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¿Filtrar Mentes? La Educación y Salud Bajo la Lupa

Santo Domingo. – La comunicadora Nelfa Núñez consideró necesario fortalecer los procesos de evaluación psicológica en personas que ejercen profesiones vinculadas a la educación y la salud, especialmente aquellas que implican contacto directo con niños. Al referirse a un caso reciente que ha generado debate público, Núñez señaló que no todas las personas cuentan con [...]

¿Filtrar Mentes? La Educación y Salud Bajo la Lupa

Santo Domingo – La destacada comunicadora Nelfa Núñez ha encendido el debate nacional al exigir una revisión exhaustiva de los procesos de evaluación psicológica para profesionales de la educación y la salud, especialmente aquellos que interactúan directamente con menores de edad. Sus declaraciones, realizadas en el contexto de un reciente y delicado caso que ha conmocionado a la opinión pública, apuntan a una preocupante falta de rigor en la selección de personal en sectores cruciales para el desarrollo y bienestar de la sociedad dominicana.

Núñez no se refiere directamente al caso específico que motivó sus comentarios, pero su mensaje es claro: no todas las personas poseen la estabilidad emocional y el perfil psicológico adecuado para asumir responsabilidades que implican el cuidado y la formación de otros, particularmente de niños y adolescentes. La comunicadora argumenta que la vulnerabilidad inherente a estas profesiones exige la implementación de filtros más estrictos y evaluaciones más profundas durante el proceso de contratación.

“Estamos hablando de profesiones que, por su propia naturaleza, son inherentemente vulnerables. Aquellos que se dedican a la formación de las nuevas generaciones o a la salud de las personas deben, sin excepción, demostrar una sólida salud mental y un comportamiento ético e idóneo”, enfatizó Núñez durante una entrevista exclusiva. “No podemos permitirnos el lujo de confiar en la buena fe o en la apariencia, debemos asegurarnos de que quienes tienen a cargo el desarrollo de nuestros niños y la salud de nuestra población sean individuos íntegros y emocionalmente estables.”

La comunicadora lamentó profundamente la situación que ha generado este debate, señalando que este tipo de incidentes no son más que la manifestación visible de fallas sistémicas en los procesos de selección de personal. “A menudo, las evaluaciones son superficiales, se centran en la formación académica y la experiencia profesional, pero se descuidan aspectos fundamentales como la salud mental, la estabilidad emocional y la capacidad de manejar situaciones de estrés”, afirmó. “En muchos casos, ni siquiera se verifica si la persona cuenta con la formación específica requerida para el puesto o si posee las condiciones necesarias para desempeñar sus funciones de manera responsable y segura.”

Núñez también abordó la delicada cuestión de la estigmatización de las personas que atraviesan dificultades emocionales. Si bien insistió en que las conductas inapropiadas no pueden ser justificadas bajo ninguna circunstancia, advirtió sobre el peligro de generalizar y de etiquetar a quienes enfrentan procesos emocionales complejos como personas peligrosas. “Es fundamental comprender que atravesar un momento difícil no convierte a alguien en una amenaza. La salud mental es un tema que debemos abordar con sensibilidad y empatía, ofreciendo apoyo y tratamiento a quienes lo necesitan”, explicó. “Sin embargo, esto no significa que debamos bajar la guardia ni que debamos tolerar conductas que pongan en riesgo la integridad de otros.”

La comunicadora hizo un llamado a la sociedad y a los profesionales de la salud y la educación a adoptar una postura proactiva y preventiva. “No podemos esperar a que ocurra una tragedia para tomar medidas. Debemos actuar de manera anticipada, implementando programas de evaluación psicológica rigurosos y ofreciendo capacitación continua a los profesionales”, señaló. “Es necesario crear una cultura de prevención, donde se promueva la salud mental y se fomenten entornos seguros y protectores para todos, especialmente para los más vulnerables.”

Núñez expresó su confianza en que las autoridades competentes llevarán a cabo una investigación exhaustiva del caso reciente y aplicarán las sanciones correspondientes. Sin embargo, enfatizó que la justicia no es suficiente. “Es importante que se haga justicia, pero también es fundamental que se tomen medidas para evitar que este tipo de situaciones se repitan en el futuro”, afirmó. “Debemos aprender de nuestros errores y trabajar juntos para construir una sociedad más segura y justa para todos.”

La propuesta de Núñez ha generado un amplio debate en redes sociales y en los medios de comunicación. Diversos sectores de la sociedad han expresado su apoyo a la iniciativa, destacando la importancia de proteger a los niños y adolescentes de posibles abusos. Sin embargo, también se han escuchado voces críticas que cuestionan la viabilidad y la eficacia de implementar evaluaciones psicológicas obligatorias para todos los profesionales de la educación y la salud.

Algunos argumentan que este tipo de medidas podrían ser discriminatorias y que podrían violar los derechos fundamentales de las personas. Otros señalan que las evaluaciones psicológicas no son infalibles y que podrían dar lugar a falsos positivos o falsos negativos. No obstante, Núñez defiende su propuesta, argumentando que la protección de los niños y adolescentes es una prioridad que justifica la implementación de medidas excepcionales.

“Entiendo las preocupaciones que se han planteado, pero creo que es fundamental priorizar la seguridad y el bienestar de nuestros niños”, afirmó. “Si bien es cierto que las evaluaciones psicológicas no son perfectas, son una herramienta valiosa que puede ayudarnos a identificar a personas que podrían representar un riesgo para los menores. Además, es importante recordar que estas evaluaciones no son el único mecanismo de protección. Debemos complementarlas con otros programas de prevención y con una mayor supervisión y control de las actividades de los profesionales.”

La discusión planteada por Nelfa Núñez es un llamado de atención a la sociedad dominicana sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección de los niños y adolescentes. La implementación de evaluaciones psicológicas rigurosas para profesionales de la educación y la salud podría ser un paso importante en esa dirección, pero es fundamental que se haga de manera responsable y respetuosa de los derechos fundamentales de las personas. El debate continúa abierto, y se espera que las autoridades competentes tomen medidas para abordar esta importante cuestión.

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