La Agencia Internacional de Energía (AIE) liberó este miércoles 11 de marzo 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas de sus 32 países miembros, la mayor liberación coordinada en sus 52 años de historia, superando los 182 millones de barriles liberados en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. La medida busca contener el alza del precio del crudo, impulsada por la escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Sin embargo, el mercado ha respondido con escepticismo, y los precios del petróleo continúan su tendencia alcista.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia para el petróleo ecuatoriano, se cotiza actualmente en torno a $84 por barril, un aumento del 25% desde los $67 del 27 de febrero, previo al estallido del conflicto. El Brent, referencia europea, se sitúa cerca de $87, mientras que la canasta de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que incluye los crudos de Medio Oriente, ha escalado hasta los $115,50 por barril, evidenciando la presión directa del bloqueo en la región. A pesar del anuncio de la AIE, los precios no solo no han disminuido, sino que mantienen una trayectoria ascendente.
Fernando Santos Alvite, exministro de Energía y Minas de Ecuador y exjefe de Asuntos Legales de la OPEP, califica la liberación como “sin precedentes y positiva” para mitigar la escasez, pero advierte que los operadores del mercado no la han recibido favorablemente. “Creen que será insuficiente debido a la persistencia de las amenazas de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz”, señala. Santos Alvite explica que el precio del crudo está determinado por la percepción de oferta y demanda de los operadores en la bolsa de valores, un factor que escapa al control directo de gobiernos y empresas. “Tras esta medida, en lugar de bajar como se esperaba, el crudo se ha mantenido alto”, precisa.
Nelson Baldeón, consultor en geopolítica energética, contextualiza las cifras. El consumo mundial de petróleo se estima en 106,7 millones de barriles diarios, según el informe mensual de la OPEP. La pérdida de aproximadamente 10 millones de barriles diarios debido al conflicto implica que las reservas liberadas apenas alcanzan para cubrir 30 días de consumo. Los países miembros de la AIE disponen de un total de 1.200 millones de barriles en reservas, y la liberación de 400 millones se realiza con la esperanza de una resolución rápida del conflicto para evitar el agotamiento del resto.
Oswaldo Erazo, analista petrolero y secretario ejecutivo de la Cámara Nacional de Derivados del Petróleo (Camddepe), coincide en que la medida es temporal y añade que el alivio no será uniforme. “La liberación beneficia principalmente a América y Europa; los países asiáticos dependen directamente del crudo del Golfo Pérsico”, explica. Erazo subraya que se trata de un alivio “parcial, focalizado en ciertos mercados, no a nivel global”. El consumo mundial supera los 116 millones de barriles diarios, y la sobreoferta previa al conflicto, de entre 3,6 y 3,8 millones, se ha evaporado con la salida de Irán, que producía más de 3 millones diarios.
El alza del crudo tiene un impacto dual para Ecuador. Si bien el Presupuesto General del Estado estima un precio de $53,50 por barril, el precio actual lo supera significativamente, generando ingresos adicionales para las arcas fiscales (aproximadamente $105-$110 millones por cada dólar adicional). No obstante, al mismo tiempo, se encarece la importación de derivados, que representa el mayor gasto del país.
Erazo recuerda que el precio del barril de derivados (gasolinas, diésel, gas licuado) siempre es superior al del crudo. “No se debe atribuir la eficiencia a la empresa, sino al aumento del precio”, aclara el analista en referencia a los ingresos reportados por Petroecuador. Ecuador depende de la importación en más del 80% para cubrir la demanda de diésel y en un 73% para gasolinas. La situación se agrava con la paralización de la Refinería Esmeraldas, el principal complejo refinador del país, tras el incendio del 1 de marzo. Santos Alvite advierte que, con la llegada del estiaje, será necesario poner en funcionamiento el parque termoeléctrico, lo que incrementará la demanda de combustibles importados a precios más elevados.
“La factura de importación de derivados será mayor que la de exportación de crudo”, sentencia el exministro. La producción nacional tampoco ofrece soluciones inmediatas. Ecuador produce alrededor de 460.000 barriles diarios, con una tendencia a la baja. Erazo señala que “incrementar la producción no es un proceso inmediato; requiere tiempo, recursos, planificación y un equipo técnico calificado”. Santos Alvite coincide en que los planes del Gobierno para elevar la producción no se materializarán antes de 2027. “Esta oportunidad de precios altos nos encuentra con una tendencia a la baja, una fuerte dependencia de importaciones y la paralización de la Refinería Esmeraldas”, resume Erazo.
Los cuatro analistas consultados coinciden en que, si el conflicto se prolonga, la AIE deberá recurrir a más reservas, lo que debilitaría su capacidad de respuesta futura. Baldeón lo resume así: “Si hay más liberación de reservas, es porque este conflicto se extenderá”. Santos Alvite cierra con una advertencia estructural: “Ecuador es exportador de bienes primarios e importador de bienes industrializados. Todo lo que importamos subirá, porque al aumentar la energía, aumenta el costo de producción de todos los bienes. A Ecuador le convendría la paz, como al resto del mundo”.
Darío Dávalos, analista energético y editor del boletín Energía al Día, recuerda el precedente de 2022. Cuando Rusia invadió Ucrania, Estados Unidos liberó parte de su reserva estratégica y el precio bajó de unos $100 a alrededor de $60 por barril. Pero el escenario actual es diferente: “Ahora tenemos el cierre del estrecho de Ormuz, que impide el tránsito marítimo de crudo, y esto está afectando la producción. Arabia Saudita ha tenido que cerrar ciertas operaciones en refinerías”, detalla Dávalos. Además, la toma de decisiones militares en Irán es descentralizada, lo que dificulta alcanzar un acuerdo de cese al fuego.
El informe mensual de la OPEP, publicado el 11 de marzo, confirma que la demanda global de crudo crecerá en 1,4 millones de barriles diarios en 2026, una cifra que se mantiene sin cambios respecto a la evaluación del mes anterior. La demanda existe y es robusta, pero la oferta está constreñida por el conflicto bélico. Los fondos de cobertura y otros inversionistas aumentaron sus posiciones alcistas un 46% en el último mes, según el mismo informe, lo que refleja la expectativa de que los precios seguirán elevados.


