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¡Irán "Noqueado"? La Guerra Revela un Secreto Peligroso de EE.UU.

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¡Irán "Noqueado"? La Guerra Revela un Secreto Peligroso de EE.UU.

WASHINGTON D.C. – La retórica triunfalista del presidente Donald Trump, que describe a Irán como un adversario militarmente “noqueado” tras los primeros seis días de la operación militar estadounidense, choca con crecientes preocupaciones dentro del Pentágono y entre analistas de defensa sobre la sostenibilidad del arsenal de municiones de Estados Unidos. Mientras las fuerzas armadas de EE.UU. han atacado cerca de 2,000 objetivos iraníes, involucrando a unos 50,000 soldados y desplegando “más capacidades” en la región, la sombra de una posible escasez de municiones, especialmente en sistemas de defensa aérea cruciales, se cierne sobre el conflicto.

La afirmación de Trump de que “Su número de misiles se está hundiendo” no disipa la inquietud de que la capacidad de Estados Unidos para mantener una campaña aérea ofensiva y defensiva prolongada podría ser limitada. Las dudas sobre el “fondo de armario” de defensas antiaéreas no son nuevas, habiendo sido planteadas en informes de think tanks, comparecencias de altos cargos militares y críticas de los demócratas, quienes han convertido el tema en una nueva línea de ataque contra la administración Trump.

El senador demócrata Mark Warner ha expresado su preocupación por los “niveles bajos” de municiones, específicamente interceptores vitales para sistemas de defensa como THAAD (Terminales de Defensa Aérea de Gran Altitud). Su colega, Richard Blumenthal, ha añadido que la inteligencia y los testimonios públicos indican una escasez que podría comprometer la protección de los activos estadounidenses.

Esta no es una crítica meramente partidista. Mackenzie Eaglen, investigadora del American Enterprise Institute, un think tank conservador, ya alertaba en mayo del año pasado sobre los problemas de munición de EE.UU., evidenciados durante la campaña contra los hutíes en Yemen. El diputado republicano Tom Cole describió la situación como “muy, muy preocupante”, instando a acelerar el reemplazo de municiones.

La primera campaña conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán en junio pasado, conocida como la “Guerra de los 12 Días”, ya reveló señales de alarma. El almirante James Kilby reconoció ante el Congreso que el ejército estaba gastando interceptores de misiles y drones “a un ritmo alarmante”. Posteriormente, analistas de la Fundación para la Defensa de las Democracias advirtieron que el inventario de interceptores THAAD era “inaceptablemente bajo”, lo que podría dejar a las fuerzas estadounidenses vulnerables.

Esta preocupación llegó incluso al jefe del Estado Mayor, Dan Caine, quien informó a Trump antes de la decisión de lanzar los ataques actuales. Según ‘The Washington Post’, Caine explicó que el arsenal de EE.UU. estaba disminuido debido a la cooperación en la defensa de Israel, los envíos de armamento a Ucrania y las operaciones en el Mar Rojo contra los hutíes.

La proliferación de drones por parte de Irán agrava aún más la situación. Los drones Shahed, aunque poco sofisticados, son baratos y pueden saturar las defensas estadounidenses. Se estima que interceptar un dron es cinco veces más caro que construirlo, lo que plantea un desafío significativo para la sostenibilidad de las operaciones de defensa. Kelly Griego, del think tank Stimson Center, advirtió que “se pueden agotar pronto” las municiones, y que “las estamos usando más rápido de lo que las podemos reponer”.

Trump ha respondido a estas críticas con vehemencia, asegurando que “los arsenales de munición de Estados Unidos, en sus niveles medio y medio-alto, nunca han estado más llenos ni han sido mejores”. Afirma tener un “suministro virtualmente ilimitado”, aunque reconoce algunas debilidades en los sistemas defensivos más avanzados, como los Patriots y los THAAD, indicando que “mucho armamento adicional del más alto grado está almacenado para nosotros en otros países”.

Sin embargo, la preocupación por la escasez de armamento va más allá del conflicto en Medio Oriente. Plantea dudas sobre la capacidad de EE.UU. para afrontar crisis con rivales militares de mayor entidad, como Rusia y China. China, en particular, está desarrollando un gran arsenal de drones y su ambición por Taiwán representa una amenaza potencial.

El conflicto con Irán, que ha alcanzado una docena de países de Medio Oriente debido a la presencia de bases estadounidenses, ha desencadenado una lluvia de misiles y drones iraníes en respuesta a los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel, incluyendo la muerte del ayatola Ali Jamenei. La incertidumbre sobre el arsenal restante de Irán, su capacidad para utilizarlo y la duración del conflicto, junto con las crecientes preocupaciones sobre la sostenibilidad del arsenal estadounidense, complican aún más el panorama.

La situación exige una evaluación realista de las capacidades militares de EE.UU. y una estrategia a largo plazo para reponer y modernizar el arsenal de municiones, no solo para afrontar el conflicto actual, sino también para disuadir futuras agresiones y mantener la seguridad nacional en un mundo cada vez más complejo y peligroso. La retórica optimista de Trump, aunque destinada a proyectar fuerza, no puede ocultar la realidad de un problema que podría tener consecuencias graves para la seguridad de Estados Unidos y sus aliados.

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