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Pax Americana Muere: Ascenso de la Lax Americana

Por Carlos Lozada, The New York Times.

Pax Americana Muere: Ascenso de la Lax Americana

El declive del liderazgo estadounidense es evidente, marcando el fin de una era de ocho décadas en la que Estados Unidos ejercía la influencia dominante en el escenario mundial. A diferencia de una transición ordenada hacia un nuevo líder, el vacío de poder parece destinado a permanecer, con la Unión Europea, la OTAN y otras entidades occidentales sin un claro sucesor. Incluso existe la posibilidad de que el concepto mismo de liderazgo estadounidense desaparezca, un resultado potencial impulsado por la administración Trump.

Bajo el mandato de Trump, Estados Unidos ha adoptado un enfoque más unilateral y agresivo en la política exterior, ejerciendo su poder sin las restricciones de la planificación estratégica o la cooperación internacional. La captura del presidente venezolano y su encarcelamiento en Brooklyn, los ataques contra líderes iraníes y las recientes declaraciones del presidente sobre la toma de Cuba ejemplifican este nuevo estilo de liderazgo, comparado con la estrategia implacable de Michael Corleone en "El Padrino".

Este cambio representa un marcado contraste con las predicciones de Fareed Zakaria en su libro "El mundo después de USA", publicado hace dos décadas. Zakaria anticipó el declive relativo de Estados Unidos frente a las economías emergentes, proponiendo un nuevo papel para el país como "presidente del consejo de administración del planeta", basado en la consulta, la cooperación y las concesiones. Sin embargo, la administración Trump ha rechazado estos principios, priorizando la autoridad sobre la persuasión, la destrucción de alianzas sobre su fomento y la autosuficiencia sobre la colaboración.

La negativa de Trump a buscar el apoyo de los aliados europeos para reabrir el estrecho de Ormuz, declarando que "no los necesitamos", ilustra esta actitud. Estados Unidos busca los beneficios de la hegemonía sin asumir las responsabilidades asociadas, como garantizar la seguridad colectiva, promover la apertura económica y mantener alianzas clave. Trump ha expresado su deseo de actuar en el mundo limitado únicamente por su propia moralidad y juicio, lo que plantea serias preocupaciones sobre la estabilidad y previsibilidad de la política exterior estadounidense.

La desaparición de la Pax Americana, el sistema de alianzas e instituciones liderado por Estados Unidos que promovió sus intereses y valores y ayudó a prevenir conflictos importantes después de la Segunda Guerra Mundial, está dando paso a una "Lax Americana", caracterizada por una superpotencia estadounidense descuidada, desinhibida y poco curiosa que amenaza a sus aliados y empodera a sus rivales.

Este fenómeno se asemeja a las advertencias de Paul Kennedy en "Auge y caída de las grandes potencias", donde argumentó que las grandes potencias a menudo renuncian al liderazgo involuntariamente debido a la sobreextensión imperial, la innovación tecnológica perdida o la erosión económica. Kennedy identificó tres imperativos para mantener el estatus de superpotencia: proporcionar seguridad militar, satisfacer las necesidades económicas de la población y garantizar el crecimiento económico a largo plazo. La administración Trump, con su enfoque en el gasto militar y su desprecio por las preocupaciones económicas internas, parece estar ignorando estas advertencias.

La obsesión de Trump por las supuestas injusticias comerciales y la carga del gasto militar de los aliados refleja un resentimiento común entre las potencias dominantes hacia las más débiles, como lo describió Robert Gilpin en "Guerra y cambio en la política mundial". Trump parece creer que el mundo libre no tiene la obligación de contribuir a su propia defensa, lo que socava los principios de la seguridad colectiva y la responsabilidad compartida.

A pesar de las advertencias de los teóricos de las relaciones internacionales, la administración Trump ha adoptado un enfoque que combina el aislacionismo con el intervencionismo, lo que genera tensiones y contradicciones. La amenaza de una guerra con Irán, por ejemplo, demuestra la disposición a emprender acciones militares arriesgadas sin un apoyo internacional claro.

La situación actual recuerda a las predicciones de Samuel Huntington sobre un "choque de civilizaciones" y a las advertencias de Robert Kaplan sobre la polarización, la fragmentación y la disfunción política en Estados Unidos. La arrogancia demostrada tras los ataques del 11 de septiembre, con la invasión de Irak, se repite ahora con la retórica belicista hacia Irán.

Charles Kupchan, en "El fin de la era estadounidense", lamentó la falta de una gran estrategia estadounidense después de la Guerra Fría. La administración Trump parece haber aceptado la renovada rivalidad entre las grandes potencias, pero su enfoque transaccional y su desprecio por las normas internacionales podrían exacerbar las tensiones y conducir a un mundo más peligroso.

La administración Trump está redefiniendo el concepto de "mundo libre", limitando su definición a un ámbito cultural y hereditario en lugar de basarse en principios políticos universales. Esta visión estrecha del liderazgo estadounidense podría aislar aún más a Estados Unidos de sus aliados y socavar su legitimidad internacional.

En última instancia, el futuro del liderazgo estadounidense depende de la capacidad del país para renovar su economía, fortalecer sus alianzas y reafirmar su compromiso con los valores democráticos. Sin embargo, la administración Trump parece estar siguiendo un camino diferente, uno que podría conducir a un declive irreversible y a un mundo más inestable y peligroso. La advertencia de Kennedy sobre el "sobredimensionamiento imperial" resuena con fuerza en el contexto actual, ya que Estados Unidos se enfrenta a la creciente carga de mantener su estatus de superpotencia en un mundo cada vez más complejo y competitivo.

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