Costa Rica está a punto de convertirse en el próximo gran escenario del mundo de los videojuegos, pero no con paisajes tropicales genéricos, sino con un homenaje vibrante a su rica tradición oral y folclórica. Un ambicioso proyecto, liderado por el joven ingeniero de sistemas y artista Carlos Zhou Zheng, promete transportar a los jugadores a un universo digital poblado por criaturas legendarias como el Cadejos, la Cegua y el Padre sin Cabeza, todo ello envuelto en la estética nostálgica del Pixel Art.
El videojuego, actualmente en un 20% de desarrollo y con fecha de lanzamiento prevista para 2026, se centra en la historia de Don Memo, un toro perteneciente a la famosa familia “Los Malacrianza”, inspirado en un personaje real que marcó la infancia de Zhou. Don Memo se embarca en una épica aventura a través de las siete provincias de Costa Rica, con el objetivo de rescatar a su nieta, la vaquita Milagro, de las garras del temido Pisuicas.
Este proyecto no es simplemente una iniciativa de entretenimiento; es una declaración de identidad cultural. Zhou, un guanacasteco de raíces chinas que inicialmente siguió el camino de la ingeniería de sistemas por consejo de sus padres, nunca abandonó su pasión por el arte. Tras años de experimentar y perfeccionar su técnica, combinó su conocimiento técnico con su amor por la cultura costarricense, dando como resultado un concepto que rápidamente ganó tracción en redes sociales.
“La idea del juego surgió de la evolución de mi trabajo a lo largo de unos cinco años”, explica Zhou. “La semilla se plantó durante mi último año de universidad con un proyecto optativo. Aquel primer intento, ambientado en lugares emblemáticos como las ruinas de Cartago y el Teatro Nacional, demostró la potente combinación del Pixel Art con la cultura costarricense”.
Tras varios intentos fallidos, Zhou sintió que había alcanzado la madurez necesaria para llevar a cabo su visión. “Decidí no buscar una idea ‘revolucionaria o perfecta’, sino una idea sencilla, personal y con características costarricenses”, afirma. Así nació la historia de Don Memo y su lucha contra el Pisuicas.
El videojuego se presenta como un auténtico mapa interactivo de Costa Rica, con 28 niveles distribuidos en las siete provincias. Cada provincia estará representada por cuatro niveles jugables y un quinto “lugar seguro” de valor cultural e histórico, que corresponderá al cantón principal. La trama obligará a Don Memo a enfrentarse a otras leyendas folclóricas como la Bruja Zárate, la Cegua y el Cadejos en una batalla final que pondrá a prueba sus habilidades y su coraje.
El desarrollo del juego ha sido un proceso exhaustivo que ha requerido una profunda investigación histórica y cultural. Zhou ha tenido que estudiar geografía, historia, arquitectura y costumbres costarricenses para recrear fielmente los escenarios y personajes del juego. “Este proceso me ha obligado a aprender cosas sobre mi país que ni siquiera imaginaba antes de empezar”, reconoce el artista.
El proyecto ha logrado captar la atención de patrocinadores como Gollo y, próximamente, Dos Pinos, lo que ha acelerado significativamente su desarrollo. “Sin el apoyo de patrocinios y un equipo, el videojuego habría tardado al menos dos años más en completarse, y la calidad del producto final probablemente habría sido inferior”, explica Zhou.
Actualmente, el equipo de desarrollo incluye un project manager, desarrolladores, diseñadores y artistas de soporte que trabajan bajo la dirección de Zhou y en colaboración con Bear Sneeze, una empresa costarricense de publicación y desarrollo de videojuegos. A pesar de que el prototipo inicial se lanzó en el primer trimestre de 2025, la programación se reinició este año para afinar la calidad del juego.
El cronograma avanza a paso firme. En mayo próximo estará lista una versión demo del juego, con una duración de 30 minutos y acceso gratuito. El lanzamiento oficial está previsto para octubre, con un precio de venta estimado de $10. Inicialmente, el juego estará disponible en la plataforma Steam para computadoras, y su posterior expansión a dispositivos móviles y consolas dependerá de su rendimiento comercial.
Zhou comparte regularmente el progreso del desarrollo del juego en sus redes sociales (Colorblind Pixel), publicando videobitácoras que muestran la apariencia de los escenarios y personajes. Con más de 45.000 seguidores en Instagram, el proyecto ha generado una gran expectativa y ha consolidado un público objetivo atraído por el componente de nostalgia y la dinámica costarricense del juego.
“Ya tenía la experiencia como artista. Tenía unos 30.000 seguidores, pero con el videojuego fue como un boom el crecimiento que tuve y la exposición en medios de comunicación. Muchas personas están a la expectativa, otras ya me reconocen en la calle, me felicitan y siempre, en persona o en los comentarios de las publicaciones, me hacen recomendaciones para que agregue algún lugar o personaje; no todas las puedo incorporar, pero siempre las atiendo con respeto”, comenta Zhou.
Carlos Zhou Zheng no oculta su ilusión de que este videojuego se convierta en un hito en el desarrollo de la industria local, llevando las leyendas y el orgullo tico a una nueva generación de gamers. Su proyecto no solo es un juego, sino una celebración de la identidad costarricense, un homenaje a sus raíces y una invitación a explorar su rica tradición oral a través de una experiencia interactiva y emocionante. El mundo de los videojuegos está a punto de recibir una dosis de pura vida, y Costa Rica está lista para dejar su huella en el universo digital.

