El Pantanal brasileño enfrenta una combinación peligrosa de sequía prolongada, temperaturas récord y riesgo elevado de incendios forestales, amenazando uno de los ecosistemas más ricos y biodiversos del planeta. Un estudio reciente del Centro de Monitoreo del Tiempo y del Clima de Mato Grosso do Sul (Cemtec-MS) revela un panorama preocupante para el otoño y los meses venideros, con proyecciones de lluvias irregulares y por debajo del promedio histórico, exacerbadas por un aumento en las temperaturas.
La última gran elevación de las aguas del Río Paraguay ocurrió en 2018. Desde entonces, los niveles han fluctuado significativamente, con un aumento notable registrado el 18 de julio de 2023, cuando la estación de la Marina de Brasil en Ladário alcanzó los 4,24 metros. Esta medición, que se realiza desde hace más de un siglo, sirve como un indicador clave de las condiciones de inundación y sequía en la región. Sin embargo, a pesar de este repunte temporal, la tendencia general apunta a una disminución de los niveles de agua y una falta de las inundaciones características que son vitales para la salud del ecosistema pantanero.
El Cemtec-MS ha distribuido sus previsiones a organismos públicos e instituciones de diversos sectores económicos para facilitar la planificación estratégica. Los datos analizados se basan en el sistema ensemble del programa europeo Copernicus, lo que proporciona una evaluación robusta y confiable de las condiciones climáticas. El estudio advierte que la combinación de temperaturas elevadas y lluvias escasas crea un ambiente propicio para la propagación de incendios forestales durante el otoño, que comenzó el 21 de marzo.
La situación es particularmente alarmante debido a la creciente inestabilidad de los patrones climáticos tradicionales en Mato Grosso do Sul, especialmente en la región del Pantanal. Los períodos de lluvia se han vuelto más impredecibles, lo que dificulta la predicción de posibles inundaciones. En 2025, por ejemplo, se registró un aumento en el volumen de lluvias en abril, pero el escenario para este año es significativamente diferente.
El análisis del Cemtec-MS para los meses de abril, mayo y junio de 2026 indica una "atención" para Mato Grosso do Sul, caracterizada por la irregularidad en la distribución de las lluvias y la expectativa de volúmenes por debajo del promedio histórico. Este déficit hídrico, sumado a temperaturas ligeramente superiores a la normal, favorece la ocurrencia de períodos más cálidos, especialmente en días de baja nubosidad, lo que podría comprometer el desarrollo de los cultivos de invierno y reducir los niveles de ríos y embalses.
Además del impacto en la agricultura, las condiciones climáticas previstas también plantean riesgos para la salud pública y el medio ambiente. El calor persistente puede agravar las enfermedades respiratorias y aumentar el riesgo de incendios forestales. El Cemtec-MS también señala una intensificación gradual del fenómeno de El Niño a partir del segundo semestre de 2026, lo que podría provocar nuevas olas de calor en el estado.
Un análisis del levantamiento pluviométrico de los primeros 15 días de marzo revela que solo dos municipios registraron porcentajes de lluvia con un saldo positivo: São Gabriel do Oeste (224 mm, 52% del esperado) y Aquidauana (149,2 mm, 19% del esperado). Otros municipios pantaneros, como Corumbá (64% a 37% por debajo del esperado), Porto Murtinho (67% a 24% por debajo del esperado), Miranda (28% por debajo), y Coxim (30%), experimentaron volúmenes de lluvia significativamente inferiores al promedio histórico.
La situación es aún más crítica en municipios como Nova Andradina (93% por debajo del esperado), Ivinhema (90% por debajo) y Três Lagoas (77% por debajo). Los datos fueron recopilados por el Cemadem, Inmet, Embrapa Agropecuária Oeste, Agência Nacional das Águas (ANA), Semadesc y la Universidade Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS).
El Servicio Geológico de Brasil (SGB) ha confirmado que la lluvia acumulada en la cuenca del Alto Pantanal en los últimos siete meses (agosto de 2025 a febrero de 2026) fue un 5% menor que el promedio histórico para el período de 1998 a 2025. Las previsiones para los próximos siete días indican un acumulado promedio de 57 mm de lluvia, con mayores contribuciones en la región de Cuiabá-MT (106 mm) y volúmenes menores en Miranda (47 mm). Este escenario sugiere que los niveles de agua se mantendrán por debajo de la mediana, con elevaciones graduales condicionadas a la distribución espacial de las lluvias previstas.
En otro contexto, la ciudad de Dourados ha declarado estado de emergencia en salud pública debido a un aumento significativo de casos de chikungunya, tanto en áreas urbanas como en la Reserva Indígena. El decreto, firmado por el alcalde Marçal Filho, busca acelerar el acceso a recursos federales y reforzar los equipos de salud. Hasta el 19 de marzo, se habían notificado 936 casos, con 274 confirmados, 90 hospitalizaciones, 3 internaciones y 4 fallecimientos, principalmente en grupos vulnerables.
Finalmente, en Rio Negro, la instalación de una pasarela peatonal temporal por el Ejército Brasileño ha permitido restablecer el acceso a la región tras el colapso de un puente en febrero. Sin embargo, la construcción de un puente provisional más robusto (puente de guerra) aún no tiene fecha de inicio, dependiendo de la aprobación del gobierno estatal. La situación subraya la vulnerabilidad de la infraestructura en la región y la necesidad de inversiones urgentes para garantizar la seguridad y el bienestar de la población.


