidad para procesar el volumen de evidencias acumuladas durante años en este caso, pero se reservó el derecho a decidir sobre la moción en una próxima audiencia.

La audiencia se desarrolló en un ambiente de tensión y expectativa, marcando un punto de inflexión en el proceso judicial contra Nicolás Maduro y Cilia Flores. La ausencia de los símbolos de poder que los acompañaban en Venezuela, sumada al silencio de Maduro y la presencia de activistas y víctimas, subrayaron la magnitud del cambio de escenario y la gravedad de las acusaciones que enfrentan. El futuro del caso, y sus implicaciones para la política venezolana, dependerán de la decisión del juez Hellerstein sobre la moción presentada por los abogados de los acusados.

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