Argentina se prepara para una de las mayores movilizaciones por el Día de la Memoria de los últimos años, este 24 de marzo, en conmemoración del inicio del golpe de Estado de 1976. Miles de personas se concentrarán en la Plaza de Mayo, respondiendo al llamado de instituciones de derechos humanos, agrupaciones políticas y movimientos sociales, en un acto unificado que se replicará en todo el país.
La convocatoria se produce en el 50º aniversario de la dictadura cívico-militar que dejó, según organizaciones, 30.000 desaparecidos. Bajo la consigna “Que digan dónde están”, referentes como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo instan a la participación con fotografías de las víctimas.
La movilización se desarrolla en un contexto de fuerte tensión política con el gobierno de Javier Milei, acusado de promover discursos de negacionismo sobre la dictadura y de desmantelar políticas públicas vinculadas a la memoria, verdad y justicia. El Ejecutivo planea difundir contenidos en redes sociales buscando una “reconciliación”, incluyendo testimonios de familiares de víctimas y militares, una estrategia que ha sido criticada por relativizar el terrorismo de Estado.
Entidades internacionales, como relatores de Naciones Unidas, han advertido sobre retrocesos en materia de derechos humanos y han instado a la Casa Rosada a revisar el desmantelamiento de políticas.
El Día de la Memoria evoca un período marcado por secuestros, desapariciones y centros clandestinos como la ESMA, donde sobrevivientes como Ana Careaga y Pablo Díaz relatan el horror de la tortura y la pérdida de identidad. A pesar de que más de 1.200 personas han sido condenadas por delitos de lesa humanidad desde 2006, el reclamo por información sobre el destino de los desaparecidos persiste. La marcha del 24 de marzo busca reforzar el mensaje en defensa de los derechos humanos frente a un escenario político que tensiona consensos históricos.
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