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ATAQUE BALTICO: Rusia detiene exportación petróleo

Este miércoles el ataque en Ust-Luga provocó un gran incendio visible desde Finlandia, los puertos acababan de retomar las exportaciones tras los ataques del lunes en Primorsk

ATAQUE BALTICO: Rusia detiene exportación petróleo

Los puertos rusos de Primorsk y Ust-Luga, importantes terminales de exportación de petróleo en el Báltico, han suspendido sus operaciones de carga de crudo tras un ataque masivo con drones proveniente de Ucrania. El ataque provocó un incendio visible desde Finlandia, según múltiples fuentes consultadas por Reuters. Este incidente representa el ataque más significativo hasta la fecha contra las instalaciones de exportación de petróleo ruso en los más de cuatro años de conflicto bélico, añadiendo incertidumbre al mercado petrolero mundial, ya afectado por las tensiones en Oriente Próximo.

El ataque contra Ust-Luga se materializó en la mañana del miércoles, mientras que el de Primorsk ocurrió dos días antes. Ucrania ha intensificado sus acciones dirigidas a refinerías rusas y rutas de exportación en las últimas semanas, en un esfuerzo por debilitar la economía rusa, en un contexto de estancamiento en las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos.

Ambos puertos, Ust-Luga y Primorsk, ubicados en el Golfo de Finlandia, ya habían interrumpido temporalmente sus actividades debido a un ataque con drones el domingo, retomando sus operaciones el lunes. Primorsk, con una capacidad de exportación que supera el millón de barriles diarios, es un punto clave para la salida del crudo de los Urales, un producto valorado por su alta calidad en la producción de diésel. Según fuentes citadas por Reuters, Ust-Luga ha exportado 32,9 millones de toneladas métricas de productos petroleros este año, mientras que Primorsk ha exportado 16,8 millones.

Alexander Drozdenko, gobernador de la región al norte de San Petersburgo, confirmó el incendio resultante del ataque con drones, pero hasta el momento no se han reportado víctimas.

Paralelamente, el Estado Mayor ucraniano ha informado sobre el ataque a un buque patrullero rompehielos perteneciente al Servicio Federal de Seguridad de Rusia. El buque, identificado como 'Grupa' del proyecto 233550, fue atacado mientras se encontraba en los astilleros del puerto de Víborg, también en la región del Báltico. Las autoridades ucranianas argumentan que embarcaciones de este tipo tienen tanto aplicaciones civiles como militares, sin proporcionar detalles específicos sobre los daños ocasionados.

Según las autoridades rusas, Ucrania lanzó un total de 386 drones contra su territorio durante la noche pasada, de los cuales 56 fueron dirigidos a la región de San Petersburgo, donde se encuentran los puertos afectados.

En un desarrollo relacionado, las autoridades de Estonia y Letonia han reportado la incursión de drones ucranianos en su espacio aéreo, coincidiendo con los ataques a la infraestructura portuaria rusa. Lituania había informado previamente, el lunes, sobre el desplome de un dron en un lago de su territorio. En Estonia, el gobierno ha asegurado que no hubo víctimas y que uno de los drones impactó en una central energética ubicada a dos kilómetros de la frontera con Rusia.

La suspensión de las exportaciones de petróleo desde estos puertos clave del Báltico plantea interrogantes sobre el suministro global y podría ejercer presión al alza sobre los precios del crudo, en un momento de gran volatilidad en los mercados energéticos. La situación se complica aún más por el conflicto en Oriente Próximo, que ya ha generado temores sobre posibles interrupciones en el suministro de petróleo desde la región.

El ataque a las instalaciones portuarias rusas y la respuesta de Ucrania representan una escalada en la guerra, con implicaciones directas para la economía rusa y el mercado energético mundial. La intensificación de los ataques ucranianos a territorio ruso, combinada con la entrada de drones en el espacio aéreo de países vecinos, subraya la creciente complejidad del conflicto y la necesidad de una solución diplomática para evitar una mayor escalada.

La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de la situación, ante el riesgo de que el conflicto se extienda y tenga consecuencias aún más graves para la estabilidad regional y global. La falta de avances en las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos aumenta la incertidumbre y dificulta la búsqueda de una solución duradera.

Las autoridades rusas han condenado los ataques ucranianos, calificándolos de actos de terrorismo y prometiendo una respuesta contundente. Sin embargo, hasta el momento no se han anunciado medidas concretas de represalia. La situación sigue siendo fluida y es probable que se produzcan nuevos desarrollos en las próximas horas y días.

El impacto económico de la suspensión de las exportaciones de petróleo ruso se sentirá en toda la cadena de suministro, desde los productores hasta los consumidores. Los precios del petróleo podrían aumentar, lo que afectaría a la inflación y al crecimiento económico mundial. La situación también podría generar tensiones geopolíticas, ya que los países dependientes del petróleo ruso buscarán fuentes alternativas de suministro.

La seguridad de las instalaciones energéticas y las rutas de transporte se ha convertido en una prioridad para los países de la región. Estonia, Letonia y Lituania han reforzado sus defensas aéreas y están colaborando con sus aliados para proteger su espacio aéreo. La amenaza de nuevos ataques con drones sigue siendo alta, lo que exige una vigilancia constante y una respuesta coordinada.

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