Noia (A Coruña) – Una montaña de marisco muerto cubre la playa de Testal en Noia, como consecuencia directa del implacable tren de borrascas que ha azotado la comarca desde principios de enero. La escena, desoladora, está protagonizada principalmente por berberechos, la especie fundamental de los bancos gestionados por la cofradía local, y amenaza el sustento de los mariscadores de a pie que dependen de esta zona para su trabajo diario. Ante la magnitud del problema y la preocupación por el futuro de la playa y su ecosistema, los propios mariscadores han tomado la iniciativa, volviendo a sus herramientas – cubos, guantes y rastrillos – para iniciar un arduo proceso de saneamiento.
La segunda jornada de limpieza, que se suma a la primera realizada el pasado día 4, ha movilizado a cerca de sesenta productores que han logrado retirar 12 toneladas de molusco muerto. El foco principal de sus esfuerzos ha sido la zona conocida como O Cuncheiro, un área crucial para la actividad marisquera de la localidad. La labor, extenuante, se centra en eliminar la abrumadora capa de conchas que cubre el lecho marino, con el objetivo de oxigenar el terreno y permitir el desarrollo de nuevas crías de marisco.
Según explica Francisco Pérez, presidente de la agrupación de mariscadores de a pie, la acumulación de bivalvos muertos es consecuencia de las fuertes corrientes marinas que han arrastrado el marisco desde diversas concesiones del país. “Estamos sacando donde se acumula mucha concha para oxigenar el terreno y porque afecta a la cría de marisco que pueda haber debajo impidiendo su desarrollo”, señala Pérez, visiblemente preocupado por el impacto a largo plazo de esta situación.
La magnitud del problema es tal que, en la zona denominada Pelos, la acumulación de molusco es simplemente imposible de abordar manualmente. Ante esta dificultad, el presidente del colectivo ha anunciado que será necesario recurrir a la intervención del tractor de la cofradía para poder retirar el marisco muerto de esta área.
Con las dos jornadas de saneamiento completadas, ya se han extraído un total de 29 toneladas de bivalvo muerto de la playa de Testal. Sin embargo, los mariscadores son conscientes de que esta cifra es solo un punto de partida. Francisco Pérez adelanta que tienen previsto regresar a la playa dentro de un par de semanas, siempre y cuando las condiciones de marea lo permitan, para continuar con el proceso de limpieza.
Mientras realizan la ardua tarea de retirar las conchas, los productores aprovechan para examinar cada unidad en busca de algún molusco que haya podido sobrevivir a las adversas condiciones. El esfuerzo, aunque minucioso, ha resultado ser poco gratificante. Solo han logrado encontrar dos kilos de almeja japonesa, que fue resembrada en una zona de Boa, donde, si todo va bien, podría tener opciones de prosperar. Este pequeño hallazgo, sin embargo, no logra paliar la desolación generalizada ante la magnitud de la mortandad.
La situación en Testal es un reflejo de los efectos devastadores que las recientes borrascas han tenido en la costa gallega. La acumulación masiva de marisco muerto no solo supone una amenaza para el ecosistema marino, sino que también pone en riesgo el sustento de las comunidades marisqueras que dependen de estos recursos para su supervivencia.
La cofradía de Noia, en colaboración con la agrupación de mariscadores de a pie, está trabajando en la búsqueda de soluciones a largo plazo para mitigar los efectos de estas situaciones. Entre las medidas que se están considerando se encuentra la implementación de sistemas de monitorización de las corrientes marinas y la mejora de las infraestructuras de protección de los bancos marisqueros.
La situación de Testal ha generado una gran preocupación entre los vecinos de Noia y ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la costa gallega ante los fenómenos meteorológicos extremos. La respuesta de los mariscadores, que han decidido tomar la iniciativa y trabajar en la limpieza de la playa, es un ejemplo de compromiso y solidaridad con su entorno.
El impacto económico de esta mortandad es considerable. La pérdida de los bancos de berberechos supone un duro golpe para la economía local, que depende en gran medida de la actividad marisquera. Además, la necesidad de realizar tareas de saneamiento y limpieza genera costes adicionales para la cofradía y el ayuntamiento.
Las autoridades competentes están siguiendo de cerca la evolución de la situación y han anunciado que se destinarán recursos adicionales para apoyar a las comunidades marisqueras afectadas. Se están estudiando medidas de compensación para los productores que hayan sufrido pérdidas económicas como consecuencia de la mortandad.
La playa de Testal, antaño un lugar próspero y lleno de vida, se ha convertido en un símbolo de la devastación causada por las borrascas. La imagen de la montaña de marisco muerto es un recordatorio de la fragilidad del ecosistema marino y de la necesidad de tomar medidas urgentes para protegerlo. La labor de los mariscadores, que con esfuerzo y dedicación están tratando de recuperar la playa, es un rayo de esperanza en medio de la desolación. La comunidad espera que, con el tiempo y la ayuda necesaria, Testal pueda volver a ser un lugar de prosperidad y belleza.


