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EE.UU. Propone a Irán Acuerdo de 15 Puntos Para Calmar Tensión

Plan de 15 puntos busca salida

EE.UU. Propone a Irán Acuerdo de 15 Puntos Para Calmar Tensión

Estados Unidos ha presentado a Irán una propuesta de 15 puntos, canalizada a través de Pakistán, con el objetivo de poner fin a la escalada de tensiones en Oriente Medio. La iniciativa, que combina la presión militar con una apertura diplomática, se centra en el programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y la seguridad del suministro energético, aunque aún no ha generado resultados concretos.

Según funcionarios citados por The New York Times, los objetivos principales planteados por la administración de Donald Trump incluyen la degradación total de la capacidad misilística iraní, la destrucción de su industria de defensa, la neutralización de su armada y fuerza aérea, la imposibilidad de desarrollar armas nucleares y la protección de sus aliados en la región.

La propuesta surge en un momento crítico, marcado por semanas de ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, que han impactado directamente en el mercado global de petróleo y gas, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial. Si bien no está claro si Teherán ha evaluado formalmente el plan o si cuenta con el respaldo de Israel, la iniciativa representa un intento de encontrar una vía de salida en medio de la creciente escalada.

En paralelo a la propuesta formal, el presidente Trump reveló que Irán le ofreció un “regalo muy grande” relacionado con el petróleo y el flujo energético a través del estrecho de Ormuz. “Fue un regalo muy grande, de un valor económico tremendo”, afirmó, sin proporcionar detalles específicos, pero vinculándolo con la estabilidad del tránsito marítimo. También aseguró que su administración mantiene contactos activos con representantes iraníes, mencionando al vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff como participantes en las negociaciones.

Una fuente iraní, en declaraciones a CNN, confirmó la existencia de un “acercamiento” entre Estados Unidos y Teherán, y expresó la disposición de Irán a considerar propuestas “sostenibles” para poner fin al conflicto.

El presidente Trump condicionó incluso una pausa en los ataques a la infraestructura energética iraní a avances en el diálogo, anunciando un aplazamiento de cinco días en las ofensivas. En este contexto, defendió que los intercambios han sido positivos y subrayó un punto central de su estrategia: impedir que Irán acceda a la capacidad nuclear. “Los puntos uno, dos y tres son: ustedes no pueden tener un arma nuclear, no van a tener un arma nuclear”, afirmó, agregando que, en el marco de estos contactos, “han acordado que nunca tendrán un arma nuclear”, aunque sin detallar el alcance de ese supuesto compromiso.

La administración estadounidense sostiene que la ofensiva militar ha debilitado significativamente a Irán. La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que la operación “ha sido un éxito rotundo: la armada iraní ha sido destruida, su base industrial de defensa ha sido desmantelada”. Según datos oficiales, los ataques han reducido en un 90 por ciento los lanzamientos de misiles contra fuerzas estadounidenses y han destruido el 82 por ciento de los lanzadores iraníes. Sin embargo, Irán continúa ejecutando ataques con drones y misiles, lo que demuestra que su capacidad ofensiva no ha sido completamente eliminada.

A pesar de los avances tácticos, varios objetivos estratégicos permanecen sin definirse. La posibilidad de recuperar o destruir el uranio enriquecido en poder de Irán sigue siendo uno de los principales desafíos, dado que implicaría riesgos operativos considerables.

El presidente Trump insistió en que Estados Unidos ha logrado una posición de ventaja. “Su armada ya no existe, su fuerza aérea ya no existe”, afirmó, asegurando que su país “ganó la guerra” en términos operativos, aunque el conflicto continúa activo.

Mientras se explora la vía diplomática, Washington mantiene y amplía su presencia militar en la región. El Pentágono prepara el despliegue de al menos mil soldados adicionales de la 82.ª División Aerotransportada, que se sumarán a los cerca de 50 mil efectivos ya estacionados.

El alza sostenida de los precios del crudo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, está obligando a gobiernos de distintas regiones a aplicar medidas urgentes para contener su impacto económico y social. Desde Asia hasta Europa, las estrategias combinan controles, subsidios y restricciones al consumo.

Corea del Sur, China, Croacia y Hungría han optado por imponer topes a los precios del crudo, en un intento por limitar el encarecimiento interno. Otros países han adoptado posturas más drásticas para enfrentar interrupciones en el suministro. Filipinas ha declarado una “emergencia energética nacional”, lo que permitirá implementar acciones coordinadas para mitigar riesgos en la economía. Pakistán ha anunciado medidas de austeridad que incluyen el cierre de escuelas, la restricción de viajes oficiales y esquemas de trabajo remoto. Sri Lanka ha establecido un sistema de racionamiento que limita la carga de combustible según el número de matrícula de los vehículos. Indonesia busca incrementar la producción de carbón y también impulsa el trabajo desde casa.

En Europa, Grecia ha anunciado subsidios para combustible y fertilizantes, además de descuentos en transporte marítimo.

La guerra en Irán comienza a reflejarse con fuerza en las principales economías del mundo, según encuestas empresariales difundidas recientemente, que evidencian una desaceleración de la actividad y un repunte en las expectativas de inflación impulsadas por el alza energética.

Los datos preliminares de gestores de compras en Estados Unidos, Europa y Japón ofrecen la radiografía más completa hasta ahora del impacto económico tras casi cuatro semanas de conflicto, que ha interrumpido buena parte del suministro energético global. El encarecimiento del petróleo y el gas representa un doble golpe: eleva los precios y frena el crecimiento.

En la zona euro, el crecimiento del sector privado se estancó. El índice PMI cayó a 50.5 en marzo, su nivel más bajo en 10 meses, mientras aumentan los costos y los plazos de entrega. Analistas advierten señales de posible estanflación, con actividad débil y precios al alza. En Estados Unidos, el comportamiento fue similar, con menor confianza empresarial y perspectivas de empleo más débiles. Su PMI compuesto descendió a 51.4, acumulando dos meses a la baja.

En el resto del G7, el Reino Unido reportó su ritmo más lento en seis meses y Japón moderó su expansión. Además, India registró su crecimiento más débil en tres años.

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