Agostina Páez, la abogada santiagueña acusada de racismo en Brasil, enfrentó su primera audiencia en Río de Janeiro, donde la fiscalía redujo el pedido de condena de tres delitos a uno. La joven, que lleva dos meses detenida con tobillera electrónica, podría evitar la cárcel a cambio de servicios comunitarios y el pago de una indemnización millonaria a las víctimas.
La defensa de Páez logró un avance significativo al presentar disculpas públicas por sus gestos racistas, argumentando que actuó bajo un arrebato de enojo. He tenido una reacción equivocada dejándome llevar por el enojo y estoy pagando las consecuencias de eso , declaró la abogada. Esta estrategia, combinada con la intervención del Consulado Argentino, que ofreció garantías para el cumplimiento de la pena en Argentina, allanó el camino para una posible liberación.
La fiscalía solicitó una indemnización de aproximadamente US$50.000 a cada una de las víctimas, transformando la condena en un resarcimiento económico. El juez aún no se ha pronunciado, pero se espera una resolución en los próximos días que determine la instrumentación del regreso de Páez a su país.
Carla Junqueira, abogada de la acusada, expresó su conformidad con el resultado de la audiencia, destacando que inicialmente se esperaba una pena de al menos dos años de prisión. La fiscal entendió que el pedido de disculpas significó que Agostina entendió lo que significa para Brasil el racismo , explicó.
El padre de Agostina, Mariano Páez, reveló el delicado estado emocional de su hija, quien padece depresión y ansiedad a raíz del proceso judicial. Sin embargo, la familia se muestra optimista ante la posibilidad de que la joven pueda regresar a Argentina pronto.
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