WASHINGTON D.C. – La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ya se extiende por su tercera semana, se encuentra en un punto crítico, desafiando las expectativas iniciales de una rápida victoria por parte del presidente Donald Trump. Fuentes internas revelan que la administración Trump está considerando seriamente el despliegue de miles de tropas estadounidenses adicionales en Oriente Medio, mientras que el Pentágono ha solicitado formalmente 200.000 millones de dólares en fondos suplementarios para continuar con la ofensiva.
La información, corroborada por cuatro fuentes distintas, incluyendo funcionarios de alto rango dentro del gobierno estadounidense, indica que el objetivo principal de este posible despliegue sería asegurar la libre navegación de los petroleros a través del estratégico Estrecho de Ormuz. Si bien la estrategia inicial se centraría en el uso de fuerzas aéreas y navales, algunos funcionarios admiten que la protección efectiva del estrecho podría requerir la presencia de tropas terrestres estadounidenses en la costa iraní.
La posibilidad de una operación terrestre más audaz, que involucraría el envío de fuerzas a la isla de Kharg, centro neurálgico de las exportaciones petrolíferas iraníes (representando el 90% del total), también está sobre la mesa. Sin embargo, un funcionario estadounidense advirtió que tal movimiento sería extremadamente arriesgado, dada la capacidad de Irán para atacar la isla con misiles y drones.
Las discusiones internas también han abordado la posibilidad de asegurar las reservas de uranio enriquecido de Irán, aunque las fuentes consultadas coinciden en que un despliegue terrestre en cualquier parte del territorio iraní no es inminente. Expertos en seguridad nacional advierten que asegurar los arsenales nucleares iraníes sería una tarea sumamente compleja y peligrosa, incluso para las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses.
Ante las preguntas insistentes de la prensa durante una conferencia en el Salón Oval, Trump se mostró evasivo, declarando: “No, no voy a poner tropas en ningún lado. Y si lo hiciera, ciertamente no se los diría”. Esta respuesta, aunque ambigua, no descartó por completo la posibilidad de un envío de tropas.
El presidente también minimizó el impacto económico de la ofensiva, afirmando: “Odio hacer esta excursión, pero vamos a tener que hacerla”. A pesar de su tono desafiante, Trump reconoció que la guerra “pronto terminará”, sin ofrecer detalles concretos sobre cómo o cuándo se lograría ese desenlace.
La guerra en Irán ya enfrenta una considerable oposición dentro de Estados Unidos. Una encuesta reciente realizada por Qunnipiac revela que el 53% de los votantes registrados se opone a la ofensiva, mientras que solo el 40% la apoya. Además, el 55% de los encuestados considera que Irán no representaba una “amenaza inminente”, contradiciendo el argumento central del presidente para justificar el ataque.
El posible uso de tropas terrestres estadounidenses, incluso en una misión limitada, podría agravar aún más la impopularidad de la guerra y socavar las promesas de Trump de evitar involucrar a Estados Unidos en conflictos internacionales, un pilar fundamental de su campaña electoral.
El impacto económico de la guerra también es motivo de preocupación. Desde el inicio de la ofensiva, el precio del combustible en Estados Unidos ha aumentado un 30%, alcanzando entre 3,75 y 3,84 dólares el galón, el valor más alto desde 2023. Una prolongación del conflicto podría disparar la inflación y convertirse en un factor determinante en las próximas elecciones legislativas.
Trump, visiblemente frustrado por la lentitud de la guerra en comparación con sus expectativas, basadas en su ataque a las instalaciones iraníes el año pasado y su rápida intervención en Venezuela, parece decidido a continuar la ofensiva a pesar de las crecientes dudas dentro de su propio partido. Algunos consejeros le sugieren que abandone la guerra si se prolonga demasiado, pero el presidente ha demostrado una tendencia a perseverar en sus decisiones, buscando siempre una victoria contundente.
La solicitud de 200.000 millones de dólares adicionales por parte del Pentágono es una clara señal de que la administración Trump se prepara para una guerra prolongada. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, justificó la solicitud afirmando: “Obviamente, para matar a los delincuentes hace falta dinero”. Y añadió que la cifra podría incluso aumentar.
Trump confirmó que solicitará los fondos al Congreso, culpando a su predecesor, Joe Biden, por haber “regalado, tan estúpidamente” armas y municiones estadounidenses a Ucrania. Esta acusación, sin embargo, es inexacta, ya que los expertos en presupuesto estiman que la ayuda estadounidense a Ucrania es inferior a 200.000 millones de dólares.
La solicitud de fondos ya ha generado preocupación en el Capitolio, especialmente entre los republicanos moderados, que podrían ser clave para su aprobación. La senadora Susan Collins, republicana de Maine y presidenta del Comité de Asignaciones, expresó su sorpresa por la magnitud de la solicitud, mientras que la senadora Lisa Murkowski, republicana de Alaska, instó a la administración Trump a entablar un diálogo más estrecho con el Congreso antes de presentar la solicitud formal.
Mientras tanto, el ejército estadounidense continúa atacando la marina iraní, sus arsenales de misiles y drones, y su industria de defensa. Hasta la fecha, se han lanzado más de 7.800 ataques desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, dañando o destruyendo más de 120 buques iraníes, según el Mando Central de EE.UU., que supervisa a los aproximadamente 50.000 soldados estadounidenses desplegados en Oriente Medio.
Trump ha declarado que sus objetivos van más allá de la degradación de las capacidades militares de Irán, incluyendo la seguridad del Estrecho de Ormuz y la prevención del desarrollo de armas nucleares por parte de Irán. El despliegue de fuerzas terrestres podría ampliar sus opciones para alcanzar estos objetivos, pero también conlleva riesgos significativos. Hasta el momento, 13 soldados estadounidenses han muerto y unos 200 han resultado heridos en la guerra.


