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¡Mérida a Oscuras! Racionamiento Eléctrico Desata Crisis

El gobernador de Mérida, Arnaldo Sánchez, confirmó la aplicación de un racionamiento eléctrico luego de semanas de fallas en el suministro.

¡Mérida a Oscuras! Racionamiento Eléctrico Desata Crisis

El gobierno de Mérida anunció hoy la implementación de un racionamiento eléctrico en toda la ciudad, una medida drástica tomada tras semanas de fallas intermitentes y crecientes preocupaciones sobre la estabilidad del suministro eléctrico. El gobernador Arnaldo Sánchez confirmó la decisión en una breve declaración pública, atribuyendo la necesidad del racionamiento a una combinación de factores, incluyendo el envejecimiento de la infraestructura eléctrica, la falta de inversión en mantenimiento y un aumento significativo en la demanda energética durante la reciente ola de calor.

La medida, que entrará en vigor de inmediato, dividirá la ciudad en sectores que experimentarán cortes programados de electricidad de dos a cuatro horas diarias. El gobierno estatal ha prometido publicar un calendario detallado de los cortes en su sitio web y a través de los medios de comunicación locales, aunque la información inicial ha sido recibida con escepticismo por parte de la población, que teme la falta de transparencia y la posibilidad de cortes imprevistos.

La situación ha generado una ola de críticas hacia la administración de Sánchez, con la oposición acusándola de negligencia y falta de planificación. El diputado de la Asamblea Legislativa, Ricardo Morales, del partido Unidad por Mérida, declaró que el racionamiento eléctrico es una consecuencia directa de años de mala gestión y corrupción en la empresa estatal de electricidad, Electricidad de Mérida (EDM). “Durante años, hemos advertido sobre el estado precario de la infraestructura eléctrica y la necesidad urgente de invertir en su modernización. El gobierno ignoró nuestras advertencias y ahora la población está pagando el precio”, afirmó Morales en una conferencia de prensa.

La respuesta del gobierno ha sido defender sus acciones, argumentando que se han realizado esfuerzos para mejorar la infraestructura eléctrica, pero que estos esfuerzos han sido insuficientes para hacer frente a la creciente demanda. El secretario de Energía de Mérida, Javier Pérez, explicó que la ciudad ha experimentado un crecimiento demográfico y económico significativo en los últimos años, lo que ha ejercido una presión considerable sobre la red eléctrica. “Hemos estado trabajando para aumentar la capacidad de generación y distribución de energía, pero estos proyectos requieren tiempo y recursos significativos”, dijo Pérez.

Sin embargo, expertos en el sector energético señalan que la falta de inversión en mantenimiento preventivo ha sido un factor clave en el deterioro de la infraestructura eléctrica. “La red eléctrica de Mérida es antigua y necesita una modernización urgente. Pero incluso antes de llegar a ese punto, se podrían haber realizado trabajos de mantenimiento preventivo para evitar fallas y prolongar la vida útil de los equipos”, explicó la ingeniera eléctrica Ana Rodríguez, consultora independiente. “La falta de mantenimiento es como no cambiar el aceite a un automóvil: eventualmente, el motor se averiará”.

El racionamiento eléctrico tendrá un impacto significativo en la vida cotidiana de los habitantes de Mérida. Las empresas temen pérdidas económicas debido a la interrupción de sus operaciones, mientras que los hogares se enfrentan a la incomodidad de quedarse sin electricidad durante varias horas al día. Los hospitales y otros servicios esenciales han sido exentos del racionamiento, pero incluso estos podrían verse afectados si la situación empeora.

La preocupación también se centra en la seguridad pública. Los cortes de electricidad pueden desactivar los sistemas de alarma y vigilancia, lo que aumenta el riesgo de robos y otros delitos. La policía local ha anunciado que reforzará la vigilancia en las zonas más afectadas por el racionamiento, pero la capacidad de las fuerzas del orden para responder a las emergencias podría verse limitada por la falta de energía.

El gobierno de Mérida ha solicitado ayuda al gobierno federal para abordar la crisis eléctrica. El presidente de la República, en una declaración pública, prometió enviar recursos y expertos para ayudar a solucionar el problema. Sin embargo, no se han especificado los detalles de la ayuda federal, y algunos observadores se muestran escépticos sobre la rapidez con la que se podrá implementar una solución.

La situación en Mérida es un reflejo de los problemas energéticos que enfrentan muchas ciudades en el país. La falta de inversión en infraestructura, la creciente demanda energética y la falta de planificación a largo plazo están poniendo en riesgo la estabilidad del suministro eléctrico. El racionamiento eléctrico en Mérida podría ser solo el comienzo de una crisis energética más amplia, que podría afectar a otras ciudades y regiones del país.

La población de Mérida, por su parte, se prepara para enfrentar un verano difícil. Muchos han comenzado a adquirir generadores eléctricos y otros equipos para hacer frente a los cortes de energía. Otros se han unido a grupos de vecinos para compartir información y recursos. La solidaridad y la resiliencia de la comunidad serán puestas a prueba en los próximos meses.

El gobierno estatal ha instado a la población a utilizar la energía de manera eficiente y a evitar el consumo excesivo durante las horas pico. Se han lanzado campañas de concienciación sobre el ahorro de energía, y se han ofrecido incentivos para la instalación de paneles solares y otros sistemas de energía renovable. Sin embargo, algunos críticos argumentan que estas medidas son insuficientes para abordar la magnitud del problema.

La crisis eléctrica en Mérida ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de una política energética integral que aborde los desafíos del presente y del futuro. Se requiere una inversión significativa en infraestructura, una planificación a largo plazo y una mayor eficiencia energética. De lo contrario, la ciudad podría enfrentarse a un futuro de apagones recurrentes y una calidad de vida cada vez más precaria. La situación actual exige una respuesta rápida y eficaz por parte de las autoridades, así como una mayor transparencia y rendición de cuentas. El futuro energético de Mérida, y quizás de otras ciudades del país, depende de ello.

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