El veredicto emitido el miércoles en un juicio sobre la adicción a las redes sociales ha sido recibido como un logro significativo por parte de los críticos de empresas tecnológicas como Meta y Google, representando la culminación de años de esfuerzo. Padres, expertos en seguridad infantil y legisladores han expresado que esta determinación de responsabilidad marca un momento crucial de rendición de cuentas.
Sarah Gardner, directora ejecutiva de Heat Initiative, un grupo fundado hace tres años dedicado a presionar a las grandes empresas tecnológicas, declaró que el veredicto representa un paso importante hacia la verdad, la justicia y la rendición de cuentas para aquellos padres que han perdido a sus hijos como consecuencia de los daños causados por las redes sociales. Gardner comparó el veredicto con el momento en que las empresas tabacaleras fueron consideradas responsables por los daños a la salud causados por el tabaco, argumentando que el daño intencionado que estas empresas causan a los niños ha sido probado en un tribunal de justicia.
Álvaro Bedoya, comisionado de la FTC durante la era Biden, señaló en X (anteriormente Twitter) que un jurado de ciudadanos comunes ha logrado responsabilizar a Meta y Google por crear adicción en los jóvenes a sus productos, algo que el Congreso y las legislaturas estatales no habían podido lograr.
El juicio se centró en las acusaciones de que Meta y Google diseñaron deliberadamente sus plataformas con funciones adictivas que mantienen a los usuarios jóvenes enganchados y perjudican su bienestar. Estas funciones, según la demanda, contribuyen a problemas de salud mental y, en algunos casos, a ideas suicidas.
Ambas compañías han invertido en herramientas de seguridad para usuarios jóvenes y niegan que sus plataformas sean la causa de los problemas de salud mental de los adolescentes. Meta, en un comunicado, expresó su desacuerdo con el veredicto y anunció su intención de apelar, argumentando que la salud mental de los adolescentes es un tema complejo que no puede atribuirse a una sola aplicación. La compañía reafirmó su compromiso con la protección de los adolescentes en línea y su confianza en su historial en este ámbito.
Google también anunció que apelará la decisión, argumentando que el caso malinterpreta la naturaleza de YouTube, describiéndola como una plataforma de streaming construida de forma responsable y no como una red social. El portavoz de Google, José Castañeda, emitió un comunicado en este sentido.
La demandante en el caso, identificada como Kaley o KGM, alegó que el uso compulsivo de las plataformas de Meta y Google le provocó ansiedad, dismorfia corporal e ideas suicidas. Su testimonio fue central para el veredicto del jurado.
Jonathan Haidt, autor de La generación ansiosa y defensor de las escuelas sin teléfonos móviles, consideró que el veredicto marca el comienzo de una nueva era en la lucha por proteger a los niños de los peligros en línea. Haidt atribuyó el resultado del juicio a las familias, especialmente a los padres que, a pesar de una pérdida inimaginable, decidieron alzar la voz y exigir responsabilidades a las empresas tecnológicas.
Haidt predijo que este juicio será solo el principio, anticipando miles de casos similares que llevarán a Meta, Snap, TikTok y YouTube ante los tribunales. Subrayó la necesidad de continuar trabajando en los tribunales, las legislaturas, las escuelas y las comunidades para abordar este problema.
Numerosos padres que atribuyen la muerte prematura de sus hijos al uso de las redes sociales asistieron al juicio en Los Ángeles, destacando la amenaza que, según ellos, representan estas plataformas para las familias en todo el mundo.
Parents for Safe Online Spaces, una organización que presiona al Congreso para que apruebe la Ley de Seguridad Infantil en Internet, calificó la decisión del jurado como una victoria excepcional y trascendental en su lucha de años. El grupo declaró que las empresas de redes sociales no pueden seguir actuando con desprecio por la salud y el bienestar de sus usuarios más jóvenes y que finalmente están pagando las consecuencias de su avaricia.
La Ley de Seguridad Infantil en Internet ha sido propuesta en varias formas durante años, pero aún no ha sido aprobada por el Congreso. La iniciativa busca exigir a las plataformas tecnológicas que implementen múltiples medidas de protección para los menores.
La senadora republicana Marsha Blackburn, defensora del proyecto de ley, afirmó que el veredicto del miércoles debería impulsar su aprobación, argumentando que ahora que se ha determinado que las grandes empresas tecnológicas son responsables de los daños que han causado a los niños, es hora de que el Congreso proteja a las familias estadounidenses mediante la aprobación de la ley.
El senador demócrata Ed Markey, impulsor de su propio proyecto de ley sobre la seguridad infantil en internet, coincidió en que el veredicto debería impulsar la acción del Congreso, comparando la situación con la de las grandes tabacaleras. Markey enfatizó que no se puede depender únicamente de los tribunales y que el Congreso debe tomar medidas para imponer controles reales a estas plataformas.











