El Mobile World Congress de Barcelona ha cerrado su 20ª edición con una clara protagonista: la inteligencia artificial (IA) personal y su capacidad para tomar decisiones autónomas. Desde gigantes tecnológicos hasta proveedores de comunicaciones, la industria se une para crear un futuro hiperconectado donde la IA anticipa y responde a las necesidades del usuario de una manera sin precedentes, incluso superando el conocimiento que tenemos de nosotros mismos.
Si bien el robot móvil de Honor acaparó la atención, la feria exhibió una amplia gama de dispositivos –gafas, relojes, colgantes– diseñados para integrarse en la vida diaria y adaptarse de forma inteligente. Qualcomm, un actor clave en este desarrollo, explica que la clave reside en la interacción entre dispositivos y la ejecución de agentes de IA en diversas plataformas. “Estos dispositivos pueden interactuar entre sí y ejecutar diferentes agentes en distintas plataformas, de modo que la IA personal te conozca, te siga y tome decisiones inteligentes sobre cómo comunicarse contigo y compartir información en el sistema”, afirma Dino Bekis, Vicepresidente sénior y director general de la Unidad de Negocio de IA Personal y Wearable de Qualcomm.
El nuevo procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 de Qualcomm, presente en los principales móviles Android, es el motor que impulsa esta IA dentro de los dispositivos. Para extender su alcance, Qualcomm ha presentado el Snapdragon Wear Elite, diseñado específicamente para dispositivos vestibles. La visión es que la IA no se limite a smartphones y ordenadores, sino que se extienda a pequeños dispositivos portátiles, como los “pines” en la solapa que Qualcomm mostró en su stand, evocando el fallido AI Pin de Humane.
Lenovo ha presentado su Proyecto Maxwell, un dispositivo versátil que puede adoptar la forma de un pin o un collar. Equipado con cámaras y micrófonos, Maxwell observa constantemente el entorno para ofrecer asistencia precisa, adaptada a los gustos y necesidades del usuario. La industria está explorando diversas formas de hardware, buscando la opción con mayor aceptación. Paralelamente, se recopilan datos para entrenar a la IA, un proceso crucial para su correcto funcionamiento.
Actualmente, la mayoría asocia la IA con chatbots como ChatGPT o Gemini, capaces de generar texto, resumir documentos o crear imágenes. Sin embargo, Bekis señala que obtener la respuesta deseada con estos sistemas a menudo requiere múltiples interacciones. La IA personal promete ofrecer la respuesta correcta desde el primer intento, gracias a su acceso a una gran cantidad de datos sobre el usuario.
Esta IA se nutrirá de información recopilada por diversos dispositivos –pulseras, ordenadores, coches–, compartiéndola entre ellos para crear un “gemelo digital” del usuario. Esta réplica informática podría, por ejemplo, tomar notas en una reunión, identificar la información relevante y resumirla, incluso determinando cuándo es necesaria la participación activa del usuario. El objetivo final es liberar tiempo para tareas más importantes.
“No nos damos cuenta de la enorme cantidad de información que absorbemos constantemente”, explica Bekis. “La IA puede ayudarnos a organizar esta información, permitiéndonos analizar un conjunto resumido de datos y reflexionar sobre ellos de manera más significativa”.
La seguridad y privacidad de los datos personales son una preocupación fundamental. La solución, según Qualcomm, reside en la “Edge AI”, donde el procesamiento de la información se realiza directamente en el dispositivo, en lugar de enviarla a centros de datos externos. Esto permite un mayor control sobre los datos y reduce los riesgos asociados con la transmisión de información sensible.
El procesador Snapdragon Wear Elite, con su NPU Hexagon capaz de ejecutar modelos de IA de hasta 2.000 millones de parámetros, es un ejemplo de esta tecnología Edge AI. Samsung ha confirmado que utilizará este procesador en su próximo Galaxy Watch. “Si tiene datos de salud, puede hacerlo todo en su dispositivo con un control total en lugar de enviar un montón de datos sin procesar a la nube para que se procesen después”, insiste Bekis.
El futuro de la IA personal se basa en un equilibrio entre el procesamiento local en el dispositivo y el soporte de la nube, así como en la comunicación fluida entre los diferentes productos tecnológicos. Todos estos dispositivos servirán como nodos para recopilar información para las diferentes IA y agentes inteligentes.
Para hacer realidad este escenario hiperconectado, se está desarrollando la tecnología 6G, que Qualcomm considera la base de un futuro “nativo de IA”. El 6G distribuirá la inteligencia entre dispositivos, el borde y la nube, transformando a los proveedores de red en empresas impulsadas por la IA. Se está diseñando como un sistema nativo de IA para que la inteligencia artificial y el aprendizaje automático gobiernen directamente las redes de acceso radioeléctrico (RAN) de los sistemas de telecomunicaciones móviles para alcanzar una mayor eficiencia y gestión de los recursos.
Qualcomm y otros líderes del sector se han comprometido a invertir e innovar en el desarrollo del 6G, con el objetivo de su despliegue a partir de 2029. Este esfuerzo se sumará a los avances en IA personal y robótica, que actualmente se encuentran en sus primeras etapas de desarrollo, principalmente en entornos industriales y como puntos de información turísticos, preparándose para integrarse en los hogares en el futuro. La convergencia de estas tecnologías promete transformar radicalmente la forma en que interactuamos con el mundo que nos rodea, creando un futuro donde la IA es una compañera omnipresente y proactiva.

