Un estudio geoespacial revela que Panamá ha enfrentado 47,156 incendios forestales en los últimos 25 años, con un promedio anual superior a los 1,860 incidentes. El análisis, liderado por el Observatorio de Riesgo Urbano de Florida State University-Panamá, Esri Panamá y Metromapas, ofrece una radiografía detallada de la problemática, identificando zonas de mayor y menor incidencia, así como la correlación con fenómenos climáticos como El Niño.
Los datos, recopilados a través de los satélites MODIS de la NASA entre enero de 2001 y marzo de 2026, muestran que los años más críticos fueron 2003, con 3,666 incendios; 2019, con 3,008; y 2008, con 2,986. La coincidencia de los picos de incendios en 2003 y 2019 con la presencia de eventos de El Niño sugiere una fuerte relación entre la sequía asociada a este fenómeno y el aumento de la actividad ígnea.
Marzo se destaca como el mes con la mayor concentración de incendios, coincidiendo con la temporada seca panameña. Esta temporalidad subraya la vulnerabilidad del país durante los meses de menor precipitación, cuando la vegetación se vuelve más susceptible al fuego.
El estudio, que utilizó el software ArcGIS para el análisis, identificó los principales focos de emisiones de energía en el Arco Seco, abarcando las provincias de Coclé, Herrera y Los Santos, así como Chiriquí y la Comarca Ngäbe Buglé. Adicionalmente, se detectó un corredor de incendios que se extiende por el este de la provincia de Panamá, el oeste de Darién, el norte de Panamá y el noreste de Coclé, particularmente en la cuenca del Río Indio. Estas áreas, caracterizadas por condiciones climáticas secas y actividades agropecuarias, se presentan como puntos críticos en la gestión del riesgo de incendios.
En contraste, el estudio señala que las zonas con menor incidencia de incendios forestales se localizan en el oeste de la provincia de Chiriquí, el Caribe de Panamá, el área del Parque Nacional Darién y el sector del Parque Nacional Coiba. Estas áreas, con mayor cobertura vegetal y niveles de humedad más elevados, parecen ofrecer una mayor resistencia a la propagación del fuego.
La problemática de los incendios de masa vegetal, como los denomina el Cuerpo de Bomberos de Panamá, ha cobrado relevancia en las últimas semanas, especialmente tras la afectación de más de 100 hectáreas en la Reserva Forestal La Yeguada, en la provincia de Veraguas. Este incendio, que ha generado preocupación por su impacto en la biodiversidad y los recursos hídricos, está siendo investigado por las autoridades para determinar sus causas y posibles responsables.
De manera similar, un incendio en el cerro La Cruz, en el sector de Los Andes, distrito de San Miguelito, que consumió 10 hectáreas, también ha activado las alertas de los bomberos. Las autoridades investigan ambos incidentes ante la sospecha de que fueron provocados intencionalmente.
El estudio geoespacial proporciona una herramienta valiosa para la planificación y la gestión del riesgo de incendios en Panamá. Al identificar las zonas más vulnerables y los factores que contribuyen a la propagación del fuego, las autoridades pueden implementar estrategias de prevención y mitigación más efectivas. Esto incluye la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, la educación ambiental, el fortalecimiento de la capacidad de respuesta de los bomberos y la aplicación de medidas legales contra los responsables de incendios provocados.
La información obtenida a través de los satélites MODIS de la NASA, combinada con el análisis espacial realizado por los expertos, permite una comprensión más profunda de la dinámica de los incendios forestales en Panamá. Este conocimiento es fundamental para proteger los ecosistemas, preservar los recursos naturales y garantizar la seguridad de las comunidades afectadas. La continuidad de este tipo de estudios y la actualización constante de los datos son esenciales para adaptarse a los cambios climáticos y mejorar la gestión del riesgo de incendios en el país.


