Gustavo Álvarez es el nuevo director técnico de San Lorenzo, asumiendo el cargo en medio de una turbulenta situación interna y económica en el club. El entrenador argentino de 53 años, proveniente de la “U” de Chile, firmará su contrato este lunes y dirigirá su primer entrenamiento, preparando el debut ante Deportivo Riestra el miércoles en el Guillermo Laza. La llegada de Álvarez se concreta tras una fallida negociación con Martín Palermo, desatando controversias sobre las verdaderas intenciones de la dirigencia y la influencia de figuras externas al club.
La designación de Álvarez no fue el camino inicial trazado por Sergio Costantino, presidente interino de San Lorenzo. Palermo era la primera opción, y las conversaciones con su representante, Gustavo Goñi, avanzaron significativamente. Sin embargo, Costantino dio marcha atrás en el último momento, generando especulaciones sobre el impacto de versiones difundidas en redes sociales que habrían afectado el clima interno.
Un rumor persistente involucró a Mauricio Macri, sugiriendo su disposición a financiar el salario de Palermo. Esta información fue rápidamente desmentida por fuentes cercanas al ex presidente, quienes calificaron la afirmación como una “pavada”. Costantino, Secretario de Hábitat e Integración Social en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mantiene su cargo a pesar del cambio de gobierno, pero no tiene vínculos directos con Macri.
La frustrada negociación con Palermo no fue el único revés para la dirigencia. También se sondeó a Pablo Guede, campeón con San Lorenzo en 2016, pero la cláusula de rescisión de su contrato con Alianza Lima, de 250 mil dólares, resultó un obstáculo insalvable. La dirigencia pretendía que Guede asumiera el costo de la rescisión, una propuesta que el entrenador rechazó rotundamente. “Mi representante recibió una oferta de San Lorenzo y yo decidí quedarme en Alianza”, declaró Guede, añadiendo con ironía: “Me encantó todo lo que se dijo en la semana. Tienen una imaginación buenísima. Me reí bastante”.
La búsqueda del nuevo técnico se vio complicada por la inestabilidad institucional. El despido de Damián Ayude, a quien se le había renovado el contrato apenas un mes antes con un aumento salarial significativo, generó un terremoto en el club. La decisión, tomada tras la goleada sufrida ante Defensa y Justicia (5-2), evidenció la falta de rumbo y la impulsividad en la toma de decisiones de la dirigencia.
A pesar de las dificultades, la victoria por 5-0 ante Deportivo Rincón en la Copa Argentina insufló algo de optimismo. El equipo mostró destellos de buen juego, a pesar de las inhibiciones y los problemas económicos que atraviesa la institución. Ahora, Álvarez deberá capitalizar ese impulso y revertir la situación, asumiendo el desafío de liderar a San Lorenzo en medio de la tormenta.
El nuevo entrenador llega con un currículum respetable en el fútbol sudamericano. En Chile, conquistó la Supercopa en septiembre pasado con la “U”, tras una contundente victoria 3-0 sobre Colo Colo. También se consagró campeón de la Copa Chile 2024 con el mismo equipo. Su paso por Huachipato en 2023 fue aún más exitoso, logrando el título de la Primera División chilena.
En Argentina, Álvarez tiene experiencia en el Ascenso, habiendo dirigido a Temperley, Aldosivi (con quien logró el ascenso a la Liga Profesional en 2017) y Patronato. También tuvo un breve paso por el fútbol peruano, con Sport Boys y Atlético Grau. Su estilo de juego se caracteriza por la búsqueda de un fútbol ofensivo y proactivo, con énfasis en la posesión del balón y la presión alta.
La tarea de Álvarez no será sencilla. San Lorenzo enfrenta serios problemas económicos y una plantilla con jugadores desmotivados. Además, la presión de la afición, que exige resultados inmediatos, será constante. Sin embargo, el nuevo entrenador confía en su capacidad para revertir la situación y devolver a San Lorenzo a la senda del triunfo.
La llegada de Álvarez representa un cambio de rumbo para San Lorenzo, que busca estabilidad y un proyecto deportivo a largo plazo. El entrenador argentino, a pesar de no tener pasado como jugador o entrenador en el club, se presenta como una opción sólida y con experiencia para liderar al equipo en este momento crucial. Su debut ante Deportivo Riestra será una prueba de fuego, donde deberá demostrar su capacidad para contagiar su entusiasmo y motivar a sus jugadores. La afición azulgrana espera con ansias ver un San Lorenzo renovado y competitivo, capaz de superar las adversidades y volver a conquistar títulos.


