El rugby de Buenos Aires se prepara para una temporada sin precedentes. Con el puntapié inicial este sábado, la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) ha transformado el Top 12 en Top 14, extendiendo el campeonato a 26 fechas de temporada regular. Esta ampliación, justificada por la URBA como una forma de alargar la vida social de los clubes y dar más oportunidades a los equipos de menor jerarquía, presenta un desafío mayúsculo para planteles y entrenadores. A pesar de la ampliación, el sistema de clasificación sigue siendo inusual, manteniendo solo cuatro clasificados en lugar de los seis que existieron entre 2010 y 2016, lo que podría desmotivar a algunos equipos a medida que avance la larga temporada.
La peculiar imagen de la cancha de Belgrano Athletic, desprovista de sus postes de rugby y preparada para el cricket, simboliza la transición entre disciplinas que caracteriza a este club fundado por ingleses en 1896. Sin embargo, el ambiente en la sede de Virrey del Pino 3456 es inconfundiblemente rugbístico, con los 91 clubes de la URBA reunidos para la tradicional foto de inicio de temporada.
Jerónimo Ureta, referente del campeón Newman, se perderá la primera parte del año debido a una lesión de rodilla, pero destaca la importancia de la amplitud de plantel en este nuevo formato. “Hoy en día cualquier jugador de la preintermedia A puede levantar la mano y jugar en la primera. Va a ser clave como se manejan las cargas y que, cuando los jugadores de abajo que tengan la oportunidad, la aprovechen para darle amplitud al plantel y llegar más frescos a fin de año”, explica Ureta. Newman, con un plantel de 265 jugadores y 11 equipos inscriptos, junto al SIC, lideran la cantidad de jugadores registrados, demostrando una apuesta fuerte por la rotación y la gestión de la fatiga.
El debut de Newman ante Buenos Aires CRC será una prueba inicial para evaluar la capacidad del equipo para mantener el nivel de juego a lo largo de la temporada. Ureta enfatiza la responsabilidad que conlleva ser campeón: “Ser campeón no es un peso, pero es una responsabilidad: lo peleamos muchos años y salimos campeones. Ahora lo único que nos queda es seguir afianzando lo que hicimos años anteriores y lograr el objetivo de hacer crecer al club y buscar otro campeonato”.
Felipe Ezcurra, capitán de Hindú, también se recupera de una lesión y anticipa la necesidad de una excelente preparación física para afrontar la “maratón” del torneo. “Los jugadores siempre vamos a querer jugar, siempre que estemos disponibles vamos a querer estar adentro de la cancha. Los entrenadores todavía no nos dijeron cómo van a manejar los descansos”, comenta Ezcurra, lamentando la ausencia de Joaquín Díaz Bonilla, un emblema del club que ha decidido tomarse un descanso. Hindú, con 175 jugadores, buscará recuperar protagonismo en el rugby de Buenos Aires, apelando a un fuerte sentido de pertenencia.
Uno de los clubes que ha experimentado un crecimiento meteórico es Los Tilos, que cuenta con 220 jugadores divididos en 10 equipos. Tras una destacada actuación en 2025, llegando a pelear por un lugar en las semifinales, el equipo se propone mejorar aún más. Tomás Fernández Armendariz, jugador clave en el centro de la cancha, resalta la importancia de la preparación mental y física, así como la unión del grupo lograda durante una gira a Europa. “Venimos con mucha ambición”, afirma. Los Tilos ya implementaron un sistema de rotación que permitió que 45 jugadores participaran en la primera en las 22 fechas del torneo anterior, evitando repetir equipo y buscando regular los entrenamientos para minimizar las lesiones.
La gestión de las cargas físicas y la prevención de lesiones son cruciales en un torneo tan extenso. Luis Briatore, capitán del CASI, señala que sus jugadores son monitoreados con GPS y aplicaciones que registran sus cargas de entrenamiento. “En base a eso iremos viendo la cantidad de minutos jugados y las cargas. De antemano no nos dijeron nada, pero a medida que avanza el año seguramente van a ir reduciendo las cargas”, explica. Briatore, recuperándose de una lesión de rodilla, considera que la duración del torneo le beneficia, permitiéndole una recuperación más gradual. CASI, con alrededor de 250 jugadores, buscará repetir el buen desempeño del año pasado, a pesar de la pérdida de jugadores importantes como Bruno Devoto, Ignacio Nieto Sánchez y Luca Canzani.
El voluntariado, pilar fundamental del rugby argentino, es esencial para sostener estas estructuras. La exigencia física y mental para los jugadores amateurs es considerable, y la regulación de los descansos y la rotación de planteles serán factores determinantes para el éxito. Se ha establecido una fecha libre por mes para ayudar a apaciguar las cargas.
La primera fecha del torneo promete emociones fuertes, con el choque entre SIC y Belgrano Athletic en Pinazo como plato fuerte. Ambos clubes han sido sancionados por incidentes en las semifinales del año pasado, aunque las sanciones han sido reducidas por la Comisión de Disciplina. Mientras tanto, Belgrano Athletic no se presentará en su sede principal, dejando de lado por un momento su elegante tribuna y su ambiente característico.
Los partidos de la primera fecha, programados para las 15.30, son los siguientes:
SIC vs. Belgrano Athletic (en Pinazo)
Newman vs. Buenos Aires
Alumni vs. CUBA
Champagnat vs. CASI
Los Matreros vs. Regatas Bella Vista
La Plata vs. Atlético del Rosario
Hindú vs. Los Tilos
Esta larga maratón de torneo pondrá a prueba la resistencia, la estrategia y la capacidad de gestión de los clubes de la URBA, premiando a aquellos que logren mantener la motivación y la frescura física a lo largo de las 26 fechas de competencia. El rugby argentino se prepara para un año de desafíos y emociones, donde la amplitud de plantel y la gestión de las cargas serán claves para alcanzar la gloria.

