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Fe Inquebrantable: El Milagro que Desafió a la Muerte y Restaura la Esperanza

El pasaje del evangelio que nos relata la historia de Jairo nos muestra con gran fuerza tres rostros diferentes de la fe: El primero es la súplica, el segundo la perseverancia, aún cuando todo parece perdido, y el tercero es el rostro de Cristo que no se intimida ante la muerte. Jairo no solo es ... La entrada Los rostros de la fe X. La hija de Jairo es levantada de la muerte se publicó primero en Analitica.com .

Fe Inquebrantable: El Milagro que Desafió a la Muerte y Restaura la Esperanza

El relato de Jairo, un hombre de posición social y religiosa, y su hija agonizante, resuena a través de los siglos como un poderoso testimonio de la fe, la perseverancia y el poder transformador de Jesucristo. La historia, narrada en el Evangelio de Marcos, no es simplemente un relato de un milagro de resurrección, sino una profunda exploración de la condición humana frente al sufrimiento, la desesperación y la aparente ausencia divina. Jairo, un líder de la sinagoga, un hombre acostumbrado al respeto y al control, se humilla ante Jesús, reconociendo su propia impotencia ante la enfermedad que amenaza la vida de su hija. Este acto de postración no es solo una súplica por ayuda, sino una rendición de su orgullo y una admisión de su necesidad de un poder superior.

La escena se desarrolla en medio de una multitud que rodea a Jesús tras su regreso a la otra orilla del lago. En este tumulto, Jairo se abre paso, no por derecho propio, sino impulsado por la angustia y la desesperación. Su súplica es directa y conmovedora: "Mi hija está agonizando, ven y pon las manos sobre ella para que sea salva y viva". Jesús, con su compasión característica, accede a acompañarlo, iniciando un viaje que pondrá a prueba la fe de Jairo hasta el límite.

Sin embargo, el camino hacia la casa de Jairo no es directo. En medio de la urgencia, Jesús se detiene para atender a una mujer que sufría de un flujo de sangre durante doce años. Este acto, aunque lleno de misericordia, genera una demora que resulta insoportable para Jairo, cuyo corazón se debate entre la esperanza y la desesperación. La demora se convierte en una prueba de fe, un recordatorio de que los tiempos de Dios no siempre coinciden con los nuestros. Jairo, acostumbrado a la autoridad y al control, se ve obligado a esperar, a confiar en que Jesús tiene un plan, incluso cuando la situación parece empeorar.

La prueba más dura llega con la noticia devastadora: "Jairo, tu hija ha muerto". La noticia golpea a Jairo como un rayo, sumiéndolo en un abismo de dolor y desesperación. La esperanza, que apenas se mantenía viva, parece extinguirse por completo. La pregunta que surge es inevitable: ¿para qué seguir buscando a Jesús si ya es demasiado tarde? Sin embargo, en medio de la oscuridad, Jairo elige perseverar, impulsado por un amor inquebrantable por su hija y una fe que se niega a rendirse.

En este momento crucial, Jesús interviene con palabras de consuelo y aliento: "No temas, cree solamente". Estas palabras no son una negación del dolor o una promesa de una solución fácil, sino una invitación a confiar en Dios, incluso cuando todo parece perdido. Jesús no ofrece explicaciones ni garantías, sino una simple orden: cree. Esta fe no es una creencia ciega, sino una confianza profunda en el amor y el poder de Dios.

Junto con Pedro, Jacobo y Juan, Jesús se dirige a la casa de Jairo, donde se encuentra un ambiente de caos y luto. La multitud llora desconsoladamente, lamentando la pérdida de la niña. Ante esta escena de dolor, Jesús proclama una verdad sorprendente: "La niña no está muerta, sino que duerme". Esta declaración, que desafía la realidad aparente, provoca burlas y incredulidad entre los presentes. Sin embargo, Jesús no se deja intimidar por la incredulidad de los demás.

Ignorando las burlas, Jesús entra en la habitación donde yace la niña y, tomando su mano, pronuncia las palabras que cambiarán el curso de la historia: "Talita cumi", que significa "Niña, levántate". En ese instante, la niña se levanta, asombrando a todos los presentes. El milagro de la resurrección se ha cumplido, demostrando el poder de Jesús sobre la muerte.

La historia de Jairo es un recordatorio de que la fe no es una emoción pasajera, sino una fidelidad inquebrantable a Cristo en medio de la tormenta. La fe no elimina el dolor, la duda o el miedo, pero nos da la fuerza para perseverar, para confiar en que Dios tiene un plan, incluso cuando no lo entendemos. Jairo representa a todos aquellos que han corrido hacia Dios con el corazón roto, buscando consuelo y esperanza en medio de la desesperación. Su historia nos enseña que la demora de Cristo nunca debe interpretarse como desinterés, sino como parte de una revelación más profunda.

El episodio de Jairo también es un mensaje de esperanza para aquellos que sienten que ya es demasiado tarde. Para aquellos que han recibido la noticia de que algo está perdido, que no hay solución, que no hay esperanza. El Evangelio se levanta contra esa conclusión definitiva, afirmando que ninguna situación está fuera del señorío de Cristo. Lo que para el hombre es final, para el Señor puede ser el comienzo de una manifestación de su poder y de su gloria.

La resurrección de la hija de Jairo no es solo un milagro aislado, sino una prefiguración de la resurrección de Jesús, que vence la muerte y ofrece la vida eterna a todos los que creen en él. Jairo, al contemplar el poder de Jesús sobre la muerte, experimenta una revelación más grande de la identidad de Cristo: no es solo un maestro admirable, sino el Hijo de Dios, Señor sobre la vida, la enfermedad y la muerte.

En última instancia, la historia de Jairo nos invita a seguir caminando con Jesús, incluso cuando recibimos la peor noticia, a confiar en su amor y su poder, y a perseverar en la fe, sabiendo que Él puede transformar el dolor en alegría, la desesperación en esperanza y la muerte en vida. La fe de Jairo, probada en la urgencia, la interrupción, la demora y la noticia de la muerte, se convierte en un ejemplo para todos nosotros, recordándonos que "no temas, cree solamente".

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