Loja, Ecuador – Un amplio operativo de control realizado en las calles de Loja ha generado debate y preocupación entre la población local, especialmente en el sector sur de la ciudad. El contingente, compuesto por efectivos de la Policía Nacional, agentes del control municipal y personal de la Intendencia, desplegó una intensa actividad de revisión y requisa que se centró en la verificación de documentos de personas extranjeras, con un enfoque particular en ciudadanos venezolanos, y en el control de la venta informal en las veredas.
El operativo, que se llevó a cabo durante varias horas, buscaba, según fuentes oficiales, fortalecer la seguridad ciudadana y garantizar el cumplimiento de las normativas municipales. Sin embargo, la forma en que se desarrolló la acción ha levantado críticas por parte de organizaciones de derechos humanos y miembros de la comunidad venezolana, quienes denuncian posibles casos de perfilamiento racial y trato discriminatorio.
La revisión de documentos a personas extranjeras se realizó de manera exhaustiva, solicitando a los ciudadanos la presentación de sus permisos de residencia, visas y otros documentos que acrediten su legal estancia en el país. Si bien la verificación de la documentación es una práctica habitual en este tipo de operativos, algunos testigos afirman que los agentes se enfocaron de manera desproporcionada en los ciudadanos venezolanos, deteniendo y revisando a un número significativamente mayor de personas de esta nacionalidad en comparación con otros extranjeros.
“Nos sentimos humillados y discriminados”, declaró María Rodríguez, una ciudadana venezolana que se encontraba en el sector sur de Loja durante el operativo. “Nos pedían los documentos una y otra vez, nos interrogaban como si fuéramos criminales y nos trataban con desconfianza. No entiendo por qué nos están tratando así, si la mayoría de nosotros solo estamos buscando una oportunidad para trabajar y vivir dignamente”.
Además de la revisión de documentos, el operativo también incluyó la requisa de productos a vendedores informales que se encontraban apostados en las veredas. Los agentes decomisaron frutas, verduras, ropa, calzado y otros artículos que eran ofrecidos a la venta sin la debida autorización municipal. Los vendedores informales, muchos de los cuales son personas de bajos recursos que dependen de la venta ambulante para subsistir, denunciaron que se les confiscaron sus productos sin previo aviso y sin ofrecerles alternativas para continuar con su actividad económica.
“Esto es injusto”, lamentó Juan Pérez, un vendedor informal que perdió su mercancía durante el operativo. “Yo solo estoy tratando de ganarme la vida honestamente, vendiendo productos que la gente necesita. No tengo recursos para pagar un local comercial ni para obtener los permisos necesarios. ¿Cómo se supone que voy a mantener a mi familia si me quitan mi única fuente de ingresos?”.
Las autoridades municipales se defendieron argumentando que el operativo era necesario para combatir la informalidad y garantizar la seguridad alimentaria. Según explicaron, la venta informal de alimentos en las calles puede representar un riesgo para la salud pública, ya que los productos no cumplen con las condiciones sanitarias necesarias. Además, señalaron que la informalidad genera competencia desleal con los comerciantes establecidos y afecta la recaudación de impuestos.
Sin embargo, las críticas no se hicieron esperar. Organizaciones de derechos humanos denunciaron que el operativo violó los derechos de los vendedores informales y de las personas extranjeras, y que se llevó a cabo sin respetar el debido proceso. Asimismo, cuestionaron la falta de transparencia en la planificación y ejecución del operativo, y exigieron que se investiguen las denuncias de trato discriminatorio.
El operativo en Loja se suma a una serie de acciones similares que se han llevado a cabo en otras ciudades del Ecuador en los últimos meses, en el contexto de un aumento de la migración venezolana y de una creciente preocupación por la seguridad ciudadana. Estas acciones han generado un debate nacional sobre la necesidad de encontrar un equilibrio entre el control migratorio, la lucha contra la informalidad y el respeto de los derechos humanos.
La Defensoría del Pueblo ha anunciado que iniciará una investigación para determinar si el operativo en Loja cumplió con los estándares nacionales e internacionales de derechos humanos. Asimismo, ha instado a las autoridades a adoptar medidas para prevenir la discriminación y garantizar el acceso a la justicia de las personas afectadas.
El futuro de la situación en Loja es incierto. La tensión entre las autoridades y la comunidad venezolana y los vendedores informales sigue siendo alta. Es fundamental que se dialogue y se busquen soluciones que permitan garantizar la seguridad ciudadana, el cumplimiento de las normativas y el respeto de los derechos humanos de todos los ciudadanos, sin importar su nacionalidad o condición económica. La transparencia, la proporcionalidad y el respeto al debido proceso deben ser principios fundamentales en cualquier operativo de control que se lleve a cabo en la ciudad. De lo contrario, se corre el riesgo de generar más desconfianza, resentimiento y polarización en la sociedad.

