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¡Fútbol Sangriento! Pelea Campal en Partido Juvenil Termina en Hospital

Se armó el guyryry en la cancha del club Sportivo Maká y casi termina en algo peor. Lo que debía ... La entrada Macana: Repartieron tongos partido hápe se publicó primero en Crónica .

¡Fútbol Sangriento! Pelea Campal en Partido Juvenil Termina en Hospital

Una tarde que prometía ser una celebración del fútbol juvenil en el barrio Universo de Asunción, se transformó en un escenario de violencia inaceptable. El partido entre las categorías sub-17 del Sportivo Maká y el Sportivo Mariano Roque Alonso, perteneciente a la liga Roquealonseña, culminó en una batalla campal que dejó cuatro jóvenes heridos de gravedad y uno de ellos debió ser trasladado de urgencia al hospital en ambulancia. El incidente, ocurrido en la cancha del club Sportivo Maká, ha generado indignación y preocupación en la comunidad deportiva, poniendo en tela de juicio la seguridad y el control en este tipo de eventos.

El altercado se desató aproximadamente a los 30 minutos del segundo tiempo, cuando la tensión en el campo de juego alcanzó un punto crítico. Según testigos presenciales, la disputa comenzó con una serie de fuertes entradas y provocaciones entre los jugadores, que rápidamente escalaron a golpes de puño y patadas. La situación se tornó caótica, con jugadores de ambos equipos involucrados en la pelea, sin que los árbitros pudieran controlar la situación.

“Fue una escena terrible”, relató un espectador que presenció el incidente. “Los chicos se estaban golpeando sin piedad, como si no fueran compañeros de deporte, sino enemigos mortales. Los árbitros intentaron intervenir, pero eran superados en número y fuerza. La gente gritaba, algunos intentaban separar a los jugadores, pero era imposible”.

La violencia no se limitó a los jugadores en el campo de juego. Los suplentes de ambos equipos también se vieron involucrados en la pelea, lanzándose unos a otros golpes y empujones. La situación se agravó aún más cuando algunos aficionados comenzaron a invadir el campo de juego, intentando defender a sus equipos o simplemente alimentando la confrontación.

Ante el descontrol generalizado, los árbitros no tuvieron otra opción que suspender el partido. Sin embargo, la pelea continuó incluso después de la suspensión, extendiéndose a los alrededores de la cancha. La policía, alertada por los vecinos, llegó rápidamente al lugar del incidente con un importante contingente de agentes.

El oficial Cetrini, a cargo del operativo policial, y su equipo tuvieron que realizar un arduo trabajo para calmar las aguas y restablecer el orden. “La situación era muy tensa”, explicó el oficial Cetrini. “Los ánimos estaban caldeados y era difícil convencer a los jóvenes de que se detuvieran. Tuvimos que intervenir con firmeza para evitar que la pelea se saliera de control y que hubiera más heridos”.

El presidente del club Sportivo Maká, don Mamerto, se mostró visiblemente consternado por lo ocurrido. “Estoy profundamente apenado por lo que sucedió”, declaró don Mamerto. “Esto es una vergüenza para nuestro club y para el deporte en general. Nunca pensé que un partido de fútbol juvenil pudiera terminar de esta manera. Vamos a colaborar con las autoridades para que se investigue lo ocurrido y se tomen las medidas necesarias para que esto no vuelva a suceder”.

La fiscal Blanca Zaracho ya ha tomado conocimiento del incidente y ha solicitado todos los informes y pruebas relacionados con la pelea. La fiscalía investigará las causas del altercado y determinará si existen responsabilidades penales por parte de los jugadores, los árbitros o los dirigentes de los clubes involucrados.

El incidente ha generado una ola de críticas y condenas por parte de la comunidad deportiva. Muchos consideran que la violencia en el fútbol juvenil es un problema grave que debe ser abordado con urgencia. Se ha propuesto una serie de medidas para prevenir futuros incidentes, como el aumento de la seguridad en los partidos, la capacitación de los árbitros y la implementación de programas de educación y sensibilización para los jugadores y los aficionados.

La cancha del Sportivo Maká quedó marcada por la violencia que empañó la jornada. El campo de juego presentaba signos de destrucción, con botellas rotas, vallas derribadas y objetos personales dispersos. La imagen de la cancha, antes un lugar de encuentro y diversión para los jóvenes, ahora era un símbolo de la violencia y la intolerancia.

Este incidente sirve como un duro recordatorio de que la violencia no tiene cabida en el deporte. El fútbol, como cualquier otra disciplina deportiva, debe ser un espacio de convivencia, respeto y fair play. Es fundamental que todos los actores involucrados en el deporte, desde los jugadores hasta los dirigentes y los aficionados, trabajen juntos para promover una cultura de paz y tolerancia.

La fiscal Zaracho enfatizó la gravedad de la situación: “No podemos permitir que nuestros jóvenes resuelvan sus diferencias a golpes. El deporte debe ser una herramienta para el desarrollo personal y social, no un pretexto para la violencia. Vamos a investigar a fondo este incidente y vamos a llevar ante la justicia a todos los responsables”.

La comunidad deportiva espera que este incidente sirva como un punto de inflexión para abordar el problema de la violencia en el fútbol juvenil. Es necesario implementar medidas efectivas para prevenir futuros incidentes y garantizar que los jóvenes puedan disfrutar del deporte en un ambiente seguro y respetuoso. La vergüenza de ver el deporte terminar en la comisaría y con heridos debe ser un llamado de atención para todos.

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