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Guerra en Medio Oriente: ¿Gasolina a $5 el galón para 2027?

Los precios del petróleo subieron el viernes, en medio de los daños a la infraestructura energética en Medio Oriente y a que, en gran medida, el estrecho de Ormuz permanece cerrado.

Guerra en Medio Oriente: ¿Gasolina a $5 el galón para 2027?

Los precios del petróleo se dispararon el viernes ante la escalada de tensiones en Medio Oriente y el cierre prolongado del estratégico estrecho de Ormuz, generando temores de una crisis energética global que podría extenderse por años. El crudo Brent, referencia mundial, alcanzó los US$ 110,2 por barril, mientras que el WTI, de Estados Unidos, se situó en US$ 95,9, evidenciando la creciente preocupación en los mercados.

La situación se agrava por los daños a la infraestructura energética en la región, desencadenados por una serie de ataques y represalias entre Estados Unidos, Israel e Irán. El conflicto, que ya lleva tres semanas, no muestra signos de amainar, con informes de interceptación de drones y misiles en varios países de Medio Oriente.

Goldman Sachs, en un análisis contundente, advierte que los precios elevados podrían mantenerse hasta finales de 2027, incluso superando el máximo histórico de US$ 147 por barril registrado en 2008 si las interrupciones en el suministro persisten. El banco de inversión señala que la persistencia de crisis de suministro previas subraya el riesgo de que el petróleo se mantenga por encima de los US$ 100 por barril en escenarios de riesgo con interrupciones prolongadas y pérdidas significativas de suministro.

El cierre del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial que conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico, es el principal catalizador de la crisis. Llevando casi tres semanas bloqueado, ha interrumpido aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, lo que representa “la mayor crisis de suministro de petróleo registrada”. Una fuente de seguridad iraní de alto rango ha declarado que el estrecho “no volverá a las condiciones anteriores a la guerra”, reiterando las amenazas de interrumpir la vía marítima en caso de un ataque a Irán.

El conflicto se inició con un bombardeo israelí contra el yacimiento iraní de South Pars, seguido por una represalia iraní contra Ras Laffan, la mayor planta de gas natural licuado del mundo, ubicada en Qatar. Este ataque ha reducido la capacidad de exportación de gas natural licuado de Qatar en un 17%, con estimaciones de que la reparación podría tardar hasta cinco años, afectando el suministro a los mercados de Europa y Asia.

A pesar de la gravedad de la situación, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado que su país acatará el llamamiento del presidente Donald Trump de no repetir los ataques contra instalaciones energéticas clave de Irán. Sin embargo, la promesa de Trump de que “esto terminará muy pronto” no ha logrado calmar los mercados, y el conflicto continúa escalando.

La administración Trump está considerando diversas opciones para combatir el aumento de los precios de la gasolina, que ya se encuentran en los niveles más altos en casi dos años y medio. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha sugerido levantar las sanciones sobre el petróleo iraní que ya se encuentra en el mar, una medida controvertida que podría engrosar las arcas de guerra de un enemigo de Estados Unidos. No obstante, la Casa Blanca ha descartado hasta ahora imponer una prohibición a las exportaciones de petróleo crudo y gas.

Como parte de una liberación de petróleo de emergencia acordada por 32 países de la Agencia Internacional de Energía, Estados Unidos se ha comprometido a poner a disposición más de 172 millones de barriles de crudo de sus reservas. Trump también ha pedido públicamente el apoyo de sus aliados para reabrir el estrecho de Ormuz.

El Reino Unido ha enviado un pequeño contingente de planificadores militares para colaborar con Estados Unidos en la elaboración de un “plan colectivo viable”, pero otros socios de Estados Unidos han manifestado su reticencia a enviar recursos militares al estrecho mientras persistan las hostilidades.

Goldman Sachs ha delineado diferentes escenarios para el futuro de los precios del petróleo. En el escenario más favorable, una recuperación gradual de los flujos de petróleo a través del estrecho a partir de abril reduciría el precio del Brent a los US$ 70 para el cuarto trimestre de 2026. Sin embargo, los ataques contra la infraestructura energética de esta semana han aumentado los riesgos para el precio a largo plazo.

En el peor de los casos, el banco estima que los precios del Brent rondarían los US$ 111 por barril para el cuarto trimestre de 2027 si el suministro de petróleo a través del estrecho se mantiene muy bajo durante más de dos meses y la producción se mantiene en 2 millones de barriles por día después de la reapertura.

La crisis energética amenaza con tener un impacto significativo en la economía global, afectando a los consumidores, las empresas y los gobiernos de todo el mundo. El aumento de los precios del petróleo podría alimentar la inflación, frenar el crecimiento económico y exacerbar las tensiones geopolíticas. La incertidumbre en torno a la duración y la intensidad del conflicto en Medio Oriente añade una capa adicional de complejidad a la situación, haciendo que sea difícil predecir el futuro de los precios del petróleo y el impacto en la economía global. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos, buscando soluciones diplomáticas para evitar una escalada aún mayor del conflicto y mitigar los efectos devastadores de la crisis energética.

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