El Programa de Formación Inicial de la Universidad San Carlos será descontinuado una vez que se gradúe la última promoción de estudiantes ingresados en 2026, según anunció el vicetitular técnico del Ministerio de Educación (Mineduc), Francisco Cabrera, en declaraciones recogidas por el diario Prensa Libre. La decisión se fundamenta en la falta de resultados positivos del programa implementado por la universidad.
El funcionario explicó que el reciente decreto 4-2026, aprobado por el Congreso a principios de febrero, busca solucionar las deficiencias en la formación de maestros al permitir la graduación de profesionales con diversas especialidades. Entre estas se incluyen educación biling e intercultural, educación extraescolar, física, artes plásticas y música, respondiendo así a las necesidades específicas del sistema educativo nacional.
Cabrera desmintió la existencia de una escasez general de maestros en el país, señalando que el Mineduc cuenta con bases de datos para la contratación de personal. Sin embargo, reconoció que la mayoría de los candidatos disponibles tienen formación en educación primaria urbana, mientras que las plazas vacantes requieren perfiles especializados.
Para abordar esta problemática, el Mineduc habilitará nuevamente los magisterios en escuelas e institutos normales, tanto públicos como privados y cooperativos. No obstante, esta implementación no será simultánea, sino que se realizará de forma gradual, priorizando aquellos centros educativos que cumplan con las condiciones físicas y cuenten con el personal docente adecuado.
La nueva normativa aprobada por el Congreso elimina la facultad de las universidades para otorgar créditos y certificados de profesorado a nivel superior, una práctica que se había instituido a partir de 2012. En su lugar, el Mineduc asumirá la responsabilidad directa sobre la acreditación y titulación de los maestros, integrando a los egresados en un banco de datos para futuras contrataciones.
La carrera de magisterio en el nivel diversificado tendrá una duración de cuatro años. Los dos primeros años estarán dedicados a la adquisición de conocimientos y prácticas comunes, mientras que los dos años restantes se enfocarán en la especialización del estudiante.
La diputada Lucrecia Marroquín de Palomo, autora de la iniciativa legislativa, justificó la reforma como una corrección de un error cometido en el pasado, cuando el Mineduc perdió el control sobre la formación docente. Destacó que las escuelas normales han sido históricamente una vía de acceso a la docencia para jóvenes provenientes de áreas rurales, quienes a menudo regresan a sus comunidades para ejercer la profesión.
La diputada Marroquín recordó que durante el gobierno de Otto Pérez Molina (2012-2015) se eliminó la carrera de Magisterio de Educación Primaria de tres años en el nivel diversificado, siendo reemplazada por el Bachillerato en Ciencias y Letras con Orientación en Educación, de dos años, complementado con tres años de profesionalización en la universidad. Esta modificación, según la legisladora, provocó una disminución significativa en el interés de los estudiantes por la carrera docente, reduciendo en un 60 por ciento el número de jóvenes graduados como maestros de primaria cada año.
El cambio de modelo busca revertir esta tendencia y fortalecer la formación de maestros, asegurando que el sistema educativo cuente con profesionales capacitados y especializados para atender las necesidades de los estudiantes en todo el país. La implementación del decreto 4-2026 representa un nuevo capítulo en la historia de la formación docente en Guatemala, con el objetivo de mejorar la calidad de la educación y brindar oportunidades a los jóvenes que aspiran a convertirse en maestros. El Mineduc se prepara para asumir sus nuevas responsabilidades en la acreditación y titulación del magisterio, trabajando en la creación de un sistema eficiente y transparente que garantice la calidad de la formación docente y facilite la contratación de maestros calificados. La transición del modelo universitario al modelo de escuelas normales representa un desafío, pero también una oportunidad para fortalecer la educación en Guatemala y asegurar un futuro mejor para las nuevas generaciones.












