Santiago – La Democracia Cristiana (DC) ha alzado la voz en un fuerte rechazo a la convocatoria realizada por el Presidente Gabriel Boric para un cónclave de último minuto, a pocos días del término de su mandato. Los senadores Yasna Provoste, Iván Flores y Francisco Huenchumilla han criticado duramente la iniciativa, calificándola de “inoportuna”, “una burla política” y un intento fallido de proyectar una unidad que, según afirman, nunca existió durante los cuatro años de gobierno.
La decisión de la bancada DC en el Senado de no participar en el encuentro convocado por el Ejecutivo ha generado un nuevo foco de tensión en el panorama político nacional, evidenciando las profundas diferencias que persisten entre el gobierno de Boric y la DC, a pesar de los momentos de colaboración legislativa que se registraron durante su administración.
La senadora Yasna Provoste fue la más contundente en sus declaraciones, argumentando que la invitación resulta “absolutamente inoportuna e inapropiada” considerando el inminente cambio de mando. Provoste enfatizó que la DC fue sistemáticamente excluida del gobierno desde el inicio, lo que hace aún más sorprendente la repentina convocatoria. “Nos llama profundamente la atención que la Democracia Cristiana, que fue excluida de este gobierno desde el primer día por decisión del propio Presidente de la República, sea ahora convocada”, declaró la parlamentaria.
A pesar de su exclusión del gobierno, Provoste destacó que la bancada DC respaldó numerosas iniciativas del Ejecutivo en el Congreso cuando consideró que beneficiaban al país, demostrando un espíritu de colaboración constructiva. Sin embargo, esta actitud no ha sido suficiente para evitar el resentimiento generado por la percepción de una constante marginación.
El senador Iván Flores se sumó a las críticas, señalando que la invitación llega demasiado tarde, cuando el gobierno ya se encuentra en su fase final. “El gobierno que nos excluyó durante cuatro años, a dos días de terminar su mandato le encendió el ‘crudito’ por la unidad”, afirmó Flores con un tono crítico. El senador también recordó que la DC actuó como un actor más colaborador que algunos partidos del propio oficialismo en la tramitación de proyectos clave, lo que a su juicio, hace aún más contradictoria la actual pretensión del Ejecutivo de liderar una convergencia política más amplia.
Flores no dudó en calificar la convocatoria como “una burla” y “una chacota política”, argumentando que el gobierno no supo conducir el oficialismo ni incorporar a otros partidos durante la mayor parte de su periodo. “Cuando no supieron conducir durante cuatro años al oficialismo político ni incorporar a otros partidos que no eran parte del gobierno, ahora sí se les ocurre liderar a la centroizquierda con la DC”, señaló.
Por su parte, el senador Francisco Huenchumilla, aunque reconoció el derecho del Ejecutivo a convocar reuniones e invitar a los partidos que estime conveniente, cuestionó la decisión de la directiva DC de aceptar la invitación. “El gobierno tiene derecho a hacer estas reuniones y a invitar a quien quiera. Pero aceptar esa invitación es un error, un grave error político”, afirmó el parlamentario.
Huenchumilla advirtió que la bancada DC en el Senado mantendrá una posición autónoma frente al nuevo escenario político que se abre con el cambio de gobierno. “Aquí en el Senado esta bancada no va a ser vagón de cola de nadie”, declaró, dejando claro que la DC no se someterá a ninguna agenda impuesta desde el oficialismo.
El senador también planteó que la Democracia Cristiana está dispuesta a enfrentar el nuevo ciclo político, marcado por la llegada de una administración de derecha, pero insistió en que la relación entre las fuerzas del progresismo debe basarse en el respeto mutuo entre partidos de distinto tamaño. Huenchumilla enfatizó la necesidad de construir una oposición responsable y constructiva, capaz de defender los intereses del país y de los ciudadanos.
La controversia se produce en un momento en que La Moneda está realizando sus últimos movimientos políticos antes del cambio de mando, en un intento por reunir a las fuerzas del oficialismo y del progresismo para evaluar el balance de la administración y los desafíos políticos del sector. Sin embargo, el rechazo de los senadores democratacristianos evidencia que las tensiones entre el gobierno de Boric y la DC siguen abiertas, incluso en el cierre del periodo presidencial.
Este episodio pone de manifiesto la dificultad de construir una unidad política duradera en un contexto de profundas divisiones ideológicas y de desconfianza mutua. La DC, que ha sido un actor clave en la política chilena durante décadas, se encuentra en un momento de redefinición, buscando su lugar en un nuevo escenario político marcado por la polarización y la fragmentación.
El rechazo a la convocatoria de Boric podría interpretarse como una señal de que la DC está dispuesta a asumir una posición más independiente y crítica frente al gobierno, buscando diferenciarse de las fuerzas del progresismo y construir su propio camino. Esta estrategia podría tener implicaciones importantes para el futuro de la política chilena, especialmente en un contexto de incertidumbre y de cambios profundos.
La decisión de la bancada DC en el Senado de no participar en el cónclave convocado por el Presidente Boric ha generado un debate intenso en el ámbito político y mediático, poniendo de manifiesto las tensiones y las contradicciones que caracterizan el panorama político chileno. El futuro de la relación entre el gobierno de Boric y la DC, así como el papel que jugará la DC en el nuevo ciclo político que se avecina, son interrogantes que aún no tienen respuesta.


