Los Chicago Bears sorprendieron a muchos observadores de la NFL al no participar activamente en la adquisición de Maxx Crosby, el codiciado cazamariscales de los Las Vegas Raiders, quien finalmente fue traspasado a los Baltimore Ravens por un precio considerable de dos selecciones de primera ronda. La decisión de Chicago, revelada por analistas de ESPN como Jeremy Fowler y Courtney Cronin, apunta a una estrategia más cautelosa y a largo plazo, priorizando la construcción gradual de un equipo competitivo en lugar de un movimiento audaz que podría haber comprometido su flexibilidad futura en el draft.
La temporada pasada marcó un punto de inflexión para los Bears, registrando su mejor campaña en 15 años y generando un optimismo renovado entre sus fanáticos. Sin embargo, las deficiencias en la presión al mariscal de campo y la ineficacia de la línea defensiva en este aspecto fueron evidentes, situando a la defensa entre las peores de la liga en métricas clave como la tasa de victorias en la presión al mariscal de campo y las presiones rápidas. La llegada de un jugador de la talla de Crosby, reconocido como uno de los mejores cazamariscales de la liga, parecía ser la solución inmediata a este problema.
Sin embargo, la directiva de los Bears evaluó cuidadosamente el costo de adquirir a Crosby, considerando que el precio exigido – dos selecciones de primera ronda – era demasiado alto para un jugador que, si bien es excepcional, no garantiza por sí solo una aparición en el Super Bowl. Según Fowler, “Los Chicago Bears monitorearon la situación, pero la sensación era que al final no eran jugadores importantes”. Esta declaración sugiere que los Bears no estaban dispuestos a sacrificar capital de draft valioso por un jugador, por más talentoso que sea, si no estaban convencidos de que su adquisición los catapultaría directamente a la contienda por el campeonato.
Esta decisión se ve aún más interesante a la luz del reciente intercambio que realizaron los Bears, enviando al receptor abierto DJ Moore y una selección de quinta ronda a los Buffalo Bills a cambio de la selección general número 60 de la segunda ronda. Este movimiento les dejó con tres selecciones entre las posiciones 25 y 60, además de una selección en la tercera ronda. La directiva de los Bears parece estar apostando por la acumulación de selecciones de draft para abordar múltiples necesidades en el equipo, en lugar de concentrarse en una sola posición con una adquisición costosa.
Courtney Cronin de ESPN respaldó esta interpretación, señalando que los Bears no se veían a sí mismos como estando a solo un cazamariscales de élite de competir por el Super Bowl. “No sé si los Bears se ven a sí mismos como, ‘Estamos a solo un cazamariscales de élite de ganar un Super Bowl’”, comentó Cronin el 19 de febrero. Esta perspectiva sugiere que la directiva de los Bears reconoce que el equipo tiene otras áreas que necesitan mejoras y que la adquisición de Crosby, por sí sola, no sería suficiente para cerrar la brecha con los equipos de élite de la NFL.
En lugar de perseguir a Crosby, los Bears se enfocarán en el draft para abordar sus necesidades defensivas. Mel Kiper Jr. de ESPN proyecta que Chicago seleccionará un tackle defensivo con la selección número 25 y luego buscará posibles opciones en el edge-rusher, safety y tackle ofensivo con sus selecciones en la segunda ronda. Un safety también podría ser considerado en la primera ronda, dependiendo del futuro de Jaquan Brisker y Kevin Byard III.
Además, los Bears optaron por no arriesgarse demasiado con Tyler Linderbaum, el centro de los New England Patriots, quien está en camino de firmar el contrato más grande para un centro en la historia de la liga. En cambio, Chicago intercambió una selección de quinta ronda a los Patriots por Garrett Bradbury, una opción más asequible y potencialmente efectiva en la posición de centro.
En resumen, la estrategia de los Bears parece ser la de la paciencia y la construcción gradual. En lugar de realizar movimientos audaces que podrían comprometer su flexibilidad futura, los Bears se enfocarán en acumular selecciones de draft, desarrollar a sus jóvenes talentos y abordar sus necesidades de manera metódica. Esta estrategia podría no resultar en una aparición inmediata en el Super Bowl, pero podría sentar las bases para un éxito sostenido a largo plazo.
La decisión de los Bears de no perseguir a Maxx Crosby es un claro indicio de que la franquicia está comprometida con un enfoque a largo plazo y que no está dispuesta a sacrificar su futuro por una solución rápida. Los fanáticos de los Bears deberán ser pacientes, pero la directiva del equipo confía en que su estrategia dará sus frutos en los próximos años. La temporada baja de los Bears continúa, y los fanáticos esperan con ansias ver cómo el equipo se prepara para la próxima temporada y cómo se desarrolla su plan a largo plazo.


